El programa televisivo de la Mesa redonda dedicó el miércoles 14 de mayo su espacio al venidero congreso de la oficialista Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP), que reúne al campesinado cubano bajo control del Estado.
La reunión, que tendrá lugar los días 16 y 17 de mayo en La Habana, y en la que el aparato burocrático que supone esa organización hará promesas y ostentará resultados que no tienen impacto alguno en el día a día de los cubanos, se produce en un momento en que la Isla sufre una grave hambruna y las producciones agrícolas son cada vez más bajas, empezando por la zafra azucarera, con resultados similares a los de hace más de un siglo.
Sin embargo, como si nada pasara, el presidente Nacional de la ANAP, Félix Duarte Ortega, dijo ante las cámaras de la Televisión Cubana que hoy el sector cooperativo campesino en el tabaco produce más del 95% de este producto en el país y, para no abandonar el mantra oficial, enfatizó que, en un contexto de "limitaciones de insumos debido a las medidas impuestas por el bloqueo", es fundamental dirigir los esfuerzos hacia "el uso de la agroecología para mejorar el rendimiento y la calidad del suelo".
Lo anterior, mientras La Habana importa cada mes decenas de millones de dólares de EEUU en productos agrícolas como arroz, café, huevos, cárnicos (pollo y cerdo en su mayoría) y otros de los que la Isla se autoabastecía hace casi 40 años.
En el propio programa, la presidenta de la ANAP de Villa Clara, Betsy Arroyo Rafuls, aseguró que en ese territorio "el 67% de la tierra está en manos de campesinos, con más de 23.000 tenentes de tierra. Producimos el 80% de los alimentos de la provincia, lo que demuestra la voluntad y el esfuerzo del campesinado, a pesar de las carencias y limitaciones".
Esto último fue ilustrado por el economista cubano Pedro Monreal en sus perfiles en las redes sociales, donde publicó un gráfico que compara el cisma existente entre la producción agrícola en tierras estatales y de campesinos privados. Ello, con cifras oficiales de 2021, las últimas hechas públicas por las autoridades y que hacen sospechar que el panorama habría empeorado desde entonces.
Mientras la propiedad de los terrenos cubanos por parte de empresas estatales era en esa fecha del 79,3%, el de campesinos privados era de apenas el 13,9%. Pese a ello, estos últimos produjeron en 2021 el 83,4% de los frutales cosechados en el país; el 79,4% del frijol; el 75,5% de las hortalizas; el 76,7% de las viandas; el 73,1% del maíz; y el 40,8% del arroz.
Además de este cereal, la producción estatal solo sacaba ventaja a los campesinos en producir el 62% de la carne de cerdo, el 71,7% de la carne bovina y el 89,2% de los huevos.
"La producción de alimentos en Cuba descansa en el sector privado (propietarios y usufructuarios), pero la entidad que debería representarlos (ANAP) no promueve los intereses de esos actores privados, sino que repite propaganda oficial y se entretiene en retozos burocráticos", apuntó Monreal a partir de las cifras anteriores.
"El apagón estadístico desde 2021 en relación con los datos del agro, más los malabarismos con cifras parciales y con anécdotas en 'mesas redondas' despejan el camino a un parloteo oficial carente de autocrítica al que entusiastamente se suma la ANAP", añadió.
"¿A cuáles 'estrategias claras para implementar' se refieren los directivos de la ANAP?; ¿es creíble que se hable de que 'la contratación y comercialización son prioridades fundamentales' cuando es conocida la morosidad de Acopio y la escasez de efectivo para asegurar procesos?"
Para Monreal, pese a lo anterior, la propaganda oficial escamotea el papel de los campesinos privados. "No es cuestión semántica ni ideológica. Es primacía de la subordinación política sobre la relevancia económica", explicó.
"Probablemente las dos pruebas de fuego que la ANAP ni siquiera parece plantearse cuando trata de vender su relevancia institucional son: promover el establecimiento de MIPYMES agropecuarias, y exigir el incremento del por ciento del agro en la inversión total del país", finalizó.
Mientras todo lo anterior queda como evidencia, los mercados agropecuarios tienen precios astronómicos, el Estado no es capaz de abastecer las tiendas en pesos cubanos y, en cambio, expande una red de comercios en dólares bien abastecidos y mayormente con productos importados.
No es de extrañar. Es el unico territorio del mundo que no es un Pais: es una finca; y el jefe de gobierno no es Presidente: es un singao
Un Congreso para nada, y motivo obligado para seguir cantando el estribillo de la Chambelona a ritmo de Tonada campesina.
El Bla, bla, bla y Congresos no producen productos agrícolas.
Para tratar de enmascarar la debacle y salvar sus puestos de parásitos, estos “dirigentes” hablan en porcentaje: “producimos el 85% del tabaco, el 70% de los alimentos “… El 99% de casi nada es menos de casi nada