Las condiciones de los campamentos de trabajo forzado, en los que el régimen cubano recluye a los prisioneros sometidos a un régimen de menor severidad penitenciaria, son tan alarmantes como las de las cárceles, marcadas por las pésimas condiciones higiénicas y alimentarias, así como por la falta de respeto a los derechos humanos.
Tal situación fue denunciada en una carta enviada por el preso político Marcos de la Luz Caballero Granados desde el campamento de trabajo forzado "El 18", ubicado junto a la prisión 1.580, en San Miguel del Padrón, La Habana. En la misiva, compartida por el grupo de asesoría legal Cubalex, anunció el inicio de una huelga de hambre "en protesta por las inhumanas condiciones en las que permanece encarcelado y que ponen en riesgo la vida y la integridad de las personas privadas de libertad en Cuba".
En la carta, Caballero Granados denunció los maltratos que sufren los internos por parte de las autoridades penitenciarias, así como el deterioro de la alimentación y la reducción constante de las porciones, lo que ha provocado desmayos entre los reclusos. Cuando reclaman por el hambre que padecen, las autoridades se justifican alegando que "la situación del país" así lo impone.
Para ilustrar el hambre, Caballero Granados detalló que, por ejemplo, el desayuno consiste en un pedazo de vianda semicruda acompañado de una pequeña cantidad de refresco elaborado con mermelada podrida.
Además, señaló que los reclusos no tienen acceso al tiempo de sol ni a actividades recreativas o deportivas, y que llevan alrededor de 20 días sin acceso al teléfono, lo que les impide comunicarse con sus familiares.
Asimismo, denunció que quienes trabajan en brigadas llevan cinco meses sin recibir salario, lo que convierte su trabajo en una forma de semiesclavitud impuesta por el régimen de La Habana.
En este contexto, Cubalex recalcó que "la falta de alimentos, la incomunicación con sus familiares, la ausencia de acceso al aire libre y de actividades recreativas, así como las demás condiciones denunciadas, vulneran las Reglas Mandela, que establecen estándares mínimos para garantizar un trato digno y el respeto a la integridad y los derechos de las personas privadas de libertad".
Al propio tiempo, exigió al régimen que responda de manera inmediata a las denuncias de Caballero Granados, así como que ofrezca "garantías para proteger su vida y su integridad física y psicológica, sin represalias por denunciar las condiciones de reclusión".
La dura realidad en las cárceles del régimen cubano es motivo de denuncias frecuentes por parte de los reos, sus familiares y organismos de derechos humanos. La reciente carta de Caballero Granados demuestra que los campamentos de trabajo forzado, aunque operen bajo un régimen de menor severidad penitenciaria, no escapan a los maltratos, las arbitrariedades y las pésimas condiciones del sistema carcelario de la Isla.
Según un reciente informe del Centro de Documentación de Prisiones Cubanas, las denuncias sobre las malas condiciones de reclusión abarcan prácticamente todos los ámbitos de la vida penitenciaria: comida insuficiente, mal elaborada y en mal estado; desnutrición; escasez de agua; infraestructuras deterioradas; falta de colchones; plagas de roedores e insectos y brotes epidémicos.
En declaraciones a DIARIO DE CUBA, la directora del centro, Camila Rodríguez, enfatizó que "el sistema penitenciario cubano es hoy un espacio de degradación humana y represión política". No se trata de fallas aisladas, sino de "una política estructural de castigo y silencio que requiere una respuesta internacional firme".
Pronto los carceleros recibirán una dosis de su propia medicina. La justicia tarda pero llega.