Cuando el opositor cubano Carlos Alberto McDonald Ennis fue excarcelado bajo fianza a inicios de junio, tras más de dos años de prisión provisional, parecía que dejaba de ser —momentáneamente— víctima de un sistema carcelario que le negaba atención médica para sus padecimientos, que incluyen un cáncer. En realidad, solo se convirtió en otra víctima del depauperado sistema de salud de un país colapsado. Así lo demuestra su más reciente denuncia a DIARIO DE CUBA.
"Todavía no he podido comenzar tratamiento de quimioterapia, ni de radiaciones, ni nada", dice a esta redacción el disidente de 55 años, casi un año después de que le diagnosticaran un cáncer maxilar en la prisión de El Típico, donde estuvo recluido hasta inicios del mes pasado.
Allí se le realizaron dos biopsias y tres tomografías, de las que no recibió los resultados.
En agosto de 2025, cuando le fue detectado el tumor, McDonald Ennis llevaba encarcelado un año y cinco meses, y no tenía fijada fecha de juicio. Fue arrestado el 14 de marzo de 2024, debido a sus presuntos vínculos, a través de las redes sociales, con la organización del exilio Cuba Primero, a la que el régimen cubano acusa de "criminal".
Carlos Alberto es uno de los ocho cubanos arrestados entre marzo y abril de 2024, que fueron juzgados el pasado 30 de junio por el supuesto delito de "propaganda contra el orden constitucional". Fue el único que pudo esperar el juicio, y ahora la sentencia, fuera de la prisión, al menos durante el último mes. Eso no le ha garantizado la posibilidad de recibir tratamiento.
"Aquí en Las Tunas no hay tratamiento oncológico. Tengo que ir hasta Camagüey, que me queda a ciento y pico de kilómetros, o a Holguín, que me queda un poco más cerca. Pero el viaje a Holguín cuesta 10.000 pesos que no tengo", explica.
La suma que tendría que pagar el opositor para ir de Las Tunas a Holguín supera los cuatro salarios mensuales mínimos (2.100 pesos).
Su estancia en prisión se ha tragado los pocos recursos de su familia, que ya tuvo que pagar una fianza de 50.000 para que fuera excarcelado.
En febrero de 2025, el Gobierno de Cuba reconoció que la incidencia de tumores malignos en el país había aumentado en los últimos años.
En mayo del propio año—cuando el Gobierno cubano celebraba su elección como miembro del Comité General de la Asamblea Mundial de la Salud (AMS)— el doctor Jorge Álvarez Blanco, jefe del Grupo Provincial de Oncología Médica en Sancti Spíritus, informó al medio estatal Escambray que los tratamientos vitales para el cáncer se interrumpían por la carencia de fármacos o por el colapso de servicios como la radioterapia.
El especialista admitió que la falta de diagnóstico temprano y las condiciones precarias del sistema de salud dificultaban enormemente la detección oportuna.
Ya entonces faltaban en Cuba citostáticos esenciales, tomografías para determinar etapas del cáncer y condiciones para operar a tiempo. La situación se agravaba con la paralización del servicio de radioterapia en Villa Clara, que había dejado sin atención a pacientes espirituanos durante casi un año, añadió Álvarez Blanco.
En las redes sociales son frecuentes los pedidos de ayuda de cubanos enfermos de cáncer y sus familiares para conseguir medicamentos o visas humanitarias que les permitan tratarse en otro país, donde tengan una oportunidad de sobrevivir.
McDonald Ennis cuenta a esta redacción que tiene dolores constantemente y no puede dormir. A la preocupación por la posibilidad de que el cáncer avance debido a la falta de tratamiento, se suma el estrés por la espera de la sentencia, que, en su opinión está dictada.
"Ese juicio estaba decidido antes de celebrarse. Ahí quien manda es la Seguridad del Estado. La Fiscalía mantuvo la petición fiscal (que en su caso es de siete años de privación de libertad). Pero yo voy a seguir denunciando; no me voy a callar", asegura.