En medio del debate sobre el futuro político y económico de Cuba, el educador e investigador Alejandro Martínez Marrero propone colocar la educación en el centro del proyecto de transformación nacional. En su intervención en el III Foro DDC: "Para la Cuba de Mañana", que se celebrará el 1 y 2 de junio en Madrid, reflexionará sobre cómo formar a la ciudadanía que sostendrá Cuba tras décadas de autoritarismo.
Licenciado en Educación, Especialidad Primaria, y máster en Educación por la Universidad de Ciencias Pedagógicas Juan Marinello, de Matanzas, Martínez Marrero cursa actualmente el doctorado en Educación de la Universidad Autónoma de Madrid. Además, es director académico de la Fénix Business School y acumula dos décadas de experiencia en docencia, gestión educativa, coordinación académica e investigación en Cuba, Ecuador y España.
Su argumentación parte de la idea de que la transición cubana no podrá sostenerse únicamente sobre reformas institucionales o económicas. "La educación debe ocupar el centro de cualquier debate serio sobre el futuro de Cuba, porque una transición no se sostiene únicamente con nuevas leyes y/o modelos económicos, o privatización o no de la enseñanza. Se sostiene, sobre todo, con ciudadanos capaces de pensar libremente, deliberar, responsabilizarse y reconstruir la confianza", aclara.
Para Martínez Marrero, el deterioro que atraviesa la sociedad cubana no debe entenderse únicamente en términos materiales. A su juicio, "Cuba no solo enfrenta una crisis material o política; enfrenta una fractura más profunda: la ruptura de la verdad, de la convivencia, del sentido de futuro... Por eso considero imprescindible hablar de educación como política pública estratégica, no como un sector administrativo más", dice.
Esa visión lo lleva a defender la educación como una herramienta decisiva para reconstruir la capacidad de convivencia democrática. No se trata solo de reformar programas de estudio o modernizar instituciones docentes, sino de pensar cómo una sociedad marcada por décadas de control político, adoctrinamiento y miedo puede reaprender prácticas esenciales para la vida cívica.
"El gran desafío será evitar que una eventual transformación del país se limite a un cambio de poder sin una reconstrucción del ser humano. No bastará con abrir espacios democráticos si las personas continúan marcadas por el miedo, la obediencia aprendida o la desconfianza", añade Martínez Marrero.
Su reflexión conecta con un dilema que atraviesa hoy el debate sobre una eventual transición cubana: ¿hasta qué punto el cambio debe concebirse como un proceso más amplio de transformación cultural y ética? A juicio de Martínez Marrero, "la pregunta incómoda que deberíamos afrontar es esta: ¿estamos pensando la transición cubana como una simple sustitución institucional o como una verdadera reconstrucción de la persona cubana? Mi convicción es, sin dudas: La educación del futuro en Cuba deberá conducir, por encima de cualquier estándar, a sanar al ser humano".
Martínez Marrero participará en la segunda jornada del Foro DDC: "Para la Cuba de Mañana", en la mesa dedicada a políticas públicas, uno de los ejes fundamentales del encuentro organizado por DIARIO DE CUBA para pensar los desafíos de una restauración democrática en la Isla.
Su presentación se titula "La educación en el futuro de Cuba: sanar el daño antropológico". Como a la treintena de expertos en diferentes áreas que participarán en el foro, podrás escucharlo en directo a través de nuestra plataforma, nuestro canal de YouTube y demás redes sociales. Las sesiones quedarán online para que también puedas verlas en diferido.
Consulta aquí el programa del III Foro DDC: "Para la Cuba de Mañana"