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Sociedad

El cerdo, la luz y la esperanza abandonan el fin de año cubano

La otra cara de diciembre: mesa vacía, apagones y dependencia en una Cuba donde una cena modesta es un lujo.

Madrid
Un cerdo asado en una calle en Santiago de Cuba.
Un cerdo asado en una calle en Santiago de Cuba. Diario de Cuba

En Cuba, la Navidad y la Nochevieja dejaron de ser una celebración para convertirse en un cálculo doloroso. La mesa de Nochebuena y del 31 de diciembre, antaño símbolo de reunión familiar y abundancia modesta, hoy es un lujo reservado a quienes reciben remesas o tienen acceso a divisas. La realidad se mide en libras, dólares o euros, apagones y resignación.

"Para fin de año serán muy pocas las familias que podrán darse el lujo de hacer una cena", resume Jorge Amado Robert Vera desde Santiago de Cuba. Su recorrido por mercados y calles confirma lo que ya es visible en todo el país: el precio de los alimentos básicos ha alcanzado niveles prohibitivos incluso para quienes trabajan.

El costo de una ensalada

En Santiago, productos esenciales para una comida sencilla superan con facilidad el salario mensual de un trabajador estatal. "Tomate, hasta 400 pesos la libra; ají, 400; col, entre 100 y 250 pesos; cebolla, 500 el paquete".

"Lo que antes era una simple ensalada hoy es un lujo", comenta Robert Vera. La carne de cerdo, eje tradicional de la cena de Nochebuena, se mueve entre 700 y 800 CUP la libra, y si es deshuesada puede llegar a 1.100 CUP.

"Compré lo mínimo y aún así no me alcanzó", lamenta Yolanda, una jubilada santiaguera de 63 años.

"Yo salí con 3.000 pesos pensando que al menos podía resolver algo para el 24, aunque fuera arroz con frijoles y un pedacito de carne. Cuando vi los precios, me dio deseos de llorar. El arroz estaba a más de 250 la libra, el aceite casi a 1.000, y el pedacito de cerdo que pedí pasaba de 700 pesos. Compré arroz, un poco de frijoles y dos tomates. Nada más", cuenta.

Yolanda vive sola y cobra una pensión mínima. Dice que este año no encendió ni una radio en Nochebuena. "Uno se siente humillado. No es que quiera lujo, es que ni lo básico se puede. Antes uno inventaba, ahora ni inventando".

Durante su recorrido, Robert Vera observó una escena que resume el país: un cerdo asándose en plena calle. La imagen, que en otro tiempo habría sido común, hoy es excepcional. "Esa familia solo pudo hacerlo porque un familiar desde el exterior mandó el dinero. Si no, imposible".

La Habana: una pizarra que duele leer

En la Feria Agropecuaria de la Calle Ancha, en La Habana del Este, las pizarras funcionan como termómetro de la inflación que desangra los bolsillos de las familias.

DIARIO DE CUBA comprobó que el arroz se vende entre 240 y 750 pesos (dependiendo del origen: criollo, largo, importado, envasado, a granel); aceite, hasta 4.500 pesos; pollo, entre 2.000 y 4.500 pesos; café, hasta 2.000 pesos; frijoles entre 700 y 900; picadillo, 600, carne de cerdo, entre 850 y 1.250 pesos dependiendo del corte y calidad; ajo, hasta 400 pesos por libra.

Las viandas y vegetales básicos resultan igualmente inalcanzables para los bolsillos con salarios y pensiones actuales: tomate, 160 pesos; cebolla, 450 el mazo; pimiento, 500 pesos la libra; plátano, 100; yuca, a 70 pesos.

Para una familia promedio, llenar una jaba modesta puede costar más de 10.000 CUP, una cifra que supera ampliamente el salario medio mensual.

"La demanda de carne de cerdo es mayor que la oferta, y en poco tiempo se agota en los mercados agropecuarios", dice Fran, un habanero que ha "caminado" varios municipios de la capital "en busca del mejor precio". Establecimiento en Diez de Octubre, Centro Habana y Habana Vieja permanecen cerrados sin oferta.

"La Navidad se convirtió en una fecha triste"

Luis Ángel, un trabajador por cuenta propia de 41 años residente en San Miguel del Padrón, explica que tiene un negocio pequeño. "No me da. Todo lo compro caro y tengo que vender caro, porque si no, pierdo. La gente se molesta, pero yo también soy víctima".

Cuenta que el año pasado logró asar un cerdo entre varios vecinos. Este año ni lo intentaron. "Un puerco pequeño ya cuesta más de 30.000 pesos. ¿Quién puede pagar eso? Aquí la Navidad y el 31 se volvieron fechas tristes, sin música, sin comida, sin alegría. La gente está agotada. Ya nadie compra por gusto, compra por necesidad, y a veces ni eso".

Apagones y desánimo

Desde Mayarí, Osmel Ramírez resume el contexto con una frase seca: "Once horas y media sin corriente, de 6:00 de la tarde a 5:30 de la mañana".

"Sin electricidad, sin refrigeración y con alimentos inaccesibles, qué vamos a celebrar. En mi casa, la Nochebuena fue una noche más de oscuridad y silencio y el 31 pinta igual", dice Belén.

En Baracoa, el activista Emilio Almaguer advierte: "La carne de cerdo que estaba a 650 antes del 22 de diciembre ya está subiendo. Los criadores quieren vender el animal en pie (vivo) a más de 400 pesos la libra".

En Bayamo, "el puerco escasea" tanto en los establecimientos estatales como en puntos de ventas del sector privado. "En este momento, el precio se ha elevado y ronda los 1.000 pesos cubanos por libra, una cifra casi inalcanzable para la mayoría de las familias", considera Héctor. 

La producción porcina en Cuba cayó casi un 90% entre 2018 y 2022. En 2018 el país produjo cerca de 200.000 toneladas; en 2022, apenas 15.000. Las propias cifras oficiales cubanas confirmaron después que en 2024 la producción se hundió hasta las 9.000 toneladas, según publicó el diario oficial Granma.

Remesas: la única salvación

María, jubilada, pasó la Nochebuena sola. Su cena dependió de una compra enviada desde España por su hijo. El pedido —tramitado por una tienda online de las que han hecho negocio con la separación y la segregación económica cubana— incluyó carne, arroz, frijoles, aceite, leche en polvo, café, embutidos y dulces navideños. De acuerdo con la factura que mostró a DIARIO DE CUBA, el costo total fue de 95 euros, equivalentes a 45.520 pesos al cambio oficial del Banco Central de Cuba impuesto el pasado 18 de diciembre.

"Mi pensión mensual es de 1.528 pesos, saca cuentas", dice.

Eso significa que María necesitaría casi 30 meses de pensión completa para pagar una compra similar. Dos años y medio de ingresos sin gastar un peso en transporte, electricidad o medicamentos.

"Sin mi hijo, no como", resume.

Navidad en dólares

Las ofertas "especiales" confirman la exclusión. Un paquete navideño promocionado por Cuballama —5 libras de cerdo, 12 cervezas, turrón y panettone— cuesta 38,30 dólares. Al cambio oficial (1 dólar = 409 pesos), esto equivale a 15.665 pesos, más de diez veces una pensión mínima.

Rosa María, de 52 años, emigrada en Chile, madre de dos jóvenes en Cuba, afirma que sus hijos comen porque ella manda remesas.

"Yo mando dinero todos los meses, pero cada vez alcanza para menos. Antes con 100 euros resolvía bastante, ahora no alcanza ni para una compra mediana", lamenta.

Relata que este diciembre envió dinero para que sus hijos pudieran comprar carne y algo para celebrar. "Cuando me dijeron lo que costaba el cerdo no lo podía creer. Es injusto. Ellos trabajan, pero el salario no sirve. Si uno no manda dinero de afuera, no comen".

Dice que lo más duro es la sensación de dependencia: "Mis hijos son adultos, deberían vivir de su trabajo, no de mí. Pero Cuba los empuja a eso. La Navidad allá depende de una transferencia bancaria".

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