El Gobierno cubano reconoció graves carencias estructurales y afectaciones a la atención sanitaria durante el balance de una visita del Comité Central del Partido Comunista (PCC) al sector, aunque mantuvo el embargo estadounidense como explicación central del desastre y defendió como resultado que ningún hospital ha cerrado.
Según la información publicada por el diario oficial Granma, el ministro de Salud Pública, José Ángel Portal Miranda, admitió que las limitaciones del sistema generan "justas insatisfacciones de la población con los servicios que brindamos".
Su descripción abarcó mucho más que la escasez de medicamentos: faltan materiales gastables y reactivos, mientras los equipos, especialmente los de alta tecnología, están "muy afectados", con consecuencias para el diagnóstico y el tratamiento.
En una encuesta de DIARIO DE CUBA realizada por Cubadata entre el 22 de julio y el 10 de agosto pasado, cerca del 46% de los participantes declaró mucha dificultad para conseguir medicamentos durante los 30 días anteriores; el 27,8%, alguna dificultad, y el 5,2% afirmó que le había resultado imposible. En conjunto, el 78,9% reportó problemas de acceso.
Portal Miranda enumeró además "agudos problemas" en ascensores, calderas, grupos electrógenos, lavanderías, suministro de agua, cámaras frías y transporte sanitario. Reconoció que los programas de recuperación existentes "no son suficientes".
El alcance de las afectaciones quedó expuesto también en las cifras ofrecidas por Miguel Díaz-Canel: más de 90.000 personas esperan operaciones; decenas de miles tienen afectados sus tratamientos de radioterapia, quimioterapia y diálisis; y más de 34.000 embarazadas no reciben todos los tratamientos o seguimientos necesarios.
Pese a ese panorama, Portal Miranda enfatizó: "En el país no se ha cerrado ninguna institución; se mantienen trabajando todos nuestros hospitales y policlínicos". En la misma intervención admitió servicios limitados y pacientes pendientes de cirugía por falta de recursos.
Como antecedente, las estadísticas oficiales analizadas por DIARIO DE CUBA registran una reducción de los consultorios médicos de la familia: pasaron de 12.057 en 2021 a 10.541 en 2025, 1.516 menos, una caída del 12,6%. El sistema perdió además 145.266 trabajadores durante ese período, entre ellos 34.496 médicos.
La visita evidenció la supervisión directa del PCC sobre la Salud Pública: integrantes del Comité Central y su estructura auxiliar inspeccionaron el Ministerio, instituciones de los tres niveles asistenciales y entidades empresariales. El balance incluyó tanto la actividad sanitaria como el funcionamiento de las organizaciones partidistas.
Aunque Portal Miranda reconoció "insuficiencias propias" y desafíos organizativos, la explicación oficial volvió a situar el peso de la crisis en las sanciones estadounidenses. El ministro atribuyó la caída de ingresos y la baja disponibilidad de recursos a la que describió como "permanente agresión imperialista". Díaz-Canel vinculó las afectaciones al embargo y al bloqueo petrolero, aunque el desastre del sector viene reportándose desde hace años.
Ante las carencias reconocidas, ambos dirigentes apelaron a las 176 Transformaciones Económicas y Sociales aprobadas por las autoridades. Díaz-Canel sostuvo que la salud "no admite descuido" y agradeció a trabajadores que llegan a sus puestos después de largos apagones y sin transporte: las mismas condiciones que dificultan sostener los servicios cuya continuidad reivindica el Gobierno.