En medio de una profunda crisis del sistema de salud cubano, con hospitales desabastecidos, tratamientos oncológicos imposibles y diagnósticos tardíos que cuestan vidas, el Gobierno cubano ha celebrado su elección como miembro del Comité General de la Asamblea Mundial de la Salud (AMS) para el año 2025. Así lo anunció el Ministerio de Salud Pública, quien calificó la decisión como un "reconocimiento al compromiso de Cuba con la salud pública y la cooperación internacional".
El ingreso tuvo lugar durante la apertura de la 78ª Asamblea Mundial de la Salud, que se celebra en Ginebra del 19 al 27 de mayo bajo el lema "Un mundo unido por la salud". El eslogan contrasta con la realidad sanitaria que vive la población de la Isla, donde los pacientes de cáncer, por ejemplo, enfrentan demoras letales por falta de dispositivos y pruebas diagnósticas, medicamentos, tecnología y acceso a servicios como la radioterapia.
El Comité General, conformado por 17 países, es responsable de decisiones estratégicas dentro de la Organización Mundial de la Salud (OMS), incluyendo el control financiero y la formulación de iniciativas globales. La Habana tendrá un asiento en este órgano, mientras en Cuba los médicos deben improvisar con lo que hay, y los tratamientos dependen más del azar que de protocolos científicos.
La inclusión de Cuba en el Comité General coincide con una Asamblea Mundial enfocada en la prevención de futuras pandemias, tema crítico tras el impacto global de la Covid-19. Pero la capacidad del Gobierno cubano para contribuir efectivamente en este debate resulta cuestionable, dada la precariedad estructural de su sistema de salud y el uso político que ejerce sobre este.
Durante la jornada inaugural de la Asamblea, el ministro cubano de Salud Pública, José Ángel Portal Miranda, firmó acuerdos de cooperación y sostuvo encuentros bilaterales con representantes de países como Omán, China, México y Ruanda, así como con el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus. También visitó las sedes de GAVI y el Fondo Mundial de Lucha contra el Sida, la Tuberculosis y la Malaria, recogió el periódico Trabajadores.
En contraste con esta frenética agenda diplomática, en Cuba la realidad sanitaria sigue en picada. Más del 60% de los casos de cáncer se detectan en etapas avanzadas por la falta de equipamiento básico para el diagnóstico, mientras tratamientos vitales se interrumpen por la carencia de fármacos o por el colapso de servicios como la radioterapia, según declaró el doctor Jorge Álvarez Blanco, jefe del Grupo Provincial de Oncología Médica en Sancti Spíritus a Escambray.
En ese territorio cada año se diagnostican cerca de 2.000 nuevos casos y fallecen más de 1.000 personas por esta enfermedad, de acuerdo con el funcionario. Aunque no todos los fallecidos corresponden a los diagnosticados en el mismo periodo, las cifras confirman que el cáncer sigue marcando territorio mortal en la provincia.
El especialista dijo que entre el 30 y el 40% de los casos de cáncer podrían prevenirse con hábitos saludables, y al menos un 30% podrían ser curables si se detectan a tiempo. Sin embargo, la mayoría de los pacientes son diagnosticados en etapas avanzadas, cuando la enfermedad ya no tiene cura y solo es posible prolongar la vida del enfermo, muchas veces de forma muy precaria.
El cáncer de pulmón es el más frecuente y mortal en uno y otro sexo en la provincia, seguido del de próstata, colon y mama. El de piel, aunque el más común, tiene baja mortalidad. La falta de diagnóstico temprano y las condiciones precarias del sistema de salud dificultan enormemente la detección oportuna, admitió Álvarez Blanco.
Alertó sobre la necesidad de prestar atención a señales como pérdida de peso, tos persistente, sangrado inusual, bultos en el cuerpo o alteraciones en lunares, entre otras. No obstante, reconoció que la falta de recursos en la Atención Primaria de Salud impide que muchos de estos síntomas se investiguen adecuadamente.
Oncología sin armas
Aunque se prioriza el tratamiento oncológico, la escasez de medicamentos y medios diagnósticos es crítica. Faltan citostáticos esenciales, tomografías para determinar etapas del cáncer y condiciones para operar a tiempo. La situación se agrava con la paralización del servicio de radioterapia en Villa Clara, que ha dejado sin atención a pacientes espirituanos durante casi un año, añadió Álvarez Blanco.
Los tratamientos muchas veces se ven interrumpidos o no pueden iniciarse por no disponer de los fármacos necesarios. "No hay alternativas: si el esquema lleva cuatro medicamentos, deben estar los cuatro, o no sirve", explicó el doctor Álvarez.
A pesar de algunas luces como la reactivación de ensayos clínicos y la disponibilidad parcial de inmunoterapias, la lucha contra el cáncer en Sancti Spíritus, como en otras provincias cubanas, está marcada por la falta de condiciones mínimas y por decisiones médicas que muchas veces responden más a lo que hay en inventario que al protocolo ideal.
¡ Qué ironía!