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sociedad

Activistas cubanos por una ley de protección animal, no de bienestar: el panorama 'no ha cambiado mucho'

Los animalistas lamentan que, pese a la normativa que lo establece, siguen sin apoyo estatal para combatir el maltrato animal.

Madrid
Una familia con un perrito adoptado en una de las ferias de Bienestar Animal Cuba en La Habana.
Una familia con un perrito adoptado en una de las ferias de Bienestar Animal Cuba en La Habana. bac habana/facebook

El día 4 de octubre Bienestar Animal Cuba (BAC) realizará una gran campaña de esterilización de perros y gatos, pero requiere apoyo económico para poder comprar "todos los recursos que se necesitan, que son muchos". Ante la falta de respaldo estatal, el grupo recurre una vez más a las donaciones de los amantes de los animales para concretar otra de sus iniciativas, como publicó en su perfil de Facebook.

Esta vez se trata de un evento que también realizarán protectores de otros 12 países latinoamericanos y que busca promover la castración, la tenencia responsable y el bienestar animal. En Cuba, la campaña es fruto de esfuerzos independientes, como los son otros proyectos de protección, pese a que desde febrero de 2021 un Decreto-Ley de Bienestar Animal debe amparar tales iniciativas

En conversación con DIARIO DE CUBA, tres activistas por los derechos de los animales en la Isla lamentan que, pese a la aprobación de la normativa, publicada el 10 de abril en la Gaceta Oficial, el panorama "no ha cambiado mucho".

"La realidad es que tenemos un instrumento legal que antes no existía, que es fruto de las constantes luchas del activismo cubano en favor del bienestar animal. No es un fruto del Estado cubano, es el esfuerzo de los diferentes grupos y protectores durante años y que en los últimos tiempos se intensificó", considera Javier Larrea, fundador de BAC.

"Es una herramienta que se pone en práctica cuando hay casos muy mediáticos, que hacen que la maquinaria de denuncia se ponga en marcha, y las autoridades se ven obligadas a actuar", añade.

Larrea no ve que el Decreto-Ley haya implicado una transformación en la calidad de vida de los animales, "porque siguen sin centros de rehabilitación adonde poder llevarlos, no hay refugios estatales en Cuba, todo es iniciativa de la ciudadanía, de la sociedad civil".

"Todos los refugios y hogares temporales son en patios de protectores, en sus propios hogares, en lugares que compran o rentan, una finca, por ejemplo, pero no hay centros de rehabilitación administrados por el Estado, y esta es una de las cosas que estipula el Decreto-Ley", señala el animalista.

"El Estado cubano tampoco hace campañas masivas de esterilización. Lo hacemos nosotros, los grupos de protectores. Tampoco se ha concretado la ayuda estatal con la alimentación a los centros de acogida. Ha quedado en palabras, meras promesas", añade.

Los activistas cubanos por los derechos de los animales sentaron precedente al defender sin miedo ante instituciones estatales sus objetivos. Para Larrea, al igual que para los animalistas independientes Denis Valdés Pilar e Inalkys Rodríguez, "valió el esfuerzo".

"Nos hicimos escuchar, ganamos diferentes espacios públicos para la realización de diferentes actividades, como las hoy exitosas ferias de adopciones. Hicimos muchas manifestaciones en todo el país, fundamentalmente en La Habana y Santa Clara, a raíz de la recogida y sacrificio de animales callejeros por Zoonosis. A las protestas se unieron voces en redes sociales, se hicieron diferentes campañas, fue un tema que ocupó por mucho tiempo la agenda mediática nacional", recuerda Larrea. 

"Logramos llamar la atención de la gente, que el tema se pusiera sobre la mesa, que se escuchara, que de alguna manera las autoridades se vieran obligadas a tomar partido en determinadas cosas", añade. 

Esta opinión la comparte Inalkys Rodríguez, quien celebra "el valor que tuvieron muchos manifestantes". Para esta joven, sin embargo, el Decreto-Ley de Bienestar Animal "ha sido como un adorno para quedar bien ante alguien".

Valdés Pilar, residente en Sancti Spíritus, considera que poco, pero algo ha cambiado la situación en Cuba con el maltrato animal. 

"Lento, pero vemos la diferencia entre ahora y antes de ser aprobado el Decreto-Ley de Bienestar Animal. Se han disparado las denuncias por maltrato animal, hemos sido testigos de cómo se ha aplicado la ley ante eventos de crueldad. Insuficiente, sí; injusto, también; las multas no son suficientes, solo 1.500 pesos, en comparación con el sufrimiento animal", explica. 

Para este activista, "la ley está a medias, es selectiva y permisiva".

"No es para todos los animales, por ejemplo, las especies de los zoológicos. Todos conocemos cómo es allí dentro, se lucra con el sufrimiento animal, contamos con cientos de evidencias: fotos, videos, testigos, que confirman el trato que se les da, su alimentación, el tamaño de sus jaulas, la insalubridad, etc." 

Valdés Pilar dice que por años ha estado "promoviendo a través de las redes el cierre de estos antros" en Cuba, y lamenta que "no lo harán". "Siguen trayendo más animales a la Isla, buscan que se reproduzcan en ambientes que no se acercan en lo mínimo a su hábitat natural. No es vida", denuncia.

Sobre las esperanzas para poner fin al maltrato que se practica en Cuba, el joven activista considera que "continuará con o sin ley".

"Sucede también en países con legislaciones y leyes de protección y bienestar animal. En Cuba continuará el maltrato, el sacrificio animal con o sin fines religiosos, las peleas de gallos y perros, el tráfico ilegal de especies endémicas, la caza ilegal, la desforestación por la minería descontrolada", dice.

Inalkys Rodríguez, por otra parte, apunta que sus esperanzas "comenzarán a existir cuando haya un cambio total de Gobierno y que ese cambio, por supuesto, sea para bien".

"No hacemos nada con tener 40 leyes de protección animal, el detalle está en hacer cumplir esas leyes. Cuando en este país alguien sea sorprendido maltratando a un animal y sea castigado con severidad, incluso hasta la cárcel, entonces sí se empezarán a respetar los animales en Cuba", dice.

Para el fundador de Bienestar Animal Cuba, "con el actual Decreto-Ley no hay esperanzas".

"Para que suceda un cambio debe hacerse una nueva ley en sí de protección animal, no de bienestar. Hay diferencias muy grandes entre ambas categorías. Habrá cambios cuando los animales verdaderamente sean el centro de atención de esa ley. Cuando se vean como sujetos de derecho que merecen ser cuidados y respetados como seres sintientes y no como cosas, como propiedad del hombre. Hay que cambiar este enfoque que es estrictamente utilitarista a la hora de ver los animales", concluye.

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