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Colombia

Tras una victoria muy ajustada, De la Espriella deberá gobernar un país dividido ideológicamente

La derrota del candidato de Gustavo Petro no debilita necesariamente a la izquierda, sino que la fortalece como fuerza opositora con peso legislativo.

Caracas
Abelardo de la Espriella, elegido presidente de Colombia.
Abelardo de la Espriella, elegido presidente de Colombia. Le Monde Diplomatique

Abelardo de la Espriella, el abogado penalista de 47 años conocido como "El Tigre" y candidato del movimiento Defensores de la Patria y, sin duda, un outsider político, será el próximo presidente de Colombia tras imponerse en la segunda vuelta presidencial del 21 de junio, a Iván Cepeda, del izquierdista Pacto Histórico.

Según el preconteo oficial de la Registraduría con el 99,99% de las mesas escrutadas, De la Espriella obtuvo el 49,66% de los votos (aproximadamente 12,96 millones) frente al 48,70% de Cepeda (alrededor de 12,71 millones), una diferencia de unos 250.830 votos, equivalente a menos de un punto porcentual. Las encuestas proyectaban una diferencia más amplia a favor del político conservador con posturas liberales en lo económico.

Si bien el escrutinio oficial aún está en curso, la diferencia histórica entre preconteo y escrutinio definitivo en Colombia es mínima (0,06-0,11% en procesos anteriores), y fuentes periodísticas confiables como el portal colombiano La Silla Vacía y el diario español El País, ya lo tratan como presidente electo. La toma de posesión está prevista para el 7 de agosto.

El senador Cepeda reconoció este miércoles que había sido derrotado y avivó la llama de la polarización: "Denunciamos la abierta e indebida injerencia en asuntos internos de Colombia, particularmente del presidente Donald Trump a favor del candidato De la Espriella, campaña que llevó a cabo una compra masiva de votos y llevó a cabo estrategias de manipulación". Sin embargo, la tesis del fraude que había divulgado el presidente saliente Petro no encontró eco.

Informes independientes de observadores, tanto nacionales como internacionales, han sostenido que no ocurrieron irregularidades que pongan en entredicho el resultado, por lo que se espera la proclamación del abogado Abelardo de la Espriella como presidente de Colombia.

Esta victoria, aunque histórica en volumen de votos (la mayor registrada para un candidato presidencial), es la más ajustada de la historia reciente del país y dibuja un país profundamente polarizado. De la Espriella ha moderado su tono postelectoral, prometiendo gobernar "para todos los colombianos" y respetar los derechos de quienes votaron por otro, aunque ha advertido que no tolerará actos que desafíen las instituciones.

Esta legitimidad frágil complica cualquier intento de rupturas radicales, como las que prometía siendo candidato. El estrecho resultado reduce su capital político para implementar cambios profundos sin generar mayor resistencia social o institucional.

Las elecciones legislativas del 8 de marzo, separadas de las presidenciales este año, configuraron un Congreso fragmentado para el periodo 2026-2030. El Pacto Histórico (izquierda, fuerza oficialista bajo el presidente saliente Gustavo Petro) se consolidó como la principal bancada: 25 curules en el Senado de 108 y 42 en la Cámara de Representantes (de 188). Le sigue el Centro Democrático, del dos veces presidente y tótem conservador Álvaro Uribe, con 17 senadores y 28 representantes.

Otros partidos tradicionales como Liberal y Conservador completan un mapa plural sin mayorías absolutas claras. En las elecciones legislativas, la fuerza que apoyó a De la Espriella apenas obtuvo una representación en Cámara Baja y cuatro senadores. Esto se debe a que el ascenso del candidato se consolidó más en las semanas finales y tuvo un tinte más personalista. Por la vía de los hechos el nuevo presidente tendrá una casi inexistente bancada propia en el Congreso.

La Silla Vacía pronostica que, al llegar con "pocas curules propias", De la Espriella deberá negociar intensamente, especialmente con el uribismo, en un contexto de puja por el liderazgo del espectro conservador en una Colombia cuya fotografía, por los votos, se muestra partida en dos.

Ante la composición del Congreso, el presidente electo planea emitir hasta 90 decretos en sus primeros días en áreas como seguridad, salud y economía para sortear inicialmente el Legislativo.

Analistas sostienen que la derrota de Cepeda no debilita necesariamente a la izquierda y que, por el contrario, la fortalece como fuerza opositora. El Pacto Histórico mantiene la mayor bancada en ambas cámaras y Cepeda encabezará la resistencia desde el Senado (donde la ley le garantiza curul como segundo en la contienda presidencial). Su fórmula vicepresidencial, Aida Quilcué, también tendrá asiento en la Cámara.

Esta oposición consolidada y con peso legislativo limitará —según observadores— el margen de maniobra del nuevo gobierno, especialmente en temas sensibles como seguridad y reformas económicas. La izquierda puede bloquear o diluir iniciativas radicales y mantener alta la tensión institucional.

De la Espriella centró su campaña en dos ejes principales, inspirados en referentes como Javier Milei (Argentina) y Nayib Bukele (El Salvador). Ha prometido seguridad con "mano dura": ofensiva bélica contra grupos armados, fumigación de cultivos de coca, construcción de megacárceles de alta seguridad, endurecimiento de penas, fortalecimiento del aparato de inteligencia y fuerza pública y rechazo a diálogos con grupos armados, con lo cual quedará sin efecto la llamada "Paz Total" de Petro.

En materia de reformas económicas, el abogado ha anunciado una reducción drástica del Estado (hasta un 40%, con "motosierra" sobre burocracia y ministerios "inútiles"), baja de impuestos al sector empresarial y una meta de crecimiento del Producto Interno Bruto del 6% anual. Propone austeridad fiscal combinada con inversión productiva en agro, turismo, tecnología y energías renovables.

Sin reacciones públicas ante el triunfo conservador de las principales figuras de la otrora guerrilla, hoy devenidas en organizaciones criminales (ELN y disidencias de las FARC), se prevé que De la Espriella podría materializar con rapidez su agenda en materia de seguridad, ya que contaría con apoyo de las fuerzas conservadoras y de derecha del Congreso, junto al respaldo popular en regiones afectadas por la criminalidad.

En economía, las reformas liberales enfrentan mayores obstáculos. Reducir el Estado y bajar impuestos requiere aprobación legislativa o decretos con límites constitucionales.

Las próximas semanas serán decisivas: la confirmación de su elección, el empalme con el Gobierno de Petro y la configuración de su gabinete y de la coalición legislativa que logre articular definirán si De la Espriella logra llevar adelante su promesa de "País Milagro".

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