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Colombia

Gustavo Petro empieza a usar la palabra 'revolución'

Luego de un periodo aún breve para sus cuatro años de gestión, pero sin logros significativos que mostrar, el presidente de Colombia se lanza por la calle del medio.

Caracas
Gustavo Petro junto al director de la Policía Nacional de Colombia.
Gustavo Petro junto al director de la Policía Nacional de Colombia. Twitter/ Gustavo Petro

La palabra "revolución" gravita, más temprano que tarde, entre los gobiernos latinoamericanos de izquierda aun cuando, en verdad, su ascenso al poder no haya sido producto de una gesta típicamente revolucionaria. Aquella lapidaria frase "Dentro de la revolución todo, contra la revolución nada", de un exultante Fidel Castro en 1961, aún parece ser un parteaguas en la región.

El nuevo capítulo lo protagoniza el presidente colombiano Gustavo Petro, el primer exguerrillero de izquierdas en llegar a la jefatura de Estado en Colombia. No llegó Petro al Palacio de Nariño con las armas, ocupa la Presidencia dentro de un sistema democrático que incluso permite que quienes combaten al sistema democrático se proclamen triunfadores.

Tras varios intentos por llegar al poder, y después de ocupar diversos puestos dentro del orden establecido, siempre por voto popular, Petro ha demostrado coraje y perseverancia, supo moderar su discurso cuando era necesario y hacer alianzas, a todas luces tácticas o momentáneas con los factores conservadores de Colombia. Es posible que hasta logre hacer un buen gobierno en favor de los pobres, pero lo que si no es su Gobierno es una revolución.

Este Primero de Mayo ha pasado a considerarse un punto de inflexión en Colombia. El presidente no solo tomó distancia de sus aliados de centroderecha y se lanzó a la calle, encabezando una marcha de los trabajadores teniendo un rol que, en verdad, no le corresponde, dado que no es ningún dirigente sindical. Necesitaba Petro el baño de masas y en ese escenario ha usado —por primera vez desde que llegó al poder— la palabra revolución para definir qué es lo que quiere hacer con el poder que le dieron, no las armas, no la lucha guerrillera, sino la ciudadanía ejerciendo su derecho al voto.

No caben los paralelismos entre Gustavo Petro y Hugo Chávez, ambos responden a dos momentos y dos realidades distintas, y tenían además trayectorias bastante diferentes. Desde este Primero de Mayo, sin embargo, pasan a tener una dimensión que les hermana: la narrativa de la revolución como parte del mensaje de personajes que fallaron en sus objetivos de alcanzar el poder por vía de las armas (Petro como guerrillero, Chávez como soldado golpista), y que una vez que están en el poder quieren (re)construir su propia historia política.

En este siglo XXI, de movimientos pendulares en la política latinoamericana, Petro, como lo hizo hace algo más de dos décadas Chávez, desde el poder va tejiendo la versión de que encabeza una revolución. Necesita tener su propia gesta, para de alguna manera —en el plano simbólico— emular o equipararse con el Fidel Castro de la Sierra Maestra.

"No se llamen a engaños, esta es una revolución pacífica pero armada", repitió hasta el cansancio Chávez por largos años. El poder armado en el cual se basó su Revolución Bolivariana, con el paso del tiempo y después de su muerte terminó siendo el instrumento de una represión contra la disidencia política, actualmente bajo la lupa investigativa de la Corte Penal Internacional (CPI). Que Venezuela haya sido el primer país latinoamericano en el cual se activa un procedimiento del Tribunal de La Haya por crímenes de lesa humanidad, constituye como ninguna otra una de las dolorosas herencias que dejó la revolución de Chávez entre los venezolanos.

Rafael Correa, hoy exiliado en Bélgica para evadir la Justicia de Ecuador, protagonizó su "Revolución Ciudadana". No pocos ministros y altos funcionarios de su década de gobierno terminaron con sentencias judiciales por corrupción.

La "revolución" de Pedro Castillo fue efímera y dejó a un Perú más atascado en una crisis sistémica que no parece tener fin. Su sucesora, electa con él como vicepresidenta, Dina Boluarte, lleva adelante un Gobierno en contra de la mayoría de los peruanos, incluidos los más pobres, a quienes en teoría iban a defender cuando fueron electos en 2021.

Otros referentes latinoamericanos de izquierdas como Luiz Inácio Lula da Silva (Brasil) o Andrés Manuel López Obrador (México) evitan definir a sus gestiones como una revolución, aunque en público y en privado expresen su admiración por la "Revolución Cubana".

López Obrador insiste en su "transformación", pero repite la cartilla del lenguaje revolucionario cubano con frases de este tipo: "El Ejército es pueblo uniformado", para referirse a los uniformados como sostén de su Gobierno.

Volvamos a Colombia. En las semanas antes de asumir como jefe de Estado, hace nueve meses, diversos estudios de opinión reflejaban que Gustavo Petro tenía como gran enemigo para su Presidencia las enormes expectativas de cambio que había generado durante su campaña electoral.

Después de un periodo aún breve para sus cuatro años de gestión, pero sin logros significativos que mostrar, Petro se lanza por la calle del medio diciendo que lo suyo es una revolución. Colombia ha cerrado este Primero de Mayo un ciclo político, definitivamente.

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4 comentarios

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Si los militares colombianos,como lo hicieron los Chilenos contra el comunista Allende,no se ponen pila Colombia termina como Venezuela.La pobreza ningún presidente la puede eliminar,solo se logra por buenas gestiones de gobiernos a través de muchos años,tal vez siglos.La Europa desarrollada no se logró con una varita mágica fueron muchos años de trabajo duro y de gobiernos honestos.Petro es camaján resentido que solo le interesa el poder,la pobreza?,bien gracias.Los colombianos se jodieron porque nadie escarmienta por cabeza ajena.Latinoamerica tal parece que está condenada al subdesarrollo y a dictaduras de izquierda que son las peores.

Bueno, votaron por Petro. Ahora que los petrifiquen.

Esto pinta mal. Ya empezaron a usar la palabra revolución, después usarán compañero, después patria para referirse a la persona de Petro. En Cuba en concepto de patria se reduce a la persona del dictador de turno, antes era Fidel y ahora la Raúl. Estamos bien, pero bien con j (bien jodidos).

Profile picture for user JCAleman

El presidente colombiano Gustavo Petro, el primer exguerrillero de izquierdas (traduccion: el primer narco terrorista comunista) en llegar a la jefatura de Estado en Colombia.