El disidente cubano Carlos Alberto McDonald Ennis, quien fue excarcelado bajo fianza a inicios de junio, tras pasar más de dos años en prisión provisional, durante la cual le fue detectado un cáncer, será sometido a juicio el día 30 del presente mes.
El propio McDonald Ennis confirma a DIARIO DE CUBA que, ese día serán juzgados finalmente él y otros siete hombres a los que el régimen acusa de "propaganda contra el orden constitucional" por sus supuestos vínculos con la organización del exilio Cuba Primero, a la que las autoridades califican de "criminal".
"Yo no soy un asesino, yo quiero un cambio constitucional en mi país. No soy como ellos (el régimen) que tomaron el poder con maniobras sucias", sostiene el tunero de 55 años en conversación telefónica con DIARIO DE CUBA.
Su voz, más que sus palabras, dice cómo se siente este cubano abiertamente opuesto al régimen, a quien le fue diagnosticado un tumor maxilar en agosto de 2025, cuando llevaba más de un año encarcelado en la prisión de Las Tunas conocida como El Típico, sin fecha de juicio.
"No puedo ni dormir por la noche. El tumor me está comprimiendo las paredes del cráneo", explica.
Sin embargo, dos biopsias y tres tomografías después, no ha podido comenzar ningún tratamiento de quimioterapia o radio terapia, ni ha tenido acceso a su historial médico.
"Yo no tengo ningún tipo de resultado de las pruebas que me han hecho. No he podido comenzar ningún tratamiento y no sé si me van a poner quimioterapia o radioterapia. A mi hermana (las autoridades de la prisión) no le dan acceso a la documentación. Le dicen que eso es información clasificada. Son como informes clasificados de un criminal", denuncia.
"Pero yo no soy ningún criminal, yo soy disidente hace muchos años y lo que quiero es que en mi país haya cambios; quiero que haya cambios constitucionales y pacíficos", reitera.
Sobre sus supuestos vínculos con Cuba Primero, por los que enfrenta una petición fiscal de siete años de privación de libertad —de los que ya pasó dos años y cuatro meses en prisión provisional, que es la medida cautelar más severa de las previstas en la Ley del Proceso penal y en Cuba constituye una sentencia previa, como mostró DIARIO DE CUBA en un análisis— McDonald Ennis afirma que alguien lo incluyó en un chat de WhatsApp relacionado con la organización.
De acuerdo con la acusación, a la que el grupo de asesoría jurídica Cubalex tuvo acceso el año pasado, McDonald Ennis y los otro siete imputados habrían estado vinculados en redes sociales al movimiento Cuba Primero, calificado por el régimen cubano como una organización "criminal" a la que acusa de buscar "derrocar el sistema político".
Sin embargo, los hechos que sustentan la causa se limitan a actividades como publicar opiniones en Facebook, grabar y difundir videos con criterios políticos, intercambiar mensajes con otros usuarios y poseer materiales impresos, incluidos documentos relacionados con la Declaración Universal de los Derechos Humanos, de la que La Habana es signataria.
Esos supuestos vínculos le han costado al disidente tunero "una agonía" en prisión, a donde ingresó con padecimientos como hipertensión y diabetes melitus, que se agravaron durante la reclusión.
"Estuve dos años y cuatro meses sin medicamento para la hipertensión. Nunca fui atendido. Me daban comida podrida, con fetidez, a pesar de que yo estoy operado de una pancreatitis necrótica y ellos lo sabían. Salí desnutrido, pesando 48 kilogramos", cuenta.
"Me llevaron varias veces a celda de castigo. Está enrejada en metal y totalmente a oscuras, no se ve nada. Lo que pasé en prisión fue una agonía", describe. "Quiero denunciar ante todos los organismos internacionales lo que me hicieron".
El disidente asegura que también su hermana ha sufrido el hostigamiento del régimen cubano y que la familia tuvo que venderlo todo para afrontar su reclusión de más de dos años.
Para que McDonald Ennis pudiera estar fuera de prisión durante menos de un mes antes de ir a juicio, su familia tuvo que pagar una fianza de 50.000 pesos, que equivale a casi 25 veces el salario mensual mínimo de Cuba (2.100 pesos) y más de ocho veces el salario mensual medio (6.930 pesos).
Antes, todas las solicitudes de cambio de medida cautelar y de habeas corpus presentadas a su favor fueron rechazadas.
Sus siete compañeros de causa, por los que el disidente manifiesta preocupación en esta entrevista, no han podido salir de la cárcel en estos dos años.
Aunque se enfrenta a una posible pena de prisión que podría ser letal para su salud quebrantada, McDonald Ennis sostiene que seguirá denunciando al régimen y buscando el cambio en Cuba de manera pacífica.
"Pido libertad para Cuba y para todos los presos políticos. No somos asesinos", insiste al final de la entrevista.
Es imposible que un país pueda avanzar encarcelando a una persona por estar en un grupo de redes, sin generar ningún tipo de acción violenta contra las instituciones. El ADN Castro va contra los DDHH, desde hace 67 años.