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Cubanos aislados por el mundo

Así vive el confinamiento una familia cubana en Miami: estamos 'sin trabajo y sin economía desde antes' del Covid-19

Lía Villares cree que a los disidentes en Cuba 'los pueden barrer aprovechando la crisis'. Para Adrián Monzón, los cubanos en Miami están muy relajados con la pandemia: 'no creen que les vaya a tocar'.

Madrid
Adrián Monzón y Lía Villares con su pequeña hija Vida.
Adrián Monzón y Lía Villares con su pequeña hija Vida. DDC

"Tengo mucha suerte de estar enamorado en confinamiento", me dice Adrián Monzón, pareja de Lía Villares. Ambos son artistas y activistas cubanos, y viven en North Miami Beach con su bebé de un año llamada Vida.

Florida tiene 33.690 casos confirmados de Covid-19, siendo el condado de Miami-Dade el que más enfermos acumula, con 11.570 positivos y 302 fallecidos (este 1 de mayo). A partir de este miércoles se anunció la apertura de parques en Miami-Dade, pero las playas y negocios no esenciales siguen cerrados.

Lía, guitarrista de formación y exintegrante del grupo Porno para Ricardo, ahora es mamá a tiempo completo. "No he conseguido trabajo de dar clases de guitarra ni con los papeles, aquí la mayoría que viene empieza limpiando casas, pero he resistido por Adrián. Él era técnico de imprenta en una empresa grandísima y cuando Vida tenía un mes lo botaron porque quiso mejorar cosas técnicas", comenta.

Adrián, artista plástico y productor, trabajaba recientemente como Registered Behavior Technician (RBT), en contacto diario con personas autistas, pero un poco antes de que se iniciara la crisis sanitaria finalizó su trabajo. También tiene otra hija, Sofia, de un matrimonio anterior, que ahora no vive con él. "Ella sabe perfectamente que puede llamar y pedirme que la busque, pero la veo feliz. Aunque la extrañe, yo soy protector de su libertad y entiendo que ella tiene su propio camino", dice.

¿Cómo llevan el confinamiento?

Adrián: A finales de febrero terminé de trabajar con mi primer caso de autismo. Desde entonces empezó una segunda fase de mi lucha por la libertad financiera y profesional que se difuminó con la crisis del Covid-19. Estoy sin manejar ni salir mucho desde el 1 de marzo. No me afecta estar en casa tanto como a mucha gente. También es que tengo un portalito con maticas. 

He sido de computadoras toda la vida, así que después de hacernos el desayuno, paso la mayor parte del día estudiando marketing. Además, ya sea alguna de mis páginas, o en las de mis clientes, voy puliendo y analizando resultados e inventando nuevos posibles públicos.También estoy bastante metido en el collage de opiniones de Facebook y escuchando a algún maestro de YouTube University.

Diría que estudio mientras trabajo, trato de levantar una compañía y expresar lo que siento sobre Cuba. Y nada de esto me lo impide el Covid-19. Llevo mucho tiempo escuchando voces gringas que dicen que busque la libertad financiera. Me encanta el trabajo de RBT con el autismo, pero quisiera poder hacerlo voluntario, cuando ya yo sea mi propio jefe y tenga independencia económica.

Lía: El 19 de marzo el alcalde de Miami anunció el cierre total de las playas y los parques. El día antes fue nuestra última vez en la arena. Al otro día salimos al canal del frente a tomar sol, pero no es igual. Nosotros tenemos la playa a cuatro cuadras. Es muy duro verla de lejos y contenerse detrás de la malla. Y justo Vida se estaba familiarizando con la arena y con el mar, empezando a mirar más todo, las gaviotas, las conchas, y a los demás niños. 

Yo siempre salgo al atardecer, porque generalmente el sol de Miami es muy fuerte, tanto o más que el de Cuba. Vivimos en un barrio que siempre está medio muerto porque es muy tranquilo, lejos del bullicio y ritmo de South Beach. Lo único que ha cambiado es que los negocios locales están cerrados y que las playas y los parques tienen mallas rojas y unos avisos con amenazas de multas. Hace dos días quise salir a caminar, a respirar el aire de mar de cerquita, y vi a las mismas personas de siempre, de todas las edades y en todas las actividades de patinaje, ciclismo y skate. Otros corriendo y otros "mechando". Nos encontramos a Eliecer Ávila discutiendo de política con un fan en uno de las estructuras deportivas que había sido violada y se veían las cintas amarillas cortadas volando y regadas por el piso. 

El otro cambio importante son las mascarillas, que si bien no todo el mundo la usa (nosotros, por ejemplo, no la teníamos), la mayoría sí las exhibía, dando muestras de calor e incomodidad. Un tercer cambio notable es que tampoco habían tantos cochecitos de niños que generalmente ocasionan congestión en el paseo marítimo. 

Lo curioso es que aún con las mallas y los carteles algunos escogen un lugar frente al mar detrás de la malla prohibitiva, muchos se sientan en sus propias sillas plegables, otros permanecen de pie mientras hablan, a distancia prudente, con un acompañante.

Nuestro estilo de vida realmente no se ha visto afectado tanto a no ser por esos paseos a la playa y llevar la niña al parque para que haga "vida social" con otros niños. Eso me entristece porque está en una etapa donde realmente necesita ese intercambio. Y justo cumplió su primer añito en confinamiento, que lo imaginé rodeada de amigos y fiestando en grande. Es algo que no se repite. Pero también es cierto que ella no lo va a sufrir tanto como nosotros y que en realidad los cumpleaños de los pequeños son más para los grandes.

Publicada por DIARIO DE CUBA en Jueves, 30 de abril de 2020

¿Cómo es un día vuestro de confinamiento?

Lía: Nuestro día de confinamiento es casi igual a un día como otro cualquiera. Vida nos despierta temprano a veces, porque eso también se ha visto afectado con el encierro excesivo. En lo que Adrián prepara el desayuno, yo la cambio, la visto, juego con ella y luego preparo algo para que nos acompañe en la mesa. Después nos ponemos en función del trabajo, Adrián, todo virtual, por suerte, y yo preparo el almuerzo. Miro las noticias en el teléfono. A esas alturas Vida mira los Storybots en Netflix, los únicos animados infantiles que ve, hasta que le toca su siesta que también se ha corrido. Cuando despierta, almorzamos. Después la saco al patio en su andador hasta que chilla para que la saquen de esa cosa. Mientras aguanta yo intento leer, escribir o responder correos.

No sé cómo hacen las madres creadoras que pueden hacer su trabajo mientras cuidan a sus niños. Hasta ahora yo no he podido hacer nada. Mi trabajo es Vida, al menos 18 horas seguidas. Cuando se acercan las seis de la tarde me entra el desespero por salir a caminar. Ayer nos montamos en el carro para por lo menos ver otros paisajes, pero no nos fuimos muy lejos y la niña se durmió enseguida. A las 8:30 PM cenamos. Y si tenemos, nos tomamos una cerveza o una copa de vino. A las 10:30 PM la baño y preparo para dormir, pero Vida da guerra hasta más de la una casi siempre. La cama se vuelve un campo de batalla donde yo caigo rendida antes que ella y cuando abro los ojos veo que ella ya ha caído. Muchas veces el cansancio no me deja levantarme y me quedo durmiendo con ella. Otras veces me levanto a ver una película o un documental durante el cual también me quedo dormida. 

¿Cómo ha afectado a vuestra hija el confinamiento?

Lía: Vida está pesada y tiene todos los horarios trastocados, se levanta tardísimo, a las 10:00 o 11:00 AM. De noche es peor, yo trato de hacerle su ritual de comida-baño-juego-lectura-sueño con música clásica, pero no me está funcionando. Está como alterada y ansiosa. La comida también fatal, solo quiere teta... Y ya no me come ninguna papilla, solo lo que le pongo en su bandeja y que ella puede coger con sus propias manitas.

¿Cómo que se toman los cubanos en Miami la pandemia?

Adrián: A la Calle Ocho no llegamos y no nos visitamos con los amigos que viven allí. El espíritu creo que es demasiado relajado, como que no creen que les vaya a tocar, pero a la vez es un espíritu respetuoso del espacio del otro. La gente respeta mucho a la policía también.

Lía: Yo creo que se sienten seguros aunque haya mucha gente molesta por cómo el Gobierno ha manejado la información. Pero en general son gente confiada en su alcalde y en las decisiones que se toman. Gente solidaria también. Los trabajadores esenciales no han parado. Aquí la gente vive para su trabajo. También están asustados, como en todas partes. 

Hay un gran por ciento que ha perdido toda su fuente de ingresos, que vive bajo un estrés constante, lo que baja las defensas al organismo y es poco saludable también para la mente. En ese grupo estamos nosotros, sin trabajo y sin economía desde antes. La ayuda del Gobierno, el famoso cheque de estímulo o depósito directo es simbólica porque no alcanza para todo lo que hace falta. A mí no me tomaron en cuenta porque no me tocaba pagar taxes en 2019 y parece que eso influye. Yo tengo la Green Card desde hace solo un mes y medio. En Miami la gente también está muy pendiente de ayudar a los que dejaron en Cuba. Cuballama, EnvíosCuba y todas estas empresas están a full.

Yo mandé un dinerito a mi mamá y pasó un incidente con Westen Union. Así que no uso más ese servicio. La que atendió al receptor le robó al descaro 10 CUC. En el recibo sale la cantidad que le mandé, pero lo enredaron y le hicieron firmar dos veces unos apuntes rarísimos, y que le daban 140 dólares en vez de 150. Lo jodido es que para que lleguen esos 150 dólares tuve que pagar 168 dólares y la gente está acostumbrada a que ese tipo de cosas pase todo el tiempo. Da una impotencia del carajo que la gente se quede como si nada, a esperar el próximo abuso. Encima el recibo es casi ilegible, no puedo ver ni un nombre ni la hora ni nada para reclamar desde aquí.

¿Cómo ven la situación en Cuba?

Adrián: Cuba yo la veo muy jodida. Ojalá yo sea un dramático apocalíptico y me equivoque en todo, pero sin tests ni ventiladores, y con esos molotes imparables, lo único que protege es el calor y los cacharros con cloro. Además, tienes a una mafia cuidándose las apariencias y mintiendo descaradamente. Mira, si en tiempos normales, he visto gente improvisando carretillas para llevar a sus enfermos, no quiero ni pensar a qué niveles se va a llegar en medio de una estampida de gente al borde de paro respiratorio. Si por hambre en el 94 se rompieron unos cristales y se dejó tuerto a un policía, esta vez puede ser mucho peor, con muertos en las casas y en las calles. Repito, ojalá que yo me equivoque en todo, pero lo veo fatal. Quizás esta vez fusilan a Canel y entierran las culpas con él. Sería consecuente con la historia de la revolución cubana.

Lía: Lo de Cuba da mucha tristeza, yo leo los diarios de aislamiento que ahora están de moda y ya estoy empezando a deprimirme y a revivir horrores. Me da tristeza cuando dicen que no hay nada y que pasan hambre, que hay policías por todos lados y colas. 

Nuestras dos madres están allí, la familia de Adrián casi completa. Toda esa familia que Vida se está perdiendo. Mi mamá se enfermó grave cuando Vida nació, por suerte se recuperó, pero es hipertensa, o sea altísimo riesgo, además, tiene casi 80 años.

Afortunadamente, ella hace ejercicios y se alimenta bien, pero la cosa en Cuba está tan cruda que ya esa alimentación me preocupa muchísimo. Pero ahora hay un poco más de comunicación que antes y eso mejora todos los estados de ánimo. 

¿La crisis sanitaria en la Isla podría ser el detonante de un estallido social?

Lía: Adrián piensa que sí... Yo viendo como se reinventan estos tiranos, como echan mano a lo que sea y ahora exportando a los médicos de nuevo después de todos los escándalos, la verdad es que no lo espero. Al contrario, me preocupa cada vez más los que se exponen y se arriesgan el doble: los disidentes, a ellos los pueden barrer aprovechando la crisis del Covid-19, a los presos anónimos los pueden borrar sin que nadie se inmute. 

Son los dueños del país, y España se está convirtiendo también en un estado totalitario. La gente aquí en EEUU tiene más libertad y, sobre todo, tiene la tradición de defenderla a toda costa. Eso es lo que se extraña del confinamiento que te da una especie de añoranza por esa libertad, como si la fueras perdiendo o te la quitaran poco a poco. A mí que me devuelvan mi playa, es lo único que quiero.

Adrián: Cuba es un contexto muy inflamable. Depende de cuánto toque la tragedia el corazón de los mercenarios de Castro, más o menos volátil desde arriba, que también hay que observarlo. Abajo, la dictadura ha sobrevivido hasta hoy por saber evitar y esconder muertos, al menos de contener la furia de sus seres queridos. Esta vez puede ser masivo, a juzgar por la poca cultura de distanciamiento social que tenemos en Cuba. Por supuesto, a río revuelto, ganancia de dictadores. Dejará de ser el "bloqueo" y comenzara a ser el "coronavirus" la excusa para aplicar el estado de guerra. 

Sin embargo, siento que últimamente las campañas mediáticas independientes tienen mucho más impacto y, por tanto, los secuestradores están atrapados con la red.

¿Qué es lo que más les preocupa de esta pandemia?

Adrián: Me preocupa mucho que una cosa tan gigante y tan evidente recorra el mundo ante la lentitud, indiferencia y ya sospechosa ineficacia de muchos gobiernos a la vez. Me preocupa porque ya no confío en ningún gobierno ni partido político ni organización internacional. También noto que cosas elementales como: cuánto tiempo flota en el aire, si lo hace, o cuánto dura el virus vivo en el piso, no están siendo investigadas o no nos están dando la luz suficientemente. Básicamente, me preocupa la estúpidez que nos puede matar a todos y, muy especialmente, me preocupa mucho toda mi familia llena de mayores de 50 años en Cuba.

Lía: Me preocupa muchísimo que nuestra hija no vaya a poder gozar de la vida cultural como la conocimos nosotros, que vaya ha convertirse en una vida completamente virtual, sin interacción física. Ella está creciendo y empezando a conocer todas las cosas y el aprendizaje rodeada de otros niños en el Children Museum de Miami por poner un ejemplo es una experiencia superimportante y enriquecedora que no quisiera que se perdiera.

¿Qué echan de menos de la vida antes del confinamiento?

Lía: Lo que más extraño es poder ir a los museos, conciertos, lugares públicos y culturales con Vida.

Adrián: Yo extraño caminar por la arena, visitar a mi tía y llevar a mi hija Sofía a la escuela. Creo que lo primero que voy a hacer cuando nos permitan es darme un chapuzón y nadar y flotar.

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