Cuba envejece a una velocidad inédita, pero lo hace en condiciones cada vez más adversas para enfrentar los desafíos sociales, económicos y humanos que acompañan ese proceso. Así lo advierte la socióloga Elaine Acosta, directora del observatorio de envejecimiento Cuido60, quien participará en el III Foro DDC: "Para la Cuba de mañana".
El evento se desarrollará en Madrid los días 1 y 2 de junio, con la presencia de más de 30 expertos en diferentes áreas. Acosta intervendrá durante la primera jornada, en la mesa que debatirá la redefinición del proyecto nacional.
"Las personas mayores representan hoy el 25,7% de la población y son los rostros más visibles de los impactos de la crisis del modelo sociopolítico y económico que impera en el país”, señala la investigadora.
A su juicio, mientras se agrava "la crisis humanitaria y de sostenibilidad de la vida", el Estado cubano, "encapsulado en un modelo en quiebre", no ha tomado medidas para aliviar la situación de este sector vulnerable de la población. "Por el contrario, recorta prestaciones sociales, encarece los programas existentes, familiariza y privatiza los cuidados", afirma.
Para Acosta, las consecuencias sociales y humanas del deterioro nacional no deben interpretarse como daños colaterales, sino como parte central del problema cubano actual. "No se trata de una crisis humanitaria temporal; es una crisis estructural, de carácter eminentemente político".
La socióloga considera que cualquier discusión seria sobre una eventual transición en Cuba debe incorporar las implicaciones del envejecimiento poblacional, la emigración masiva y la crisis de cuidados.
"Cuba no solo ha experimentado un tsunami de plata, sino también uno migratorio", advierte. "Necesitamos preguntarnos cómo resolveremos las urgencias sociales derivadas de los cambios demográficos de larga data y de la crisis de cuidados que le acompaña, mientras reconstruimos el país y cimentamos las bases para un desarrollo económico que permita sostener un país envejecido".
En ese contexto, plantea interrogantes sobre la sostenibilidad futura del sistema social cubano y sobre el peso creciente que recae sobre las familias, especialmente sobre las mujeres.
"La crisis de cuidados que venimos experimentando hace años no va a desaparecer. ¿Cómo mejoraremos la oferta de cuidados sin seguir recargando a las familias y, en particular, a las mujeres? ¿Cómo mejoraremos la seguridad económica de nuestros viejos y haremos sostenible el sistema de pensiones?", se pegunta.
Acosta también alerta sobre el impacto de la emigración en la capacidad de reconstrucción nacional. "¿Con qué fuerza laboral contamos, si una gran mayoría de nuestros jóvenes y talentos ha emigrado en los últimos años?", cuestiona.
A ello suma otros desafíos estructurales: "¿Cómo frenamos la pobreza y reconstruimos la deteriorada protección social? ¿Qué rol asignaremos a la comunidad cubana transnacional, no solo en términos de recursos, sino también de articulación social, institucional y comunitaria? ¿Cómo propiciamos que efectivamente coparticipen en la reconstrucción económica y social del país?".
En el centro de su reflexión aparece una interrogante ética sobre el futuro de Cuba tras décadas de precariedad y exclusión. "En definitiva, ¿seremos capaces, después de tantas privaciones y exclusiones, de construir desde la ética de los cuidados una 'vida buena' en la Cuba nueva?", concluye.
Las sesiones del III Foro DDC: "Para la Cuba de mañana" se transmitirán en directo a través de la plataforma de DIARIO DE CUBA, nuestro canal de YouTube y nuestras redes sociales, y quedarán disponibles posteriormente para verlas en diferido.
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