Miguel Díaz-Canel pidió el viernes a los trabajadores de Cuba que participen activamente en la implementación del paquete de 176 medidas con las que el régimen intenta revertir el colapso del país, a pesar de que una de ellas los condena al sacrificio, según un análisis del economista Pedro Monreal.
"Sin la participación activa de los trabajadores, las transformaciones económicas y sociales recientemente aprobadas no alcanzarán los resultados que el país anhela", afirmó el gobernante durante el XXII Congreso de la oficialista Central de Trabajadores de Cuba (CTC), según el portal oficial Cubadebate.
Después de machacar en la narrativa del régimen, que insiste en culpar a Estados Unidos del hundimiento de Cuba en una crisis que no parece tener fondo, dijo que el momento actual de es "economía de guerra" y abordó lo que llamó "las cinco prioridades del escudo de defensa de la soberanía y la resistencia creativa".
Las prioridades, citadas por el medio oficial, son la "defensa de la Patria", la economía, el "movimiento político con participación popular en todas las tareas", el movimiento en defensa de la revolución desde el punto de vista comunicacional" y "el movimiento obrero internacional".
"Esas cinco prioridades no las podemos desarrollar, no podemos llegar a tener resultado de ellas, si no contamos con la participación de nuestros trabajadores, de nuestros obreros, de la clase obrera. Por eso es tan importante la oportunidad de este Congreso que nos permite compartir ideas al respecto, debatir, hacer compromiso sobre estos temas, discutir y comprender la esencia de la transformación y del contenido del Código del Trabajo", sostuvo Díaz-Canel.
Respecto a la economía y a las medidas, que tienen un fuerte componente de privatización, aseguró que no se trata de mencionarlas o repetirlas, sino de "argumentar y explicar cada una de ellas, explicar por qué son necesarias, por qué defienden el socialismo, qué efectos pueden tener a favor de la construcción socialista, cómo las implementamos para que no tengan afectación en los más vulnerables, para que no acreciente la desigualdad social".
No obstante, en ninguna parte de la intervención recogida por Cubadebate, el gobernante abordó la principal insatisfacción de los trabajadores cubanos, que ha sido constante en los congresos de la CTC al menos desde 2019, según reconoció recientemente un sindicalista oficialista: la brecha los salarios y el costo de la vida.
En el actual paquete, estos quedan subordinados a la capacidad de las empresas estatales, cuyos costos se colocan sobre los hombros de los trabajadores, señaló Pedro Monreal la semana pasada al analizar la medida número ocho del paquete.
"La medida número ocho destaca por su enfoque antiobrero: convierte a los trabajadores de empresas estatales cubanas en 'corderos del sacrificio'", escribió el economista en su cuenta de X.
La reforma elimina la escala salarial vigente en el sistema empresarial estatal y establece un salario mínimo ajustado a la inflación, mientras dispone que el salario del resto de los trabajadores será negociado con la participación del sindicato, pero dependerá de "la capacidad económica-financiera de las empresas", criticó.
Respecto a la forma de implementar las medidas de manera que no afecten a los más vulnerables ni profundicen las desigualdades, el gobernante no especificó cuál es y no parece que sea posible lograr ese supuesto objetivo, según las recientes afirmaciones de funcionarios cubanos en el programa Cuadrando la caja.
"Estas medidas van a provocar también desigualdades y esas desigualdades tenemos que atajarlas, tenemos que identificarlas (...) va a haber personas que van a tener un acceso a dinero, se van a enriquecer de alguna manera y otros obviamente no van a poder participar de la misma manera. Entonces va a haber esas desigualdades y esas desigualdades que pueden ser crecientes", dijo en la emisión del 22 de junio Rafael Montejo, director del Centro de Estudios de Técnicas de Dirección de la Universidad de La Habana.
El diputado cubano y dueño de una MIPYME Carlos Miguel Pérez Reyes aún más tajante al admitir que "nosotros las desigualdades ya las tenemos. Nosotros no tenemos que esperar aplicar estas medidas para tener desigualdades, ya están ahí".
En su intervención del viernes, Díaz-Canel intentó convencer a los participantes en el congreso de la CTC de que el régimen de Cuba es un gobierno de trabajadores, que son los que tienen el poder, según él, "aunque haya capitalistas".
"La clave de todo está en la cuestión del poder. Si el poder lo tiene el pueblo, si lo tienen los trabajadores, no los ricos, no los burgueses, entonces se puede hacer una política en favor del pueblo. Y así lo vamos a tener en el socialismo. Somos un gobierno de trabajadores para los trabajadores, aunque haya capitalistas dentro. Los hubo siempre", afirmó sin precisar quienes eran esos capitalistas que siempre estuvieron en el supuesto gobierno de la clase trabajadora.
"Y ahora más, y necesariamente se introducirán más elementos de propiedad privada, de producción privada, de capitalismo y de mercado. Hay que hacerlo porque el sentido común más elemental dicta que se haga, pero con la fuerza que tiene la revolución no debemos temer a eso. Tenemos que reinventarla, tenemos que construirla, tenemos que desarrollarla con el legado de Fidel, nosotros, las cubanas y los cubanos que queremos socialismo cubano", dijo DíazCanel, aunque ese grupo parece ser cada vez más reducido.
Puro blah, blah y más blah, blah. Cuando un guajiro se salte el cerco y empiece a acumular riquezas, los mismos que están escuchando las babosadas de ese idiota saltan y acusan al guajiro de ser un capitalista abusador y no representante de los trabajadores. Punto y aparte: Le quitan todo y este tiene que morder la soga o irse del país. Hasta que no lo quiten a todos del poder, aquello seguirá igualito.
Avísenle a Días-Contados que su gobierno está mal visto en todo el mundo, y que dentro de la isla, nadie le cree porque siempre les mintieron. Esa "apertura" no es otra cosa que un manotazo de ahogado, para seguir robando y reprimiendo. Váyanse en el primer avión a Moscú.