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Agua

La falta de agua y de soluciones gubernamentales convierten a campesinos cubanos en infractores

Para un funcionario de la Delegación Provincial de Recursos Hidráulicos de Pinar del Río, el problema es que las multas a quienes violan normas para poder producir comida son 'muy bajas'.

Pinar del Río
Un campesino arando la tierra en Cuba.
Un campesino arando la tierra en Cuba. Diario de Cuba

Los campesinos cubanos enfrentan una disyuntiva ante la falta del agua que necesitan para sacar sus cosechas adelante: dejar que estas se pierdan o desviar el líquido, lo que significa cometer una infracción por la que son sancionados con multas. Muchos eligen la segunda opción, al menos en Pinar del Río, según declaró el director de Inspección Estatal en la Delegación Provincial de Recursos Hidráulicos, Engrasio Machín Iglesias, al medio oficial Granma.

La mayoría de los desvíos detectados —que Granma tachó de "hechos vandálicos contra el sistema hidráulico" y culpó a sus autores de complicar la situación con el abasto de agua en varios territorios pinareños— "se concentran en las cuatro conductoras que abastecen a la ciudad de Pinar del Río, y a los municipios de Consolación del Sur y Viñales", de acuerdo con Machín Iglesias.

Como ejemplo de lo anterior, el directivo refirió que en Viñales se descubrió recientemente a un productor agrícola que "desviaba para sus cultivos el agua que abastece al hotel Los Jazmines y a la comunidad aledaña", según lo citó Granma.

"Los 'pinchazos' a las conductoras que tributan a la población suelen tener como objetivo respaldar labores agrícolas que debían sustentarse con otras soluciones", señaló el órgano oficial del Partido Comunista de Cuba (PCC), sin precisar a qué "otras soluciones" pueden recurrir los campesinos.

La situación que enfrentan los agricultores en Pinar del Río, que los obliga a incurrir en un acto ilegal, es un denominador común con los productores en otras provincias de Cuba.

A finales de febrero, dos campesinos de Baracoa, Guantánamo, contaron a DIARIO DE CUBA que la falta de agua y de sistemas de riego les hacían aún más difícil la producción. Solo contaban con el agua de un pozo, que sacaban con pomos para llenar las regaderas.

El Estado no hacía nada para solucionar esa situación para que la labor de producir comida, en un país que atraviesa una severa crisis alimentaria, les fuera más fácil.

La carencia de agua es uno de los tantos problemas que tienen los campesinos en Cuba y que el Estado no les soluciona, aunque les exige cumplir su plan de producción y venderle la mayor parte de esta, al precio que fija el propio Estado.

Datos de la estatal Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI) publicados en el presente mes revelaron que, en 2024, el Gobierno de Cuba destinó 36.843,8 millones de pesos (1.535 millones de dólares, al cambio oficial para personas jurídicas) en Servicios empresariales, actividades inmobiliarias y de alquiler —que incluye la construcción de hoteles o el aumento de habitaciones disponibles— así como en Hoteles y Restaurantes, de los 98.569,5 millones (4.107 millones de dólares) ejecutados durante el ejercicio pasado.

La cifra contrasta con los 2.671,4 millones (11 millones de dólares) invertidos en Agricultura, pese a la crónica escasez de comida que sufre la población, obligada a pagar precios exorbitantes para mal alimentarse.

Pese a que no hay comida en Cuba y el Estado no resuelve los problemas de los campesinos a los que exige producir, para el director de Inspección Estatal en la Delegación Provincial de Recursos Hidráulicos lo importante es que los desvíos de agua para las cosechas sean castigados.

"Este tipo de hechos no puede quedar impune", lo citó el órgano oficial del PCC.

El delegado de Recursos Hidráulicos en Vueltabajo, Julio César Rodríguez Pimentel, coincidió con el planteamiento anterior al afirmar que "las ilegalidades tenemos que enfrentarlas y resolverlas", pero advirtió que "el problema es que siempre aparecen nuevas". No se preguntó por qué, según lo recogido por el órgano oficial del PCC.

De acuerdo con la información ofrecida por Recursos Hidráulicos y citada por Granma, en noviembre fueron detectados dos sitios del sistema conocido como Kilo 5 —que tributa a la parte norte de la ciudad y posee los ciclos más largos—, en los que se usaba el agua para el riego de frijoles, plátanos y frutales. En enero, se encontraron dos más.

Rodríguez Pimentel explicó que los infractores operan de varias maneras: "Las tuberías están bajo tierra, y abren huecos para conectarse a ellas. Los inspectores lo detectan cuando ven un campo verde cerca de la conductora, en tiempos de seca, y comienzan a buscar de dónde están recibiendo el agua".

Comentó que esos sistemas poseen ventosas, para liberar el aire cuando se ponen en explotación, y otra de las técnicas que se usan es romper esas válvulas, por las que empieza a salir el agua, que se conduce mediante zanjas hasta las plantaciones.

Entre las causas por las que las violaciones se repiten, el director de Inspección Estatal mencionó el hecho de que "el importe de las multas es muy bajo", citó Granma. El medio no recogió si el directivo hizo alguna alusión a las circunstancias en que producen los campesinos cubanos ni a la falta de atención del Gobierno.

El delegado de Recursos Hidráulicos afirmó que se han realizado acciones conjuntas con los inspectores de la Dirección Integral de Supervisión, quienes están facultados para imponer multas mucho más fuertes.

Tampoco expresó preocupación por la escasa inversión estatal en la agricultura, mientras el Gobierno de Cuba destina cuantiosos recursos al turismo, según lo reflejado por Granma.

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1 comentario

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Profile picture for user EL BOBO DE LA YUCA

Arreglen los números: si 98.569,5 millones son 4.107 millones de dólares (conversión 24 = 1), entonces 2.671,4 millones no son 11 millones de dólares (conversión 240 = 1)