Desde que en 2018 la producción porcina en Cuba alcanzara un récord de 200.000 toneladas, la cifra ha ido decayendo a tenor con la crisis sostenida del campo cubano, hasta llegar a la "insignificante" cantidad de 9.000 toneladas en 2024, informó el periódico oficial Granma.
La cifra está "muy alejada de la demanda y de las necesidades reales del país, que ha incidido en el elevado precio de ese producto, que en algunos lugares sobrepasa los 1.000 pesos por libra", reseñó el citado medio, que citó entre las causas para el declive la incapacidad para producir piensos en la Isla, la pérdida del material genético y la poca fuerza de trabajo.
Así, "la dependencia de la importación de materias primas, como maíz y soya, ha sido un obstáculo insalvable en el contexto actual, lo que ha incidido en la disminución de la masa porcina hasta niveles críticos", detalló Granma.
Además, el productor porcino Orelvis Peñate alertó sobre "la falta de brazos para laborar en el campo en la actualidad, que ha incrementado el valor de la fuerza de trabajo, lo cual se une al incremento de los robos en los sembrados, situaciones nada motivadoras para que las personas se dediquen a la cría de cerdos".
Granma destacó, además, que una de las prioridades para frenar el declive sería "rehabilitar la genética que tuvo el país", toda vez que "se ha perdido parte de la genética que teníamos, y sin puercas madres de calidad no hay producción porcina posible", dijo Peñate.
El producto resaltó, además, "el rol que debe desempeñar la recuperación de las muchas instalaciones que teníamos a lo largo y ancho de la nación dedicadas a este fin", pues muchas se han perdido entre la desidia y las malas decisiones gubernamentales.
En estas condiciones, Peñate subrayó que no es viable la cría intensiva de cerdo, luego de que se rompieran los convenios con el Gobierno que facilitaban la obtención de alimentos, algo que se ha perdido y que ha dejado a los productores si respaldo ninguno, teniendo que alimentar a sus animales con lo que puedan conseguir y no con los productos necesarios.
En este contexto de descalabro, la solución del régimen, culpable de la situación, vuelve a ser apelar a la inversión extranjera, al igual que intenta hacer, con discretos resultados, en otros sectores. En tal sentido, las autoridades agrícolas pretenden "lograr el financiamiento para adquirir materias primas destinadas a la elaboración de piensos balanceados, medicamentos, insumos y paquetes tecnológicos encaminados a producciones agrícolas, además de tecnologías que tributen a las minindustrias y a las fábricas de pienso".
En los últimos meses, a pesar de las recurrentes donaciones de la FAO, el consumo proteico y calórico de la población cubana ha disminuido de forma drástica y, en tal sentido, la Liga de Campesinos Independientes de Cuba alertó que los apagones están provocando serias afectaciones en la producción agrícola, un hecho que se traduce en el aumento de la inseguridad alimentaria.
Recientemente, el economista cubano Pedro Monreal afirmó que "la ruina agropecuaria es el componente más alarmante de la crisis estructural de Cuba, el fracaso más sonado de la política económica gubernamental, un factor crucial del empobrecimiento masivo y fermento de malestar político".
"Si alguna actividad productiva en Cuba tiene capacidad para remontar la crisis acudiendo al fomento del sector privado y el mercado, es el sector agropecuario, pero la causa de la inacción oficial no es un enigma: el apego a un fracasado esquema de planificación centralizada", resumió.
Abracen el islam así no echarán de menos la calne e´puelco.
Una de dos, o bien los chanchos verdeolivo han decidido dejar de ser caníbales, o bien han engordado más.