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Emigración

De Cuba a Costa Rica: 'Nos vamos para que la vieja tenga un mejor final'

El endurecimiento de las rutas migratorias hacia EEUU ha convertido al país centroamericano en destino para familias cubanas que buscan empezar de nuevo. 

Madrid
Complejo Fronterizo Peñas Blancas, en la frontera de Costa Rica con Nicaragua.
Complejo Fronterizo Peñas Blancas, en la frontera de Costa Rica con Nicaragua. Google Maps

Antonio Mendoza planificó su salida de Cárdenas hacia Costa Rica a finales de 2025. La travesía incluía a seis miembros de su familia, entre ellos su madre, Luisa, de 80 años, para quien el trayecto supuso un gran esfuerzo. Provistos de lo imprescindible —medicamentos, pañales desechables y pocas prendas de vestir— partieron en avión hacia Managua en busca de un cambio de vida y de un escenario más favorable para los últimos años de Luisa. "Nos vamos para que la vieja tenga un mejor final", repite Mendoza constantemente en diálogo con DIARIO DE CUBA. 

Las rutas migratorias desde la Isla siempre han sido variadas, pero los cubanos han diversificado aún más sus destinos dentro de América Latina debido al endurecimiento de las políticas migratorias estadounidenses desde que Donald Trump retomó el poder en enero de 2025. Costa Rica es uno de los países que más ha ganado relevancia para los cubanos, especialmente antes de que el régimen de Daniel Ortega restituyera el requisito de visa para volar hasta Nicaragua, punto de inicio de las travesías por Centroamérica

De la travesía de Mendoza y su familia apenas existen registros visuales. En Managua los esperaba un coyote que los trasladó en camioneta hasta la zona donde debían cruzar la frontera. Desde allí continuaron a pie, atravesando un monte de terreno irregular, un riachuelo y zonas de difícil acceso hasta llegar a Costa Rica. Calcula que caminaron entre ocho y diez kilómetros durante aproximadamente dos horas. "Fue un viaje tenso y agotador. Mi mamá tuvo que ir a caballo durante el trayecto, con mucho miedo e inestabilidad", recuerda. 

El terror y la sed marcaron el recorrido. Luisa no puede caminar y todos temían que se cayera del animal que la transportaba. En el apuro olvidaron llevar suficiente agua, lo que agravó la desesperación. Avanzaban de madrugada, temiendo ser detenidos en cualquier momento. Al llegar a la frontera de Costa Rica los esperaban algunos familiares que habían hecho la misma travesía meses antes. 

Mendoza relata que se dirigieron de inmediato a la oficina más cercana de la Dirección General de Migración y Extranjería de Costa Rica: "Como iba con mi madre, me dieron prioridad, aunque tuvimos que esperar bastante. Finalmente, me dieron una cita, pero para septiembre de 2026". Como sin esa cita no pueden obtener sus permisos de trabajo ni regularizarse, Mendoza, su hijo y su madre viven acogidos por familiares. En total, 15 miembros de esta familia se han establecido ya en San José. 

En 2023, las autoridades costarricenses habilitaron una "categoría especial temporal" para solicitantes de refugio de Cuba, Venezuela y Nicaragua, lo que les permitía regularizar su situación migratoria con cierta facilidad. Como esa medida no ha sido rehabilitada desde su finalización en 2024, ahora los cubanos enfrentan más dificultades legalizarse. 

En la década de los 2000, las comunidades cubanas en la región estaban compuestas principalmente por profesionales que habían abandonado las llamadas "misiones internacionalistas" o delegaciones culturales y deportivas oficiales del régimen. Así ocurrió en países como Guatemala, Brasil, Bolivia, Venezuela o Trinidad y Tobago. Con el paso de los años, el mayor control migratorio internacional y la creciente precariedad en la Isla han hecho que los cubanos consideren establecerse en países que antes eran vistos únicamente como territorios de tránsito y no como destino final. 

La persistencia de la crisis migratoria cubana se sostiene hoy en una realidad concreta: el deterioro de la calidad de vida en Cuba por los problemas de acceso a la energía eléctrica, el transporte, la salud pública o los alimentos. Las historias más extremas tienen como protagonistas a madres con hijos pequeños o ancianos con serias limitaciones físicas. Lo peor es que en algunos casos emprenden los viajes dejando todo atrás y no llegan a su destino después de haber vendido sus casas en Cuba. Mendoza, por ejemplo, necesitaba reunir dinero para él, su madre y su hijo, pues los boletos de avión y los traficantes que los guiaron resultaron bastante costosos. 

"Vendí mi casa y envié el dinero a una amistad en EEUU para que comprara los pasajes desde allá. Así evitaba posibles estafas, porque hay casos en los que pierdes todo: el dinero, la casa y la oportunidad de salir", cuenta el migrante. 

La espera por los pasajes se extendió casi 50 días, mientras la urgencia aumentaba ante los rumores de que la ruta hacia Nicaragua se restringiría, como finalmente ocurrió en febrero de 2026. En ese contexto también se encontraba Marian, una joven de 20 años que planeaba dejar a medias su carrera de Psicopedagogía en el Universidad de Ciencias Pedagógicas Enrique José Varona. Su plan era irse a Costa Rica junto a su esposo en marzo de 2026: "Llevo meses sin asistir a la universidad. Mi carrera requiere práctica y presencialidad; así cualquiera pierde la motivación". 

Tras evaluar varias opciones, la pareja recurrió a una gestora para adquirir pasajes de la aerolínea venezolana Conviasa. Ante la poca disponibilidad de boletos en los canales oficiales, tenían que pagarle a esa gestora y eso les encarecía aún más el proceso. Por eso el padre de Marian vendió el carro familiar para ayudarlos a financiar el viaje: "Los pasajes costaban 3.400 dólares en total, 1.700 por cada uno. Como la compra se hacía desde EEUU, nos cobraban un recargo del 4% por la transferencia del dinero. Después el coyote pidió otros 500 dólares para cruzarnos la frontera". 

Cuando ya tenían casi todo listo, la exigencia de visado por parte de Nicaragua ha complicado aún más el panorama. Según Marian, los tiempos son inciertos: "No están aprobando ni negando solicitudes de visado, simplemente no nos dan respuesta en la Embajada de Nicaragua y la situación aquí empeora. Tendremos que buscar otras alternativas".  

En noviembre de 2021, Nicaragua eliminó el requisito de visado para ciudadanos cubanos, lo que convirtió a ese país en una de las principales puertas de salida de la Isla. Entre 2022 y 2024, cientos de miles de cubanos utilizaron iniciaron esa ruta migratoria para atravesar parte de Centroamérica y llegar a EEUU por su frontera mexicana.  

Un informe de flujos migratorios de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) publicado en mayo de 2026 indica que un grupo de migrantes cubanos encuestados en Costa Rica había escogido ese país como destino final. 

Por otra parte, el informe de la OIM evidencia que entre septiembre de 2025 y febrero de 2026 las cifras de migrantes que entraron a Costa Rica (entre 1.100 y 1.500 cada mes), superaron con creces las capacidades de acogida del país. Por eso alrededor de 900 migrantes han terminado varados en espacios públicos. La situación responde, en parte, a la capacidad limitada de los albergues, porque algunos están operando de forma reducida o cerrados. La OIM estima que 1.541 cubanos ingresaron a territorio costarricense desde Nicaragua entre septiembre de 2025 y febrero de 2026, lo que representa el 28% del total de migrantes que llegaron a ese país.

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"La persistencia de la crisis migratoria cubana se sostiene hoy en una realidad concreta: el deterioro de la calidad de vida en Cuba por los problemas de acceso a la energía eléctrica, el transporte, la salud pública o los alimentos"

Traduccion: El responsable es el socialismo empobrecedor y represivo.