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Sociedad

'Nos están matando': Cuba se hunde en apagones, hambre y abandono, mientras el régimen pide resistencia y confianza

Testimonios recogidos por DIARIO DE CUBA en Granma, Guantánamo, Baracoa y otras localidades retratan un país exhausto.

Madrid
Una madre carga a su hijo en una calle de La Habana.
Una madre carga a su hijo en una calle de La Habana. Diario de Cuba

"Nos están matando vivos", "estoy en el límite", "esto es como un campo de concentración", son algunos de los testimonios recogidos por DIARIO DE CUBA en distintos puntos de la Isla durante las dos últimas semanas, que describen una realidad marcada por apagones extremos, hambre, colapso de los servicios públicos y un creciente agotamiento social, mientras el Gobierno cubano insiste en su discurso de resistencia frente a las presiones de Washington y pide a la población "confianza", con anuncios de reformas económicas tardías y de alcance incierto.

Los relatos proceden de residentes en Santiago de Cuba, Granma, Guantánamo, Camagüey, Artemisa y La Habana, quienes coinciden en que la situación continúa deteriorándose y que cada día resulta más difícil garantizar necesidades básicas como alimentarse, cocinar, conservar la comida o acceder al agua potable.

La segunda encuesta de DIARIO DE CUBA, realizada por Cubadata entre el 23 de febrero y el 13 de marzo de 2026, reveló que seis de cada diez cubanos entrevistados consideraban "mala" o "muy mala" la situación de su hogar. Las cosas no han hecho más que empeorar.

Apagones de hasta 30 horas y circuitos privilegiados

Desde Bayamo, Yunier Gutiérrez describe una provincia en la que los apagones oscilan entre 15 y 22 horas diarias, dependiendo del circuito eléctrico.

Según explica, existe un circuito priorizado donde se encuentran las sedes del Gobierno provincial y del Partido Comunista, mientras que otros repartos habitados por militares de las Fuerzas Armadas Revolucionarias y el Ministerio del Interior sufren interrupciones mucho menores, de hasta ocho horas.

En varios municipios granmenses, asegura, los cortes superan las 30 horas continuas y, cuando regresa el servicio, apenas dura dos o tres horas.

Desde Baracoa, en Guantánamo, el periodista independiente Emilio Almaguer describe una situación similar.

"Tenemos solamente dos horas al día de corriente; a veces ni siquiera llegamos a esas dos horas", afirma.

Jorge Amado Robert, quien vive en Santiago de Cuba, también asegura que incluso zonas antes consideradas prioritarias ya sufren apagones de entre 12 y 14 horas.

Sin electricidad tampoco hay agua ni comunicaciones

Los cortes eléctricos arrastran consigo el colapso de otros servicios. En Granma, Gutiérrez explica que cuando falta la electricidad también dejan de funcionar la telefonía móvil y la fija, dejando incomunicadas a comunidades enteras.

El acceso al agua potable también empeora. En su zona de residencia, los botellones de 20 litros cuestan entre 80 y 100 pesos, y el suministro de agua no potable, que antes llegaba cada dos o tres días, ahora solo se recibe una vez por semana.

En el municipio de Caimito, provincia de Artemisa, una mujer de 70 años que vive sola con una pensión asistencial de 1.548 pesos resume su situación con una frase: "Esto no es vivir, es agonizar por día".

Una madre de dos hijos en La Habana denuncia que lleva 15 días sin agua, y se queja de las dificultades para mantener la higiene familiar y para conciliar el sueño. 

"El ser humano tiene derecho a dormir, a descansar, y ese derecho no los han arrebatado sin piedad. Nos estamos llenando de parásitos, 15 días sin agua, las mujeres con su periodo y sin agua apenas para mantener su higiene, es triste. Es preferible que caiga una bomba, pero que esto acabe; es una tortura sin piedad para un niño, para un anciano, un enfermo, una madre, un padre desesperado", dice.

Comer mangos para ahorrar el carbón

La falta de electricidad y la escasez de comida han cambiado incluso la dieta de muchas familias. Yunier Gutiérrez explica que numerosos hogares reservan los alimentos cocinados para la noche y durante el día engañan el hambre con mangos, aprovechando la temporada de la fruta.

Robert confirma esa tendencia y añade que muchas personas en Santiago de Cuba prefieren alimentarse con mangos antes que comprar carbón, cuyo precio oscila entre 450 y 500 pesos la lata y entre 1.500 y 2.000 pesos el saco.

Desde Baracoa, Almaguer asegura que cocinar con carbón también se ha convertido en un lujo. Ante esos precios, algunas familias recurren a la leña, al aserrín e incluso a quemar plástico y nailon para preparar los alimentos, pese al humo tóxico que se genera.

Alimentos cada vez más caros y racionamiento insuficiente

La escasez de combustible continúa dificultando el traslado de productos agrícolas hacia las ciudades, reduciendo aún más la oferta de alimentos, de acuerdo con Gutiérrez.

En Baracoa, Almaguer sitúa el precio de la carne de cerdo entre 1.000 y 1.100 pesos la libra; el pescado alcanza entre 900 y 1.000 pesos, mientras las variedades más económicas rondan los 700.

Robert Vera añade que un kilogramo de arroz puede costar hasta 800 pesos en las MIPYMES y denuncia que algunos comercios rechazan los pagos mediante transferencia electrónica.

Un reciente estudio del economista cubano Javier Pérez Capdevila estima en más de 96.000 pesos mensuales el costo de la canasta básica en Cuba. El cálculo incluye alimentación —que concentra el mayor gasto, con 70.070 pesos—, y equivale a unas 14 veces al salario medio mensual de 6.930 pesos (unos 11 dólares al cambio informal). 

Mientras tanto, las entregas de la libreta siguen siendo insuficientes.

Según el testimonio de Robert, en algunas bodegas de Santiago solo se han distribuido "tres kilogramos de arroz destinados a menores, ancianos y personas asistenciadas. Los granos previstos para ese mismo grupo nunca llegaron porque, según les informaron, fueron robados".

Botar la comida en medio del hambre

La prolongación de los apagones hace imposible conservar los alimentos. Robert asegura haber tenido que desechar varias veces el potaje y otras comidas porque ni siquiera el congelador logra mantenerlos debido a los cortes eléctricos de más de 12 horas, combinados con las altas temperaturas.

"Estoy en el límite. Esto no se soporta", resume.

Según una Encuesta de Seguridad Alimentaria de Food Monitor Program, el 93% de cubanos encuestados perdió acceso a alimentos básicos en el último año; el 86% teme perder alimentos refrigerados durante los apagones, y el 47% ya reportó pérdidas de este tipo. El 88% ha tenido que modificar su rutina diaria para adaptarse a los ciclos de electricidad y agua.

Hospitales sin insumos y escuelas sin maestros

Los problemas también alcanzan a la salud y la educación. Gutiérrez afirma que en Granma la falta de medicamentos, insumos y personal sanitario convierte cualquier ingreso hospitalario en un riesgo, por las deficientes condiciones higiénicas y asistenciales.

Almaguer asegura que muchas familias deben comprar en el mercado informal los insumos necesarios para una operación o incluso un yeso para inmovilizar una fractura.

En cuanto a las escuelas, Gutiérrez describe falta de maestros, desinterés del profesorado e indisciplinas crecientes entre los alumnos.

"Es como un campo de concentración"

Marta, desde Camagüey, también advierte de la desnutrición que observa entre numerosos ancianos y del abandono de familias vulnerables por parte de la Seguridad Social.

La joven describe un deterioro acelerado de los servicios públicos y de la vida cotidiana. "Mi madre, paciente oncológica, ha tenido que dejar de asistir a consultas por la falta de transporte, y lleva más de tres años sin encontrar levotiroxina en las farmacias. En los hospitales no hay aguja, no hay hilo y no hay anestesia", explica.

Su testimonio también refleja el impacto social de la crisis: ancianos desmayándose en las colas para cobrar la pensión, aumento de los robos y la violencia, escuelas sin maestros suficientes y familias vulnerables sobreviviendo con una sola comida al día. "Aquí los comentarios de la mayoría apuntan a decir: '¿Hasta cuándo estaremos así? Nos están matando'. Es como un campo de concentración", afirma.

Apenas el 5,3% de los cubanos encuestados por DIARIO DE CUBA dentro de la Isla entre el 23 de febrero y el 13 de marzo de 2026 aseguró haber accedido sin trabas a atención médica cuando la necesitó durante los 12 meses anteriores.

"Nos están matando vivos"

Danielys, madre de dos niños de La Habana, resume el sentimiento de desesperación que expresan muchos cubanos.

"No hay comida, no hay corriente, no hay agua, no hay hospitales. Nos están matando vivos", afirma.

La mujer denuncia que el salario ya no alcanza para comprar productos básicos como leche (3.500 pesos) o aceite (1.500) y sostiene que las familias viven privadas incluso del descanso por los prolongados apagones.

"Mi madre vive en Alamar y ya no puede visitarnos aquí, en La Habana Vieja. Un pasaje en carro cuesta 600 pesos (1.200 ida y vuelta) y las guaguas, las gacelas, eso ni existe. Ella está encerrada en su apartamento y ni ver a sus nietos puede", lamenta

"Cuba está muriendo. Su pueblo está clamando y no nos oyen", concluye.

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1 comentario

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Está "de madre" esa foto, no creo que esté así ningún país del tercer mundo, una misería que ni en Haití...............y pensar que la Dictadura mostraba a bombos y platillos unas fotos antiguas de Bohemia para su propaganda involucionaria:
¡Qué República era Aquella!