"La crítica situación que atraviesa la población cubana encuentra una expresión aún más desgarradora en el interior de las cárceles del país", señaló el Centro de Documentación de Prisiones Cubanas (CDPC) en su informe correspondiente al mes de mayo, en el que denunció que ocurrieron, al menos, 108 eventos relacionados con personas privadas de libertad, de los cuales 94 fueron dentro de centros penitenciarios, que constituyeron violaciones a los derechos de los reos.
Los eventos registrados fuera de los penales estuvieron principalmente vinculados a procesos judiciales y a pronunciamientos internacionales en favor de la liberación de personas presas por motivos políticos.
Los incidentes más frecuentes, teniendo en cuenta que un mismo evento puede incluir más de una categoría fueron Actos de hostigamiento y represión, 63 casos; Negación de atención médica, 29; Condiciones de vida inadecuadas, 17; Problemas relacionados con la alimentación, 13, y Restricciones o irregularidades en las visitas, diez.
Los eventos que implicaron violaciones de derechos humanos ocurrieron en 32 cárceles y centros de detención distribuidos en todas las provincias del país, con mayor concentración en La Habana, Santiago de Cuba y Camagüey. Las instituciones con más reportes fueron el Combinado del Este (La Habana), las prisiones de Boniato y Mar Verde (Santiago de Cuba), la Prisión de Quivicán (Mayabeque) y la Prisión Provincial de Granma.
Según las denuncias recibidas por el CDPC, al menos 55 personas (cuatro mujeres y 51 hombres) fueron víctimas directas de violaciones. Además, 19 reportes hicieron referencia a afectaciones que impactan a toda la población penitenciaria de ciertos establecimientos.
Las personas con más vulneraciones registradas en su contra fueron los presos políticos José Daniel Ferrer García (Prisión de Mar Verde), Félix Navarro Rodríguez (Prisión de Agüica, Matanzas) y Eider Frómeta Allen (Prisión de Boniato). Los grupos más afectados por los abusos documentados fueron las personas presas por motivos políticos, las opositoras y las afrodescendientes.
"A la creciente escasez de recursos que el Estado destina al sistema penitenciario, se suma el hecho de que los familiares —principales responsables de suplir las necesidades básicas de las personas recluidas, como alimentos, medicinas y ropa— enfrentan cada vez mayores obstáculos para cumplir con esa función", recalcó el CDPC.
En tal sentido, la integrante de las Damas de Blanco y madre de la presa política Sissi Abascal Zamora, Ania Zamora, dijo: "Los presos sobreviven con lo que los familiares podemos llevar. La situación es crítica. Estamos enfrentando apagones de hasta de 22 horas y todo se nos echa a perder. No conseguimos casi nada para llevar, vivimos en una agonía para luchar el saco y nuestros presos se alimentan de eso porque la alimentación en la cárcel son tres cucharadas de arroz con un pedacito de pescado, muchas veces echado a perder. Nada de pan, nada de huevo. No hay comida en las prisiones y eso es alarmante".
En tal sentido, el CDPC resaltó que, "como en meses anteriores, se reportaron raciones reducidas, alimentos en estado de descomposición, largos intervalos entre comidas, preparación deficiente al punto de volver los alimentos incomibles y desayunos que consisten en agua con restos de pescado en mal estado".
"La situación se ve agravada por prácticas sistemáticas de corrupción dentro del sistema penitenciario. Se denunciaron casos de sustracción de alimentos, tanto de los que llevan los familiares como de los destinados a los comedores de las prisiones, los cuales son desviados para alimentar cerdos pertenecientes a funcionarias y funcionarios penitenciarios", subrayó el CDPC.
Preocupa especialmente el aumento de reportes sobre plagas y enfermedades contagiosas, como los reiterados brotes de tuberculosis en varias prisiones, así como elevadas transmisiones de varicela, hepatitis, chinches, escabiosis y VIH.
"A esto se suma la falta de atención médica y de medicamentos, la ausencia de medidas de aislamiento para personas enfermas y la distribución de mascarillas exclusivamente a personal médico y de seguridad, no a la población penal", indicó el informe.
Estas condiciones se ven agravadas por el hacinamiento, la sobrepoblación carcelaria, los apagones frecuentes y la escasez de agua, tanto para el aseo como para el consumo humano.
En el caso específico de las personas presas por motivos políticos, persiste el uso sistemático de otras personas reclusas por motivos comunes como instrumento para el hostigamiento. Asimismo, las autoridades penitenciarias castigan reiteradamente a los reos que denuncian las pésimas condiciones carcelarias.
En este contexto represivo, las huelgas de hambre siguen siendo una de las pocas formas de protesta y, en mayo, según el CDPC, se declararon en huelga al menos diez reclusos.
"Durante el mes también se registraron dos muertes bajo custodia del Estado: un suicidio por ahorcamiento en el Combinado del Este, y la de Yoelvis Díaz Aparicio (Prisión Provincial de Cienfuegos), quien falleció tras inyectarse petróleo con excrementos como protesta y las autoridades le negaron el traslado a un hospital civil", concluyó el informe.