La salud de los presos políticos cubanos está constantemente amenazada por las restricciones y castigos que impone el régimen, así como por la falta de asistencia sanitaria y de medicamentos, además de las condiciones deplorables de los centros, la falta de alimentación y la represión. Los casos de Carlos Alberto McDonald Ennis y Roberto Pérez Fonseca, denunciados por el grupo de asesoría legal Cubalex, así lo demuestran.
En cuanto a McDonald Ennis, si bien fue excarcelado bajo licencia el pasado junio debido a su crítico estado de salud y al agravamiento de un cáncer, sufre múltiples "obstáculos" para comenzar el tratamiento médico que necesita.
Así, tras el grave deterioro que sufrió en prisión sin recibir atención médica adecuada, no pudo iniciar esta semana sus primeras sesiones de radioterapia, toda vez que "los médicos necesitan las imágenes del somatón para localizar con precisión el tumor y determinar dónde aplicar el tratamiento. Sin embargo, se niegan a entregarle esas imágenes y el equipo para repetir el estudio se encuentra roto", detalló Cubalex.
Durante su estancia de más de dos años en la Prisión Provincial de Las Tunas, conocida como El Típico y denunciada como la más mortífera del país en este 2026, McDonald Ennis desarrolló un tumor maxilar que se extendió hacia estructuras internas de la cabeza, provocándole intensos dolores y aumentando el riesgo de afectación de órganos vitales. Esta situación derivó en un cáncer maxilofacial, para el cual requería quimioterapia, pero no recibió este tratamiento en prisión.
"Después de más de dos años sin recibir atención médica adecuada en prisión, Carlos Alberto sigue enfrentando obstáculos para acceder al tratamiento que necesita. La negativa a entregarle las imágenes de un estudio indispensable está retrasando el inicio de su tratamiento, mientras su salud continúa deteriorándose y aumenta el riesgo para su vida", enfatizó Cubalex.
Asimismo, la organización dio cuenta de que el preso político padece diabetes, cardiomiopatía isquémica y una afección pulmonar, condiciones que se agravaron durante su reclusión debido a la desnutrición, la alimentación deficiente y la falta de medicamentos esenciales. "Ante la falta de respuesta de las autoridades penitenciarias, su familia tuvo que conseguir por sus propios medios los medicamentos que necesitaba", resaltó.
Como parte del mismo patrón represivo, el preso político Roberto Pérez Fonseca sufre "fiebre alta, dificultades respiratorias y un fuerte decaimiento físico" en la prisión de Quivicán, donde "su caso genera especial preocupación por el deterioro que ha sufrido sin recibir atención médica adecuada", alertó Cubalex.
Los síntomas de Pérez Fonseca, sin embargo, "son similares a los que afectan actualmente a numerosos reclusos", lo que da cuenta del panorama sanitario adverso en el centro penitenciario, donde "no hay médicos disponibles en la enfermería", indicó la organización y detalló que "ante la falta de personal sanitario, un recluso que es médico está orientando y auxiliando a los presos enfermos".
"Varios reclusos presentan fiebre, dolor de cabeza y diarrea, síntomas que han generado la sospecha de un posible brote de dengue, aunque hasta el momento no existe un diagnóstico médico que lo confirme", subrayó, al tiempo que denunció "la grave insalubridad del penal, la alimentación deficiente y las condiciones inhumanas de reclusión, que aumentan la vulnerabilidad de la población penal y los riesgos para su salud".
En este contexto, Cubalex expresó su especial preocupación por Pérez Fonseca, debido a que padece esofagitis aguda, duodenitis eritematosa y congestiva, úlceras bulboduodenales, asma y problemas pulmonares crónicos, detalló y reiteró que "el Estado tiene la obligación de proteger la vida y la salud de todas las personas bajo su custodia y garantizarles atención médica oportuna y adecuada".