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Prisiones

Hacinamiento, un virus desconocido y abandono total: la crisis sanitaria en la Prisión Provincial de Las Tunas

Sin medicamentos ni buena alimentación, los reos sobreviven entre fiebre, escalofríos, debilidad, tos persistente y una gripe que no desaparece.

Las Tunas
Patio de una cárcel en Cuba.
Patio de una cárcel en Cuba. EFE

Las terribles condiciones de las cárceles del régimen cubano son objeto de denuncias recurrentes por parte de reclusos, familiares y organizaciones de derechos humanos, que alertan de cómo el deplorable estado material de los penales constituye otra forma de represión ejercida por el castrismo. En ese contexto, el grupo de asesoría legal Cubalex denunció "la grave situación epidemiológica y el abandono que enfrentan las personas privadas de libertad en la Prisión Provincial de Las Tunas, conocida como El Típico".

A partir del testimonio del preso político Lisandro Betancourt Escalona, la organización indicó que, desde hace varios meses, los reclusos padecen un virus cuya causa desconocen. "Presentan síntomas como fiebre, escalofríos, debilidad, tos persistente y una gripe que no desaparece", detalló, al tiempo que enfatizó que "incluso expulsan sangre al toser".

"A pesar del deterioro progresivo de su estado de salud, no reciben diagnóstico, tratamiento, medicamentos ni atención médica", subrayó Cubalex. Además, denunció que "la sobrepoblación de las celdas y la falta de higiene favorecen la propagación de enfermedades y agravan la situación sanitaria dentro de la prisión".

En ese sentido, Betancourt Escalona señaló que "en el pasillo B del penal permanecen recluidas alrededor de 185 personas en condiciones de hacinamiento, entre ellas adultos mayores de más de 60 años".

"El hacinamiento, la falta de higiene, la mala alimentación, la escasez de medicamentos y la ausencia de atención médica constituyen graves vulneraciones del derecho a la salud y ponen en riesgo la vida y la integridad de las personas privadas de libertad", recalcó Cubalex, que recordó que "el Estado tiene la obligación de garantizar condiciones de reclusión compatibles con la dignidad humana y el acceso oportuno a la atención médica".

Sobre Betancourt Escalona, la organización indicó que "sufre un grave deterioro de salud como consecuencia de las inhumanas condiciones de reclusión que ha enfrentado desde su encarcelamiento en 1989". Su caso refleja la negación sistemática de atención médica, pues las autoridades continúan negándole la cirugía que necesita para recuperar la visión.

Estas denuncias se suman a la larga lista de mecanismos represivos empleados por el régimen contra los presos políticos. Este martes, Cubalex denunció que el director de la prisión Kilo 8, en Camagüey, el mayor Leonardo Suárez Reyes, "habría ordenado a reclusos comunes colocar cuchillos y sustancias químicas en sus celdas y agredirlos para intimidarlos e impedir que denuncien los abusos que sufren".

A la represión se suman las consecuencias de la crisis eléctrica, que golpea con especial dureza la vida cotidiana en las cárceles. Según un reciente informe del Centro de Documentación de Prisiones Cubanas, las denuncias sobre las malas condiciones de reclusión abarcan prácticamente todos los ámbitos de la vida penitenciaria: comida insuficiente, mal elaborada y en mal estado; desnutrición; escasez de agua; infraestructuras deterioradas; falta de colchones; plagas de roedores e insectos y brotes epidémicos.

En declaraciones a DIARIO DE CUBA, la directora del centro, Camila Rodríguez, enfatizó que "el sistema penitenciario cubano es hoy un espacio de degradación humana y represión política. No se trata de fallas aisladas, sino de una política estructural de castigo y silencio que requiere una respuesta internacional firme".

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