Directivos del estatal Grupo Azucarero AZCUBA presentaron un "proyecto estratégico" para transformar la industria azucarera, que bajo el régimen cubano pasó, en décadas, de ser el motor de la economía de la Isla a convertirse en un enfermo moribundo.
El proyecto, titulado "Introducción de nuevas tecnologías para el incremento de la producción azucarera y sus derivados", fue presentado durante una sesión del Consejo Nacional de Innovación (CNI), encabezado por Miguel Díaz-Canel y celebrado en el Salón de los Plenos del Palacio de la Revolución, informó la estatal Agencia Cubana de Noticias (ACN).
La vicepresidenta del grupo empresarial estatal, la ingeniera Mariela Gallardo Capote, recordó que la caña ha tenido un comportamiento descendente en sus niveles productivos y que se ha experimentado un desgaste progresivo en la industria, según la citó la agencia estatal cubana.
La funcionaria de AZCUBA enfatizó en la necesidad de encontrar formas de financiamiento que permitan la sostenibilidad y el crecimiento del sector.
De lo que se trata, según citó ACN la propuesta es de "incrementar los ingresos por exportaciones, lo cual haga posible el crecimiento del sector con el consiguiente aporte a la economía del país, y que el empeño tenga como base la implementación de innovaciones tecnológicas, financieras y organizacionales".
La pretensión de obtener ingresos por las exportaciones resulta quimérica y demuestra el divorcio de los directivos con la realidad de la industria, teniendo en cuenta que, en 2025, la producción de azúcar en bruto en Cuba caerá por debajo de las 200.000 toneladas métricas por primera vez desde el siglo XIX, de acuerdo con informes oficiales y una fuente citada recientemente por la agencia de noticias Reuters.
AZCUBA planeaba producir 265.000 toneladas métricas de azúcar en bruto este año. Pero a medida que la temporada de molienda se acercó a su fin, la producción se quedó corta en unas 100.000 toneladas, según una estimación de la agencia británica, basada en informes de medios oficiales y fuentes con conocimiento de la situación.
Con ello, Cuba, que llegó a ser la primera exportadora del edulcorante a nivel mundial, tendrá que importar más de lo que produce este año para satisfacer la demanda mínima, lo que hace temblar a la industria del ron.
Pero, en medio de ese panorama, la ingeniera afirmó que las metas que se propone el proyecto transformador son "alcanzables", pese a reconocer que son "muy altas", "teniendo en cuenta las potencialidades que distinguen a la actividad cañero-azucarera y a sus trabajadores".
El plan presentado por la vicepresidenta de AZCUBA incluye componentes como proyectos de Ciencia, Tecnología e Innovación, programas de Inversión Extranjera y de Inversiones en Innovación, así como proyectos de Cooperación Internacional.
La funcionaria reflexionó que de la caña se puede obtener energía eléctrica y que "es posible crear azúcar y sus derivados, lo cual permitiría que, una vez cumplidas las metas específicas del proyecto, la industria azucarera recupere su papel de aportador de divisas a la economía nacional", de acuerdo con ACN.
La ingeniera reconoció como "desafíos clave" las infraestructuras obsoletas y bajos niveles productivos, la vulnerabilidad que genera el cambio climático y la alta fluctuación de la fuerza de trabajo.
En ese sentido, varias intervenciones de los participantes estuvieron centradas en los productores de caña, y se afirmó que debe existir "un enfoque de correcto estímulo que pasa, entre otras variables, por los precios definidos para las producciones".
El doctor en Ciencias Jorge Núñez Jover sugirió que el proyecto incluya "una mirada atenta a la transformación de las comunidades donde se desarrolla la industria agroazucarera" y señaló como vital "tener en cuenta las estrategias de desarrollos locales y provinciales, los incentivos para los productores y habitantes, aunque no trabajen directamente en los ingenios".
El plan presentado por la directiva de AZCUBA tiene poco de novedoso. En junio de 2024, el Gobierno cubano anunció la ejecución de 16 proyectos con inversión extranjera para modernizar la industria azucarera y construir un central con refinería, bloque de generación eléctrica de 100 MW y destilería de alcohol.
Tanto el "proyecto estratégico" de Capote Gallardo como los anunciados casi un año atrás por el Gobierno ignoran las causas del declive de la industria azucarera cubana.
Como recordó el historiador y analista cubano Dimas Castellanos el año pasado en DIARIO DE CUBA, a propósito del anuncio gubernamental, "si en 1948 se produjeron seis millones de toneladas, y en 1952 se sobrepasaron los siete millones, el intento voluntarista de producir diez millones de toneladas en 1970, además de paralizar al país en tan inútil esfuerzo, provocó un declive hasta el año 2001 cuando la producción no rebasó los 3,5 millones de toneladas; menos de la mitad alcanzada en 1952 y una cantidad similar a la producida en 1894 cuando aún no había estallado la Guerra de Independencia".
"Ante la debacle, como si el país fuera un campamento militar, ese año de 2001 se designó a un general del Ejército al frente del Ministerio del Azúcar con el propósito de producir seis millones de toneladas. Con ese fin se implementó la Tarea Álvaro Reynoso para lograr 54 toneladas de caña por hectárea, cuando el promedio mundial rondaba las 70 toneladas, y se acometió la reestructuración de la industria para extraer 11 toneladas de azúcar por cada 100 de caña. Al siguiente año se cerraron 100 de los 156 ingenios existentes y las extensiones cañeras se destinaron a otros cultivos, una parte de las cuales devinieron campos de marabú", rememoró Castellanos.
En 2005, la producción de azúcar en Cuba fue de 1,3 millones de toneladas. Cinco años más tarde, solo se pudieron producir 1,1 millón de toneladas.
La sustitución del al Ministerio del Azúcar por AZCUBA, en 2011, tampoco trajo resultados positivos.
La zafra de ese año quedó por debajo de 1,3 millones de toneladas, y la producción ha ido cayendo hasta el presente, cuando no llegará a las 200.000 toneladas métricas.
"Cualquier diagnóstico, ajeno a razones políticas o ideológicas, tiene que partir de las causas principales del retroceso; a saber: la estructura de la propiedad, la ausencia de libertades, el desconocimiento de las leyes que rigen los fenómenos económicos, la falta de correspondencia entre salario y costo de la vida, la pérdida de la cultura azucarera, la descapitalización de la mano de obra especializada el deterior de los centrales azucareros y la conversión de más de cien bateyes en pueblos fantasmas. Factores todos estos dimensionados por el voluntarismo y la determinación de no realizar cambios que puedan amenazar el poder político", sostuvo Dimas Castellanos en su artículo.
"Ningún proyecto que se proponga recuperar la producción cubana de azúcar puede ceñirse a la inversión extranjera, que, si bien resulta imprescindible, es incapaz, como lo han sido los proyectos anteriores, para por sí sola salvar a un enfermo en estado terminal", concluyó el experto hace casi un año y la zafra actual le da la razón.
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