Las autoridades represivas del régimen cubano no cesan en su empeño de extender toda clase de castigos contra los presos políticos, cuyos derechos son vulnerados a diario en los centros de detención. Así, los patrones de hostigamiento van desde la negación de las visitas reglamentarias hasta las golpizas y las revocaciones arbitrarias de los beneficios penales correspondientes. Los casos de Walnier Luis Aguilar Rivera y Ángel Serrano Hernández así lo demuestran.
Sobre Aguilar Rivera, su padre, Wilber Aguilar Bravo, denunció este fin de semana que, luego de viajar más de 300 kilómetros para visitar a su hijo preso, debido al castigo añadido por el régimen de alejar a los reos de sus provincias de origen, las autoridades de la prisión Nieves Morejón, en Sancti Spíritus, le impidieron verlo.
"Hace más de 44 días que no veo a mi hijo", denunció Aguilar Bravo en su perfil de Facebook, al tiempo que subrayó que este comportamiento de las autoridades implica "abuso de poder, racismo y tortura psicológica".
Asimismo, sostuvo que los responsables de la prisión le dijeron que la familia no había programado la visita con la Seguridad del Estado y, por tanto, no podían dejar que lo viera, "después que habíamos pasado más de 24 horas sin dormir, de cocinar con carbón, sin corriente, pasando tremendo trabajo, rentando carros", dijo.
Aguilar Bravo, quien se pronuncia de forma recurrente en redes sociales sobre las irregularidades en el caso de su hijo y de otros presos políticos, se dirigió en estos términos a las autoridades represivas: "Ustedes trasladaron a Walnier para Sancti Spíritus para abusar de él y de su familia. Para provocarnos, para inventarnos una causa".
"Continúan así la represión y las injusticias contra Walnier Aguilar Rivera y su familia, sometidos a nuevas restricciones y obstáculos para mantener el contacto", denunció el Observatorio Cubano de Derechos Humanos (OCDH).
Entretanto, como otra cara de la misma espiral represiva, el preso político Ángel Serrano Hernández, condenado por las manifestaciones de julio de 2021, fue "brutalmente golpeado" por agentes penitenciarios en el campamento de trabajo "La Lima", en Guanabacoa, La Habana, denunció el Centro de Documentación de Prisiones Cubanas.
Según relató su hermano, René Serrano Hernández, tras obtener información a través de varios presos que se encontraban en el lugar, "la agresión habría ocurrido después de una discusión con un guardia".
Tras la golpiza, Serrano Hernández fue trasladado a una celda de castigo y "su familia no ha podido conocer directamente su estado físico ni confirmar su situación actual", indicó dicho centro. La activista Anamely Ramos informó, tras hablar con fuentes cercanas al reo, "que lo revocaron a régimen de máxima severidad y lo trasladaron a la prisión 1.580".
"La 1.580 es conocida por sus terribles condiciones, especialmente por la falta de alimentos. Ángel es un hombre de edad avanzada y enfermo, y después de la golpiza y el traslado existe una preocupación enorme por su estado", sostuvo.
En un informe reciente sobre las constantes vulneraciones de los derechos de los presos políticos, el grupo de asesoría legal Cubalex advirtió: "Los presos políticos enfrentan, además, hostigamiento y represalias por denunciar lo que ocurre dentro de la prisión. Las amenazas de muerte, la negación deliberada de atención médica, la falta de medicamentos y la alimentación en mal estado agravan una situación ya crítica".
En declaraciones a DIARIO DE CUBA, la directora del Centro de Documentación de Prisiones Cubanas, Camila Rodríguez, enfatizó que "el sistema penitenciario cubano es hoy un espacio de degradación humana y represión política. No se trata de fallas aisladas, sino de una política estructural de castigo y silencio que requiere una respuesta internacional firme".