La salud del preso político cubano Roberto Pérez Fonseca se sigue resquebrajando, mientras padece la falta de atención médica en la prisión de Quivicán, denunció este miércoles su hermano, el activista Albert Fonse, en su perfil de Facebook. "Lleva cinco días vomitando de forma constante a causa de las úlceras estomacales que padece", dijo.
"A esto se le suma una tos persistente, producto de un virus o una alergia aún no diagnosticada, que arrastra desde hace más de diez días sin recibir tratamiento adecuado. Todo esto ocurre sin atención médica real, en condiciones que atentan directamente contra su vida", subrayó.
El activista sostuvo además, que, este martes, las autoridades del penal le informaron que sería trasladado al médico. "Pero al presentarse, comprobó que el transporte asignado para solo cinco enfermos estaba siendo ocupado por quince personas. En esas condiciones de hacinamiento, con riesgo alto de contagio y con antecedentes de graves problemas pulmonares, decidió con responsabilidad no subirse", relató.
"No fue una negativa al tratamiento, fue un intento de proteger lo poco que le queda de salud ante un sistema que parece empeñado en destruirla por completo", recalcó.
En tal sentido, Albert Fonse destacó que "esta situación no es un error ni una casualidad. Es parte de un patrón de maltrato y abandono deliberado. Estamos hablando de un preso de conciencia, condenado por ejercer su derecho a la libertad de expresión, que está siendo castigado con la indiferencia médica y expuesto a un deterioro físico cada vez mayor".
"Ningún ser humano merece sufrir cárcel por pensar distinto, mucho menos morir lentamente entre rejas por falta de asistencia médica", concluyó, al tiempo que el Observatorio Cubano de Derechos Humanos exigió "atención médica urgente y libertad" para Pérez Fonseca.
No es la primera vez que Pérez Fonseca sufre en prisión los dolores que le provocan las úlceras y no recibe la atención médica necesaria. En mayo vivió una situación similar a la actual y desde entonces, según confirmó su madre, "los dolores ya no se le quitan, a veces son un poco más o un poco menos fuertes, pero no se le quitan". Asimismo, en enero de 2024, tuvo otra crisis, pero en la cárcel no había medicamentos para tratarlo, lo que fue denunciado por su familia.
El grupo de asesoría jurídica Cubalex recordó en aquel momento en su cuenta de X que "la denegación de atención médica va en contra de los principios establecidos en la Convención contra la tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes".
Pérez Fonseca fue condenado por el Tribunal Municipal de San José de las Lajas, en la provincia Mayabeque, a diez años de privación de libertad por romper un retrato de Fidel Castro durante las protestas antigubernamentales de julio de 2021.
Sobre las condiciones del penal en el que cumple su condena Pérez Fonseca, Albert Fonse, escribió: "La prisión está sobrepoblada, con entre 15 y 20 presos más por destacamento de lo permitido. Esto ha provocado un aumento de enfermedades, brotes de violencia y un clima de tensión permanente entre los internos". Además, denunció el hambre que padecen los reclusos, la falta total de medicinas y la escasez de agua.
"Lo que ocurre en Quivicán no es un caso aislado: todas las prisiones cubanas funcionan como campos de concentración, como centros de exterminio silencioso donde la vida y la dignidad de un ser humano no valen nada, donde castiga al ser humano eliminándole la dignidad", concluyó.