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Opinión

La trampa de la popularidad: el caso Bukele 

'Bukele ha dejado de ser solo el presidente de El Salvador; es una marca política regional. Para entender el fenómeno hay que reconocer lo que sus críticos a veces evitan'.

Madrid
Partidarios de Nayib Bukele con una imagen del presidente salvadoreño.
Partidarios de Nayib Bukele con una imagen del presidente salvadoreño. AP

Cuando Abelardo de la Espriella ganó la presidencia de Colombia, una de las primeras preguntas no fue qué haría con la economía, sino cuándo construiría sus siete megacárceles. Es que durante la campaña, prometió replicar el modelo penitenciario del salvadoreño Nayib Bukele, incluyendo instalaciones similares al Centro de Confinamiento del Terrorismo (CECOT). Keiko Fujimori, ganadora en Perú, hizo una promesa idéntica: cuatro penales y un megapenal de alta peligrosidad. En Brasil, figuras de la oposición a Lula —como Flávio Bolsonaro o Renan Santos— también invocan a Bukele como referente. De 14 elecciones presidenciales celebradas en la región entre 2023 y 2026, 11 han sido ganadas por fuerzas que comparten este faro punitivo. 
 
Bukele ha dejado de ser solo el presidente de El Salvador; es una marca política regional. Para entender el fenómeno hay que reconocer lo que sus críticos a veces evitan: su política de seguridad funcionó en los términos más visibles. El Salvador fue el país más violento del mundo. Las maras controlaban territorios enteros y extorsionaban con impunidad. Desde que en marzo de 2022 se declaró el régimen de excepción y comenzó la detención masiva de presuntos pandilleros —más de 60.000 en los primeros meses—, la violencia se derrumbó. La transformación fue real y la gente la sintió en el cuerpo, no solo en las estadísticas. 
 
Aquí reside el núcleo de la trampa de la popularidad: cuando un gobierno obtiene un resultado exitoso en el área que más importa a la ciudadanía, la aprobación actúa como combustible para aferrarse al poder. "Si funciona, ¿para qué necesito límites?" se convierte en la lógica dominante. 
 
El caso salvadoreño es instructivo por la elegancia técnica con que se desmanteló el tejido institucional, mediante una acumulación metódica de decisiones con visos de legalidad. El primer paso fue el más audaz: el 1 de mayo de 2021, la Asamblea Legislativa destituyó a los magistrados de la Sala de lo Constitucional y al fiscal general para nombrar a personas afines. Cuatro meses después, esa Sala renovada reinterpretó la Constitución para habilitar la reelección consecutiva. En febrero de 2024, Bukele ganó su segundo mandato con el 84,65% de los votos e, inmediatamente, la Asamblea reformó el Artículo 248 constitucional para que una misma legislatura pueda ratificar cambios a la Carta Magna sin esperar a la siguiente. El camino a la reelección indefinida quedó pavimentado. 
 
La erosión no se detiene en los tribunales ni en los centros de reclusión. Para blindar el relato oficial, el bukelismo ha avanzado con agresividad sobre el espacio cívico. La aprobación de la Ley de Agentes Extranjeros —que impone trabas y asfixiantes gravámenes fiscales del 30% a la cooperación internacional— busca neutralizar a las ONG independientes y a los defensores de derechos humanos. Al mismo tiempo, la Asociación de Periodistas de El Salvador (APES) ha denunciado una escalada de persecución y criminalización judicial que ya ha empujado a decenas de reporteros y voces críticas al exilio. Sin oposición legislativa real y con la prensa independiente cercada por el acoso fiscal y digital, el disenso legítimo ha sido prácticamente ilegalizado en la práctica.  
 
Es lo que Steven Levitsky y Daniel Ziblatt describen en Cómo mueren las democracias: el vaciamiento gradual de las instituciones desde adentro y con respaldo popular. Pero esa aprobación superior al 80% tiene puntos ciegos. El régimen de excepción —que suspende garantías básicas como el derecho a un abogado— opera de forma ininterrumpida desde hace cuatro años, convirtiendo la emergencia en el estado permanente del sistema judicial. Organizaciones como Cristosal y Human Rights Watch han documentado miles de detenciones arbitrarias, torturas y desapariciones forzadas. 
 
Al importar esta arquitectura de seguridad a Colombia o Perú, se pasa por alto que se trata de países con crímenes organizados más complejos, territorios extensos y tradiciones institucionales distintas. El riesgo no es solo que el modelo fracase, sino que genere el mismo efecto secundario: la concentración del poder. 
 
Ante esto, ¿qué le ofrece la democracia liberal al ciudadano que solo quiere caminar tranquilo por la calle? La respuesta honesta es que el costo de la seguridad comprada a precio de instituciones se paga en el futuro y con intereses. Un sistema sin árbitros independientes, sin prensa libre y sin alternancia carece de mecanismos de corrección cuando el líder se corrompe o decide que sus intereses personales son los de la nación. La historia latinoamericana está llena de líderes que se quedaron hasta que el proyecto original fue irreconocible. 
 
La expansión del "bukelismo" es una prueba de estrés para la región. Lo que hagan los nuevos liderazgos en los próximos años dirá si el colapso democrático salvadoreño tiene vocación de generalizarse. 

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17 comentarios

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Profile picture for user Juan Oscar

Es increíble como cada día más este "Diario" se une a las diatribas contra los políticos que aplican políticas encaminadas a detener la delincuencia que corroe junto a los “progres” de los paises de AL, no hay un puñetero articulo que diga algo positivo de Bukele, Milei y del resto de los gobiernos latinoamericanos que por lo menos intentan “algo” diferente a convivir con el crimen organizado y los narcos, sin embargo callan y no dicen absolutamente nada por el narco estado mexicano y su presidenta. Cosa que llama la atención.

Profile picture for user cubano libre

Coincido contigo, hasta DC está infiltrado por los zurdos extremos…..

Por gente como esta, el cagandante Cenizas duro 40 años, el arabe Bukele es tan dictador como Castro. Asi lo defendian en los 60 porque construia escuelas.

La diferencia esta en que Fifo se metio con lo mas sagrado: la propiedad privada, si hubiera puesto a Cuba en los primeros lugares del mundo hoy fuera santo con o sin PCC pero nos tiro pal fondo.

Profile picture for user cubano libre

Muchos países de letrinoamerica necesitan aprendices a dictador cómo Bukele, ni la Derecha, la Izquierda menos, funciona en Centroamerica, ladrones desgobernando, enriqueciéndose, dándole paso a la delincuencia y la inestabilidad social.
Parafraseando al médico asesino:
América Latina necesita "Crear uno, dos, muchos Bukeles".

Profile picture for user Proscopito Arrechabaleta

Bukele dio en el clavo. Letrinoamérica necesita muchos Bukeles y no es ningún problema si sus pueblos los respaldan. Las ONG y los llorones de siempre seguirán llorando porque se les acaba el negocio del que viven: la miseria y la inseguridad. No hay progreso posible sin orden y Ley. Miren a Brasil, que en su bandera dice 'Ordem e progresso' pero son un bollo de perra porque no hay orden ninguno y por eso son gobernados por comunistas. El Salvador es ahora un país de orden y Ley y el progreso ya les está llegando.

A llorar al parque.

El artículo olvida otro importante logro de Bukele: Su gobierno ha logrado reducir a mínimos la corrupción administrativa, que es el cáncer que corroe LATAM más que el comunismo o el narcotráfico. La corrupción es la madre de todos los males, incluyendo el populismo, la pobreza, la inseguridad ciudadana y cualquier otro. Como lo dijo el mismo Bukele "el dinero alcanza para todo cuando nadie se lo roba". Por eso pudo construir tantas obras de infraestructura y mejorar la calidad del crédito del Salvador. Es verdad que la falta de garantías procesales afecta las libertades civiles, pero en un país donde era imposible salir a la calle sin el riesgo de que te robaran o asesinaran ese es el mal menor. Cuando los salvadoreños se cansen de Bukele, votarán contra Bukele, y ese debería ser el principio de la democracia: que las cosas que funcionan se mantengan mientras sigan funcionando. Es difícil ver una dictadura donde 9 de cada 10 ciudadanos están contentos con su gobernante.

Profile picture for user Mascara Negra

SI ES UN DICTADOR , PERO LA MAYORIA DE SU PUEBLO LO APOYA Y QUIERE QUE SIGA EN EL PODER, QUE P....LE IMPORTA A LOS DEMAS ESO?????????????

Eeesooo, el dictador bueno que yo decia, donde esta Amadeus.

Profile picture for user GigaPanda

¿Tal vez quienes critican tanto a Bukele estén dispuestos a albergar en sus casas a estos individuos con sus pintorescos tatuajes? Just sayin'.

El articulista ha omitido que el éxito de la gestión de gobierno de Bukele no se limitan en lo más mínimo a la seguridad ciudadana, también se han desarrollado como nunca las infraestructuras sociales y de comunicaciones, y mucho más. Las instituciones que surgieron después de la guerra civil en El Salvador permitieron la corrupción y el crimen organizado generalizados que ahogó el país en sangre y pobreza extrema. No es que me guste todo lo que ha hecho Bukele y su gobierno, pero la situación específica de El Salvador cuando llegó Bukele al poder obligaba a reformar a fondo las instituciones del Estado y la justicia. Cada país tiene problemas y realidades diferentes y las soluciones deben encontrarse acorde a ellas.

Profile picture for user Plutarco Cuero

El miedo no es al ejemplo de Bukele, el miedo es que le desmantelen a Soros las cabezas de playa que ha sembrado por el mundo; comprando jueces para imponer su agenda global ... Si el prostituido GOP pierde los medio tiempos, olvídense de EEUU como lo conocieron ...

Las viudas de las ONGs y los “derechos humanos” (siempre por los victimarios y no por las víctimas) siguen plañendo.
Mientras haya elecciones libres y legítimas sin asomo de fraude electoral y el pueblo lo siga eligiendo, ¿cuál es el problema?

Real analisis, pero cual es la formula para mantener un pais sin delincuencia..?

El articulista admite que el sistema de seguridad de Bukele funciono pero le falto admitir que el sistema institucional que Bukele ha "desmantelado" no funciono, es muy difcil defender lo que por muchisimo tiempo acepto crimenes con total impunidad. Tambien le falta admitir que Bukele no es solo carcel, es escuelas, hospitales, carreteras etc. Ahora para los foristas amantes de la democracia: si Bukele se queda 40 anos en el poder es un dictador?

Profile picture for user Plutarco Cuero

No le pidas mandarinas dulces a una mata de verdolaga rancia ...