Cuba vive una de las peores zafras azucareras de su historia reciente, con resultados desastrosos en varias provincias en medio de llamados oficiales a "salvar la industria" y a los constantes controles de dirigentes a los ingenios.
Un caso crítico está en Santiago de Cuba. Allí, el central Dos Ríos, único activo en la provincia, apenas había logrado un 13% de su plan —unas 3.000 toneladas de las 20.811 previstas— tras 73 días de operaciones, según recogió el periódico oficial Sierra Maestra.
La propia primera secretaria del Partido en la provincia, Beatriz Johnson Urrutia, reconoció la gravedad de la situación e insistió en que es necesario "producir más azúcar, salvar la zafra y la industria, tanto en la parte agrícola como en la industrial".
En Las Tunas, el panorama es igual de sombrío. El central Antonio Guiteras, considerado el mayor del país, había superado apenas el 11% de su plan a mediados de abril.
En una visita reciente al ingenio, el viceprimer ministro Jorge Luis Tapia Fonseca pidió un "esfuerzo extraordinario" para revertir los números, publicó Periódico 26. A pesar de la petición, el primer secretario del Partido en la provincia, Osbel Lorenzo Rodríguez, adelantó que la producción "tocará mínimos históricos".
En enero, antes de la arrancada de la producción, el vicepresidente Salvador Valdés Mesa también había llamado a los trabajadores del central azucarero a operar con máxima eficiencia. Durante su visita al ingenio, ordenó a cada área cumplir sus metas, a pesar de las desventajas en el rendimiento de parte de la caña que no fue cortada en zafras anteriores. El central, que arrancó con un mes de retraso, no cumple su plan azucarero desde 2019, aunque sigue siendo el mayor productor de azúcar en Cuba.
Mientras tanto, en Calimete, provincia de Matanzas, el central Jesús Sablón Moreno lleva más de 100 días de zafra sin cumplir su objetivo de 16.700 toneladas; todavía le restan por producir unas 5.000. El periódico provincial Girón reconoció que este esfuerzo enfrenta diariamente múltiples obstáculos: apagones, roturas de maquinaria, escasez de piezas de repuesto y condiciones climáticas desfavorables.
"El esfuerzo humano, que no falta, no compensa el desgaste de un sistema productivo en estado crítico", señaló el medio.
En contraste con el panorama general, el central Melanio Hernández, en Taguasco, fue elogiado por la prensa local por superar parámetros industriales, el aprovechamiento del potencial de la caña, la producción de un grano de alta calidad para el consumo y por su aporte al Sistema Electroenergético Nacional. Sin embargo, el periódico Escambray no precisó cuántas toneladas consiguió procesar realmente, lo que deja dudas sobre el verdadero alcance de la producción. Además, buena parte de la caña procesada provino de otros centrales, como el Uruguay y el Heriberto Duquesne.
La zafra ya arrancaba mal desde enero: de los 14 centrales planificados, solo seis estaban en funcionamiento. La demora en arrancar, unida a la no incorporación de ocho ingenios responsables del 75% del plan, marcó el inicio de una campaña en ruinas.
Entonces, Dionis Pérez Pérez, director de Informática, Comunicación y Análisis del grupo estatal AZCUBA, dijo que, aunque se contaba con una eficiencia del 90% en los procesos, la producción de azúcar se situaba en un insuficiente 21%.
El alistamiento de las industrias para iniciar la molienda en las fechas previstas ha sido severamente afectado por múltiples factores, entre ellos el caos electroenergético que padecen los cubanos a diario y que ha retrasado los trabajos de reparación en los centrales, así como en los centros de limpieza y talleres de mecanización. Esto incluye las fábricas nacionales, que proveen partes y piezas esenciales para el funcionamiento de la industria azucarera.
La falta de disponibilidad de combustible, por otra parte, ha limitado la capacidad operativa y ha complicado la logística necesaria para cubrir la demanda. Según Pérez Pérez, solo se ha asegurado el 10% del financiamiento mínimo requerido para llevar a cabo la zafra.
Como señaló el economista Emilio Morales en un reciente análisis publicado en DIARIO DE CUBA, "el declive de la industria azucarera la ha llevado a una especie de cáncer terminal, del cual parece no tener escapatoria".
En 1958 el país tenía en activo 161 centrales azucareros funcionando a toda máquina. En ese año Cuba llegó a exportar más de seis millones de toneladas. En el periodo 1905-1958 la producción del mercado era regida por la oferta y la demanda. Existía toda una industria organizada en todas sus esferas: cultivo, producción, logística y comercio que satisfacía tanto la demanda interna como las exportaciones.
A partir de 1959, con la llegada al poder de Fidel Castro, todo cambió. La industria azucarera fue intervenida, todos los centrales azucareros fueron nacionalizados, los propietarios de los centrales azucareros no fueron indemnizados, tanto extranjeros como nativos, y todas las propiedades pasaron a manos del Estado. A partir de entonces comenzó el largo camino de la destrucción de la industria azucarera cubana hasta nuestros días, pasando por varias etapas bajo una economía totalmente centralizada, reseñó Morales.
En la segunda mitad de la década de los 80, Cuba produjo en promedio más de 7,5 millones de toneladas de azúcar por año, cosechando cerca de 71 millones de toneladas de caña de azúcar que fueron procesadas en un complejo industrial de 156 plantas. Durante el periodo 2011-2015, la producción de azúcar promedió 1,6 millones de toneladas por año, las cosechas de caña promediaron 15,2 millones de toneladas de caña de azúcar, y alrededor de 56 ingenios azucareros estuvieron en operación. La producción de azúcar en el período quinquenal más reciente fue menos de una quinta parte (18%) de los volúmenes de producción en la segunda mitad de los años 80.
En 2023, la producción de azúcar apenas llegó a 322.290 toneladas métricas, una cifra 39,62% menor a la alcanzada en 1861 (533.800 toneladas), cuando no existían los centrales azucareros, la caña se cortaba a mano, se trasladaba en carretas de bueyes y el azúcar se obtenía con trapiches.
Para Morales, recuperar la industria cuesta ahora unos 10.000 millones de dólares. Sería necesario, además, una reestructuración completa del sector, que incluiría llevarlo a una economía de mercado, con participación del sector privado.
En realidad, la noticia se resume en qué central cumplió su producción de azúcar, y la respuesta es ninguno. Ahora lo que viene es otra reunión más de los barrigones del régimen quejándose del...bloqueo.
La zafra de 1894 produjo mas de 1millon de toneladas de azucar: sin electricidad, sin petroleo, pagandoles a los trabajadores (la esclavitud habia sido abolida abolida en la decada anterior), SIN CONSIGNAS NI MARCHAS CHIVATIEMTES
¿Pero todavía hay zafras?