La empresa estatal Unión Cuba Petróleo (CUPET) prolongó la agonía de los cubanos que cocinan con gas licuado este lunes, al anunciar la enésima suspensión en la venta y distribución del combustible, sin precisar la fecha de reanudación.
"La Empresa de Gas Licuado informó a sus clientes que en estos momentos está afectada la distribución y venta por déficit del producto hasta que se realice la próxima importación", informó CUPET en una nota informativa que compartió en su página de Facebook y fue reproducida por la emisora estatal CMHW.
La empresa aseguró que "desarrolla las gestiones pertinentes para restablecer el servicio lo antes posible" y que mantiene "el compromiso de informar oportunamente, a través de los canales oficiales, sobre el reinicio de la actividad comercial y los ciclos de compra a partir de la última fecha de adquisición".
Sin embargo, las reacciones a la publicación en la página de Facebook de CUPET demuestran que la empresa no ofreció la información "oportunamente", por lo que muchos cubanos hicieron cola por gusto, sin saber que no podrían comprar el combustible.
Para muchos "la última fecha de adquisición" fue en 2024 y, cuando se reinicie la venta, tendrían prioridad sobre los que pudieron comprarlo más recientemente. Estos últimos, probablemente deban esperar meses para volver a adquirirlo.
"Demasiado tarde dan la información. Desde el 26 febrero dejaron de publicar en Telegram, y dejaron de entrar los camiones a los puntos, y el pueblo madrugando haciendo colas por gusto", criticó el usuario Toni Díaz. "Esta vez, más de la mitad de los consumidores de GLP de La Habana se quedaron sin poder hacer la compra, con este barco".
"Información atrasada casi una semana. Ahora falta que informen cómo harán los que no compraron el día que les tocaba y no alcanzó o no entró. Hay puntos muy atrasados como el de Santo Tomás y Mirador en Mantilla. Gracias", escribió Mercedes Esber.
"Si al menos por cada importación pudiéramos adquirir una balita de gas, pero ni eso. Los ciclos de compra no avanzan porque la distribución de cilindro por cada punto de venta es mínima", lamentó Andy Guillama de la Fe.
Algunos usuarios dijeron haber adquirido el producto por última vez a finales de diciembre del año pasado, pero para Magda González Hernández la fecha de la última compra fue el 5 de noviembre último, por lo que afirmó haber perdido "la esperanzas de volver a tener gas".
"Esto en Matanzas fue un caos", añadió.
El pasado 11 de febrero, el periódico estatal local de Matanzas Girón informó en su página de Facebook del arribo a la provincia de un barco con gas licuado, que permitiría "retomar la distribución y comercialización para cubrir parte de la amplia demanda de la población, la cual se ha visto afectada por un marcado déficit, agudizado por los frecuentes apagones", según las declaraciones al medio del jefe de esa área en la Dirección Territorial de la Comercializadora de Combustible Matanzas, Jorge Luis Lemus Gil.
"En un inicio el combustible se destinará a las personas que no hayan recibido el gas en el marco de tiempo que comprende de enero a septiembre", añadió entonces el directivo, poniendo de manifiesto la severa crisis que enfrenta la población, golpeada también por los largos apagones de cada día, que hacen imposible usar la electricidad como alternativa para cocinar.
Ante las continuas suspensiones en la venta y distribución del gas licuado, y los prolongados cortes diarios en el servicio eléctrico, los cubanos se ven obligados a recurrir a la leña o al carbón para cocinar la poca y cara comida que consiguen.
Ya a mediados de enero, el Gobierno anunció un parón en la venta del producto en La Habana, Artemisa y Mayabeque, que apenas una semana después se extendió a varias provincias del país.
En noviembre, cuando una situación similar hizo mella en numerosos hogares cubanos, el director adjunto de CUPET, Irenaldo Pérez Cardoso, informó de la llegada de otro barco, pero indicó que no se supliría toda la demanda.
Hace poco más de un año, en medio de una crisis similar, el ministro de Energía y Minas, Vicente de la O Levy dijo: "Vamos a seguir restringiendo el gas licuado, ahorrando en nuestras casas, y cuando empiecen a llegar los combustibles viene un trabajo mucho más fuerte, que es la distribución, para que lleguen a las personas que lo necesitan".
Los anuncios posteriores del Gobierno cubano demuestran que la situación no mejora y dejan poco margen a que la población tenga esperanzas de alivio.