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Encuestas DDC

'Siento que soy una carga': Los ancianos reciben el mayor impacto de la crisis en Cuba y arrastran a sus familias

Una encuesta de DIARIO DE CUBA confirma que este grupo enfrenta una vulnerabilidad más aguda, sobre todo en torno a los medicamentos, los apagones y la dependencia.

Madrid
Dos ancianos venden limones en Santa Fe, La Habana.
Dos ancianos venden limones en Santa Fe, La Habana. Diario de Cuba

La segunda encuesta de DIARIO DE CUBA, titulada "Condiciones de vida, servicios, seguridad y ajuste cotidiano" y realizada por Cubadata entre el 23 de febrero y el 13 de marzo de 2026, fotografía el deterioro social en la Isla. Los resultados muestran que la crisis no impacta por igual a todas las generaciones: los cubanos de 60 años y más enfrentan una vulnerabilidad más aguda en cuanto a medicamentos, apagones y dependencia, mientras los de 18 a 59 años aparecen más expuestos a la inseguridad alimentaria y a la necesidad de buscar ingresos por vías informales, con frecuencia para sostener a quienes tienen a su cargo.

El acceso a los medicamentos es, según la encuesta, una de las mayores fracturas. Un 76,9% de los mayores de 60 años consultados dijo tener mucha dificultad o imposibilidad para conseguirlos, frente al 53% entre quienes tienen entre 18 y 59 años. La diferencia confirma el peso de la crisis sanitaria sobre una población envejecida que depende cada vez más de fármacos que escasean y se encarecen.

"Soy hipertensa y diabética. Antes resolvía más o menos con lo que llegaba a la farmacia, pero ahora tengo que salir a buscar los medicamentos en la calle, y no siempre los encuentro. Cuando aparecen, están carísimos. Hay veces que tengo que decidir cuál de los dos medicamentos compro", cuenta Marta Elena, de 67 años, residente en La Habana.

La misma brecha existe en cuanto a la electricidad. El 84% de los adultos mayores afirmó sufrir apagones diariamente o varias veces por semana, contra el 71,3% en el grupo más joven, que suele estar más fuera de casa en busca del sostén familiar. En un país donde la electricidad organiza desde la cocina hasta la conservación de alimentos y el cuidado de enfermos, la frecuencia de los cortes agrava la fragilidad de los hogares con más ancianos.

"Los apagones me afectan más que antes porque ya no tengo fuerzas para estar inventando todo el tiempo. Se me echan a perder los alimentos y no puedo dormir por el calor. A mi edad, eso te va acabando poco a poco", dice Ramón, un jubilado de 72 años en Santiago de Cuba.

Según datos oficiales publicados por la Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEI), el 25,7% de los cubanos tenía 60 años o más al cierre de 2024, uno de los porcentajes más altos de América Latina. Provincias como Villa Clara (29,1%) y La Habana (28,1%) encabezan esta lista.

El número de jubilados también continúa en aumento. En 2024, Cuba registró 1.682.000 pensionados, unos 20.000 más que el año anterior.

La encuesta de DIARIO DE CUBA también revela diferencias en la forma de sobrevivir. El 39% de los mayores de 60 años consultados reportó actividad independiente siempre o con frecuencia, mientras entre los de 18 a 59 años esa cifra asciende a 59,9%. El dato sugiere que los adultos en edad laboral siguen más ligados a estrategias privadas para compensar la caída del salario y el desabastecimiento, aunque muchas de esas salidas sean precarias e inestables.

[ACCEDE AQUÍ A LOS RESULTADOS COMPLETOS DE LA ENCUESTA 1 Y LA ENCUESTA 2 DE DIARIO DE CUBA, REALIZADAS POR CUBADATA]

Esa brecha se traduce también en dependencia cotidiana. "Yo dependo de mi hija para casi todo. Ella trabaja y, cuando no está, me quedo sola sin poder resolver nada, ni comida ni medicinas. Antes era independiente, ahora siento que soy una carga", lamenta Teresa, de 74 años, residente en Matanzas.

En el plano alimentario aparece el contraste más inesperado. El 64,8% de los cubanos de 18 a 59 años dijo haber dejado de comer un día entero, frente a 49,9% entre los mayores (probablemente por el cuidado familiar). La cifra no reduce la gravedad de la situación de los ancianos; más bien indica que su vulnerabilidad se expresa de otra manera, con menos capacidad física, mayor dependencia y más exposición a la falta de medicinas y cuidados.

"Yo paso hambre muchas veces, pero trato de que mi abuela no lo note. Lo poco que consigo se lo dejo a ella porque necesita más cuidado. Pero la realidad es que no alcanza para ninguno", afirma Luis, de 34 años, quien sostiene a dos familiares mayores en Villa Clara.

La encuesta y los testimonios dejan una conclusión clara: en Cuba, la crisis ya no puede leerse solo como escasez generalizada, sino como una acumulación de carencias que se distribuyen de forma desigual. Para los ancianos, el golpe mayor está en la salud y la dependencia; para los más jóvenes, en la supervivencia diaria y la comida que no alcanza y que priorizan para quienes están a su cuidado.

En la encuesta, realizada a través de internet, participaron 1.807 personas, de ellas 495 del grupo correspondiente a 60 años más. El desbalance en la muestra se debe a una cuestión estructural: el menor acceso de estas personas al uso de la tecnología en Cuba (celulares, internet, etc.).


Fiabilidad de Cubadata: medir la realidad cubana desde dentro

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6 comentarios

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Profile picture for user GigaPanda

Estos son los más desafortunados, el resto tiene a la parentela mandándoles combitos de comida y recarguitas desde afuera. Por lo general esos son los más perros, los que siguen defendiendo aquello con uñas y dientes aunque el país se este cayendo a trozos a su alrededor.

Profile picture for user cubano libre

Es muy triste, pero muchos de esos ancianos deben reconocer qué gracias a su apoyo a un bandido con mal aspecto, de voz aguardientosa y acento oriental, hoy disfrutamos de la Bota verde olivo con la que nos aplastaron desde que nos trajeron a vivir en Dictadura, rodeados de hambre y miseria, y obligados por tanta represión no quedó otro remedio que abandonar el terruño, amigos y familiares, gracias a esos ancianos terminamos “vagando” por el mundo. Qué se jodan los cederistas y chivatientes de la Tiranía.
En mi caso mi familia quedó dispersa por Chile, USA (4 ciudades) y España.

Profile picture for user Proscopito Arrechabaleta

Así es. Se trata de una deuda generacional que nos dejaron y no ya que no se paga sino que ni se reconoce siquiera. Todavía estoy por oír a alguien de esa generación responsabilizarse por lo que le toca, se escudan en "el pueblo", en las emociones colectivas y en la madre de los tomates, cero autocrítica.

Pana, 100%. Conozco personalmente a una persona de esa generación entre muchos que lo reconoce.

Profile picture for user EL BOBO DE LA YUCA

Qué curioso: dice que en "la encuesta, realizada a través de internet, participaron 1.807 personas". Es decir, esos ancianos que dicen no tener ni comida ni medicinas tienen internet (con los precios de Etecsa!), celulares o computadoras, y usan sus datos para responder estas encuestas. Muy, muy curioso

Nada nuevo. Están cosechando lo que sembraron.