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El Gobierno dice que terminará 25.134 viviendas en 2023, pese a que sigue acumulando deudas

Un balance del Ministerio de Construcción en Cuba arroja más planes incumplidos en la fabricación de materiales y por tanto en la edificación de inmuebles.

La Habana
Autoridades en reunión de balance del Ministerio de la Construcción de Cuba.
Autoridades en reunión de balance del Ministerio de la Construcción de Cuba. ACN

El primer ministro cubano Manuel Marrero Cruz admitió que "los resultados alcanzados en el programa de la vivienda han sido insuficientes" y atribuyó el fracaso de los planes, un año más, a la falta de "acompañamiento desde lo local", entre otros factores.

"No se puede divorciar la construcción de vivienda de la producción local de materiales y el impulso en los municipios", dijo Marrero en una reunión de balance anual del Ministerio de la Construcción (MICONS), publicó el diario oficial Granma.

Tras años de incumplimientos, el funcionario instó a preguntarse "qué más tenemos que hacer para lograr los objetivos previstos como una de las inquietudes más generalizadas en la población en el país" y reiteró la letanía sin resultados de "hacer las cosas diferentes".

Según Marrero, el sistema empresarial estatal trabajó en 2022 en más de 500 obras, de ellas 510 son de continuación para este año, con 60 priorizadas, de las que el reporte no ofreció detalles.

Sobre el crítico tema de la vivienda, para este año la meta es terminar 25.134 casas, de ellas 12.364 por el sector estatal, 6.286 para subsidios y 6.484 por esfuerzo propio de la población, pero los planes oficiales siguen chocando con otra realidad: se sigue también incumpliendo el plan de producción de los principales renglones en la industria de materiales de la construcción y encima decrece.

Con este panorama, las autoridades pretenden concluir este año, además, 2.473 viviendas a partir de adaptación de locales y ejecutar 24.544 acciones de rehabilitación.

La proyección es solucionar 56.657 afectaciones climatológicas, eliminar 22.540 pisos de tierra y erradicar 70 cuarterías.

El histórico del régimen Ramiro Valdés Menéndez, que participó también el balance, demandó impulsar en la industria el uso de la arcilla como solución alternativa en la construcción de las viviendas y demás obras civiles.

Francisco Díaz Hernández, presidente del Grupo Empresarial de Materiales de la Construcción, dijo que la industria de la construcción cubana tiene una obsolescencia tecnológica, en lo cual los especialistas trabajan en alternativas para los mantenimientos y fuentes de financiamiento.

Añadió que esta es una industria altamente consumidora de portadores energéticos que sufre las frecuentes crisis de escasez de combustible. Ante esta situación, las autoridades pretenden "mejorar la matriz energética con la sustitución de tecnologías en las plantas de cemento de Cienfuegos, Sancti Spíritus y, en menor medida, Mariel, un proceso que se debe desarrollar de forma acelerada".

Dentro de las causas fundamentales que provocaron los incumplimientos en el sector, las autoridades citaron "el incremento de roturas imprevistas, la baja disponibilidad de materias primas y afectaciones productivas".

A pesar de este adverso panorama, la meta impuesta por el Gobierno en este año es producir y comercializar 932.000 toneladas de cemento para dar respuesta al balance de la economía nacional, con destino a los programas constructivos, la venta a la población y la exportación.

El caos de la vivienda en Cuba llegó el pasado mes de marzo a las páginas del rotativo británico The Guardian.

"El colapso de Cuba": así tituló el diario independiente inglés, uno de los más importantes del mundo, la crisis de la vivienda que sufre la Isla, vista a través de un ensayo fotográfico de los fotorreporteros catalanes Manu Mitru y Jordi Otix, quienes documentaron durante su paso por La Habana la dura existencia de varias familias albergadas tras perder sus casas, ubicadas en los numerosos edificios en ruinas de la capital.

A través de dos decenas de instantáneas tomadas en La Habana Vieja, los autores buscaron "documentar la pésima situación de la vivienda, un reflejo del colapso generalizado del país".

El proyecto, aseguraron, se ubica "lejos de la noción romántica de La Habana Vieja (...) Muchos edificios se han derrumbado o han sido declarados inhabitables, lo que obliga a la gente a vivir en refugios o a ocupar casas en condiciones inseguras, mientras se construyen nuevos hoteles a su alrededor".

Ser alojado en los albergues para las víctimas de derrumbes es una de las peores situaciones en que puedan verse los cubanos, y son miles en estos casos. Estos lugares, denominados "provisionales" por las autoridades, acaban convertidos en residencia fija. 

Con deplorables condiciones higiénicas y de hacinamiento, los albergados esperan allí durante décadas por una solución que en la mayoría de los casos nunca llega. Las protestas públicas, incluyendo el corte de vías de tráfico vehicular, han sido la forma de protestar por esa situación que encuentran muchos de los afectados. Pero ni eso garantiza que se les atienda.

La situación dantesca de la vivienda en Cuba no se evidencia solo en La Habana, aunque allí sea más frecuente y masivo el problema. Ciudades y pueblos de toda la Isla reportan derrumbes, edificaciones en mal estado y la misma desidia de las autoridades. A pesar de esto, el Gobierno no detiene la fabricación de hoteles de lujo en todo el país. Ello, pese a que los ya existentes tienen un nivel de ocupación inferior al 20%. 

Según cifras oficiales, las inversiones del Gobierno durante 2022 privilegiaron los llamados "Servicios empresariales, inmobiliarios y de alquiler" (incluye las obras para el turismo), que supusieron 23.359,6 millones de pesos, un incremento en comparación con los 20.735,1 millones de todo 2021. Eso equivale al 32,9% del total del presupuesto invertido en los 12 meses del año pasado.

Sin embargo, cuando los cubanos se quejan de la poca inversión de las autoridades en la construcción de viviendas, la justificación es siempre la misma: el embargo de EEUU.

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3 comentarios

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Si Ramiro Sesohueco Valdes está a cargo....Olvidaaaaa.
Va a acabar con todo como hizo con las Termoeléctricas!!!!

Profile picture for user Ana J. Faya

"¿Qué más se puede hacer?" pregunta el ilustre Marrero. Pues acabar con ese régimen inservible, pasar toda la construcción de viviendas a manos privadas, incluida la producción de materiales, y admitir inversiones en ese sector. Cuando el cemento El Morro, cabillas, ladrillos, el concreto de la Concretera Nacional, las planchas de plywood o la madera y demás se vendían en Cuba a todo el que pudiera comprarlos, y la construcción o alquiler de viviendas no dependían del omnipresente Estado, no había esta desgracia de no tener dónde vivir si se era un trabajador. No había que ser de clase media siquiera para tener una casita, dondequiera, y no solo en Los Pinos como la canción.

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