La producción porcina en Cuba se desplomó un 95,2% entre 2017 y 2023, una caída que el economista Pedro Monreal calificó como una "desgracia nacional", al comentar los últimos datos oficiales disponibles del sector agropecuario, marcados —según advirtió— por un "apagón estadístico" del Gobierno.
En una publicación en X, Monreal señaló que las cifras más recientes solo llegan hasta 2023 y muestran la práctica desaparición de la actividad porcina, uno de los pilares tradicionales de la alimentación en la Isla.
De acuerdo con la estatal Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI), las entregas de ganado porcino para sacrificio pasaron de 355.000 toneladas en 2017 a apenas 17.100 toneladas en 2023, un colapso sin precedentes incluso frente a la crisis del llamado "Periodo Especial".
El economista subrayó que, aunque la contracción del PIB en los años 90 fue más severa que la actual, la gestión agropecuaria de entonces resultó más eficaz, apoyada —dijo— en mayor espacio al mercado y procesos de desestatización, en contraste con la política vigente, basada en programas posteriores al Ordenamiento, que calificó de ineficientes.
El derrumbe productivo tiene un reflejo directo en la vida cotidiana. En Cuba, la Navidad y la Nochevieja dejaron de ser celebraciones familiares para convertirse en un cálculo marcado por precios prohibitivos, apagones y escasez. La carne de cerdo, eje tradicional de la cena de fin de año, se ha vuelto inaccesible para la mayoría.
En Santiago de Cuba, la libra de carne de cerdo se cotizó en diciembre entre 700 y 800 pesos, y la deshuesada alcanzó los 1.100 pesos. En La Habana, DIARIO DE CUBA comprobó que la carne de cerdo se vendió entre los 850 y los 1.250 pesos la libra en medio de oferta irregular y con ausencia total en muchos mercados estatales y privados.
En 2018, Cuba producía cerca de 200.000 toneladas de carne de cerdo; en 2022, apenas 15.000, y en 2024 la cifra habría caído a 9.000 toneladas, según reconoció el diario oficial Granma, pero esta estadística más reciente sigue sin aparecer en los informes de la ONEI.
Jubilados y trabajadores dependen de envíos desde el exterior para acceder a carne, aceite o arroz, a través de tiendas en divisas. Una compra básica puede costar 95 euros, el equivalente a casi 30 meses de una pensión mínima.
"Comer en Cuba depende de una transferencia bancaria", resumió en declaraciones a DIARIO DE CUBA el fin de año 2025 una madre emigrada en Chile que sostiene a sus hijos en la Isla. Así es el impacto social de una crisis productiva que, como advierte Monreal, no es solo económica, sino estructural y de gestión.
Por contraste la producción cochina parece que va en aumento a juzgar por la cantidad de basureros.
No importa, la chancha Guevara y la Primera Caguama Cuesta dan chicharrones de sobra para los 8 millones.