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Prisiones

'Tortura psicológica, desnutrición y represión': la dura realidad de una cárcel del régimen cubano

Cubalex denuncia que en la prisión de 'Kilo 8', en Camagüey, quienes se quejan son reprendidos 'con amenazas, cartas de advertencia y traslados a celdas de aislamiento.

Camagüey
Interior de una prisión cubana.
Interior de una prisión cubana. Danilo Maldonado/Facebook

La dura realidad en las cárceles del régimen cubano es motivo de denuncias frecuentes por parte de los reos, sus familiares y organismos de derechos humanos. En tal sentido, el grupo de asesoría legal Cubalex denunció que las autoridades penales han impuesto un peligroso "patrón de represión" en la prisión de Kilo 8, en Camagüey, establecimiento marcado por la tortura psicológica, la crisis alimentaria y el hostigamiento institucional.

La citada organización recogió el testimonio del preso político Alejandro Camejo Paumier, quien señaló al jefe de Logística del penal, Eudis Sánchez Matos, "por la drástica reducción de alimentos", situación que mantiene "al 90% de los reclusos desnutridos".

Asimismo, denunció que el director del penal, Leonardo Suárez Reyes, "le asignó en su cubículo al preso agresor e informante Ignacio Galván, alias 'El Gordo', quien anteriormente le partió el tabique a otro recluso. El objetivo de estas provocaciones es forzar un conflicto para encerrar a Camejo en celdas de castigo", resaltó Cubalex.

Por su parte, el también preso político Ediolvis Marín Mora, recluido igualmente en Kilo 8, ratificó que "la población penal sobrevive en pésimas condiciones y con cuerpos debilitados". Subrayó, además, que, ante las denuncias de los reos por las condiciones deplorables, "la Seguridad del Estado responde a estas denuncias con amenazas, cartas de advertencia y traslados a celdas de aislamiento".

En este contexto, Cubalex exigió "el cese del maltrato, la desnutrición forzada y el hostigamiento contra las personas privadas de libertad".

Estos hechos, sin embargo, son parte de un patrón de hostigamiento implementado por el régimen en los centros penitenciarios y que aplica con particular énfasis contra los presos políticos. En tal sentido, a principios de julio, Cubalex denunció que el director de Kilo 8 "habría ordenado a reclusos comunes colocar cuchillos y sustancias químicas en sus celdas y agredirlos para intimidarlos e impedir que denuncien los abusos que sufren".

Mientras, a raíz de otra denuncia sobre los malos tratos y las pésimas condiciones en Kilo 8, Cubalex sostuvo que "la negación selectiva de atención médica y dietas a reclusos enfermos constituye una forma grave de trato cruel, inhumano y de tortura".

A la represión se suman las consecuencias de la crisis eléctrica y de abasto de agua, que golpean con especial dureza la vida cotidiana en las cárceles. Según un reciente informe del Centro de Documentación de Prisiones Cubanas, las denuncias sobre las malas condiciones de reclusión abarcan prácticamente todos los ámbitos de la vida penitenciaria: comida insuficiente, mal elaborada y en mal estado; desnutrición; escasez de agua; infraestructuras deterioradas; falta de colchones; plagas de roedores e insectos y brotes epidémicos.

En declaraciones a DIARIO DE CUBA, la directora del centro, Camila Rodríguez, enfatizó que "el sistema penitenciario cubano es hoy un espacio de degradación humana y represión política. No se trata de fallas aisladas, sino de una política estructural de castigo y silencio que requiere una respuesta internacional firme".

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