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Entrevista

Carolina Barrero: 'Miguel Díaz-Canel es un tirano sin respeto, ni dentro ni fuera de Cuba'

La activista repasa en DIARIO DE CUBA las circunstancias que la llevaron al exilio, reflexiona sobre este, sobre el derecho a regresar, y sobre hechos que prefiguran el fin del régimen.

Madrid
Carolina Barrero.
Carolina Barrero. Diario de Cuba

Carolina Barrero fue uno de los rostros más reconocibles de esa sociedad civil que, principalmente desde el ámbito de la Cultura, presionó al régimen cubano en los meses anteriores a las manifestaciones masivas del 11 de julio de 2021. A raíz de sus actos, sufrió golpes, robos, detenciones violentas, el acoso de la policía política y prisión domiciliaria. Hoy, desde España, forma parte de una campaña que llama a no participar en las próximas votaciones para delegados de circunscripción, que el régimen prepara el próximo 27 de noviembre.

Al respecto, ha escrito: "La dictadura convoca a votaciones para delegado de circunscripción el 27 de noviembre. Quiere aparentar normalidad mientras humilla al movimiento de protestas que tuvo, el 27 de noviembre de 2020, una manifestación antigubernamental frente al Ministerio de Cultura que devolvió la esperanza a todo un país. Ese día pedimos el cese de la represión y la violencia política, el respeto a nuestras libertades y derechos. Hoy decimos directamente: abajo la dictadura.

"Los cubanos queremos elecciones libres, en las que esté representada la pluralidad de la sociedad. Si no votamos el 27 de noviembre, si no obedecemos, la dictadura acaba. Podrán meternos presos, podrán enviarnos al exilio, podrán incluso matarnos, pero no podrán tener nuestra obediencia."

En este contexto, DIARIO DE CUBA conversa con ella:

Estimada Carolina Barrero, saliste de Cuba el 3 de febrero de 2022. ¿Cuáles fueron las circunstancias?

Salí de Cuba con un ultimátum de la Seguridad del Estado: en el calabozo de La Lisa, a donde me llevaron luego de la protesta frente al Tribunal Municipal de 10 de Octubre, me dijeron que tenía 48 horas para irme de Cuba o las madres y activistas que me acompañaban serían acusados por el delito de desorden público. Me hablaron también de la solicitud de salida humanitaria que Maykel Castillo me había enviado en una carta desde la prisión de Kilo 5, escondida entre las pertenencias de la familia que lo visitaba, y que yo gestionaba en su nombre a través de la embajada de España en La Habana. Me dijeron que solo se contemplaría su solicitud con mi salida. De su aprobación definitiva no me dieron certeza, de la retirada de la acusación a las madres y activistas, sí.

Vale recordar que ese día, el 31 de enero de 2022, se celebraba el juicio por las protestas del 11J a los manifestantes de Toyo. Se juzgaba a 33 personas, nueve de las cuales, en el momento de la acusación, tenían menos de 18 años. Yo ya conocía a algunas de las madres y familiares, a apoyarles fuimos activistas y amigos, entre ellos Camila Rodríguez, Daniela Rojo, Tata Poet, Alexander Hall, Leonardo Romero Negrín y las madres Yanaisy Curbelo, Bárbara Farrat y Yudinela Castro. La Seguridad del Estado me hizo saber que a los activistas les costaría una segunda o incluso tercera acusación. Para Daniela Rojo eso significaba la prisión inmediata, y para Leonardo Romero la complicación de dos acusaciones anteriores aún indefinidas.

Yo ya había recibido muchos ultimátum así, con amenazas y consecuencias, pero ninguno sobre la prisión de terceras personas, en este caso madres y activistas. Las otras veces me abrían un expediente y me decían que se complicaría mi proceso penal y que terminaría en la cárcel. Así me hicieron cuatro acusaciones: clandestinidad de impresos, desacato, y dos por instigación a delinquir, que aún deben de seguir abiertas, esperándome.

En todas las veces que me detuvieron no firmé uno solo de sus papeles, ni las advertencias ni las actas de liberación. Todos eran en esencia papeles falsos que intentaban hacer pasar por delitos comunes lo que en realidad eran causas políticas y de conciencia. Cuando tuve oportunidad, alguno les rompí.

Tampoco sometí mi voluntad a la propuesta de terminar mi prisión domiciliaria a cambio de que me comprometiera a estar tranquila. A esa fórmula de sometimiento, respondí más de una vez: mi único compromiso es con la verdad y la justicia.

Yo estaba dispuesta a aceptar las consecuencias, siempre que las consecuencias recayeran sobre mí. Esa noche en La Lisa, la Seguridad del Estado dirigió las consecuencias sobre las madres y los activistas, eso ya no era una elección.

Junto a otros activistas, abogas ahora por el derecho a regresar…

El derecho a regresar es una parte crucial de la salida de la dictadura. El destierro ha sido siempre una forma de castigo para los que disienten bajo las tiranías. En mis viajes a Miami, he conocido a cubanos que llevan 50 años sin volver, he sabido de otros que murieron añorando regresar, y de algunos que temen que así será. Hay quien me ha pedido que, si yo lo veo, si amanezco un primero de enero en una Cuba libre, que lo recuerde. Ese es un dolor que atraviesa la fibra misma de una nación dispersa por el mundo, es una parte esencial de lo que debemos restituir.

Por estos días vemos cómo el régimen pide con descaro a Europa y a EEUU que aumenten la frecuencia de vuelos a la Isla, para que los aviones vengan cargados de turistas, a disfrutar de las playas y el folclore con los ojos bien cerrados a los niños presos en campamentos de internamiento y trabajo forzado, a los interrogatorios y desapariciones, al terrorismo de Estado, a los muertos en el mar. "Tu paraíso mi prisión", decía la comunicación brillante de una campaña que llevamos adelante en Madrid juntos a Yañelys Nuñéz, Nonardo Perea y otros miembros del Movimiento San Isidro, hace unos meses, mientras colgábamos los rostros de los presos políticos en los hoteles Meliá.

Nosotros vamos a volver a Cuba de la manera que sea. Fue lo último que le dije al agente de la Seguridad del Estado antes de entrar al avión, a lo que me respondió: yo lo sé. Ojalá y ese regreso no sea de uno, sino de muchos. Imagino lo que sería si los casi cuatro millones de cubanos fuera de Cuba regresaran a algo más que visitar a sus familias, ir a Varadero o montar un negocio.

¿Qué has hecho en estos nueve meses de exilio?

Han sido nueve meses de exilio y se sienten diez años.

Desde que salí de Cuba el 3 de febrero inició un largo viaje que me llevaría a abogar por la liberación de los presos políticos y denunciar la verdadera naturaleza de la dictadura, contraria a lo que la propaganda del castrismo ha sembrado en el imaginario de la opinión pública internacional. Me he reunido con miembros del servicio exterior de las cancillerías de Alemania, Países Bajos, Francia, España, la Unión Europea y Washington, con encargados del hemisferio Occidental, Centro América y el Caribe, y en particular Cuba, así como con los Embajadores de Derechos Humanos de varios de estos países. También me he reunido con periodistas, economistas, escritores, académicos, empresarios, diplomáticos, profesores y servidores públicos de Brasil, Argentina, Chile, Uruguay y Perú durante mis viajes a Latinoamérica.

El régimen castrista ha sido astuto en la consumación del mito de la revolución. A ese empeño ha destinado inconmensurables recursos, especialmente a través sus embajadas. Durante mucho tiempo ha controlado ese relato, controlando en parte la migración. Incluso viviendo fuera la gente teme hablar públicamente de la verdad de Cuba, la amenaza de no poder regresar a ver a sus familias pende sobre ellos.

Ese trabajo solo puede hacerse desde fuera de Cuba. Es la tarea amplificar la voz de quienes dentro sufren la opresión, de mostrar la verdadera naturaleza del régimen. El fin de la dictadura es también el fin del relato de la revolución.

¿Qué se puede hacer desde fuera por la democracia y el respeto a los DDHH en Cuba? ¿Qué te parece lo que se hace?

Hace unos meses un amigo me descubría a Natán Sharanski, escritor ruso-israelí  que estuvo nueve años preso durante la Unión Soviética. En sus libros, Sharanski maneja una tesis para el fin del autoritarismo que se podría resumir así: para que un pueblo sea libre, tienen que suceder tres cosas; que haya gente dentro dispuesta a enfrentarse y padecer las consecuencias, que haya gente fuera convencida de la legitimidad de esa lucha y dispuesta a apoyarla, y que las democracias impongan condiciones a todas sus relaciones con la dictadura, a concesiones específicas en materia de derechos humanos, civiles y políticos, por encima de intereses económicos o de una política pragmática.

Sobre las dos últimas cosas podemos hacer mucho más quienes estamos hoy en el exilio.

¿Cómo ves la situación en Cuba hoy? ¿Se cae el castrismo? ¿Hablamos de una crisis irreversible?

La pregunta sobre la caída de la dictatura es la pregunta sobre la permanencia de la cultura del castrismo, un asentamiento robusto sobre capas de hábitos y temores, privados y públicos, con los que la dictadura ha somatizado la forma de nuestra obediencia. Es una caída que ya sucede en el interior de los días, uno a uno, cuando no sirve más el miedo, la doble vida, la servidumbre y la sumisión, para preservar la sobrevivencia.

Hay hechos en Cuba que prefiguran esa caída. La protesta pública no es ya más una añoranza perdida, sino una confrontación diaria. Se ha convertido la protesta en parte del repertorio de la cotidianidad, esto es algo con lo que hace cinco años no podíamos ni soñar.

Y esto es así a pesar de la represión. Luego del 11J, se sucedieron cientos de juicios que han hecho de Cuba el país con más presos políticos de las Américas, y uno de los más notables de mundo. Y ni aún así ha dejado la gente de salir a las calles.

Quienes administran el poder, no poseen credibilidad. Miguel Díaz-Canel es un tirano sin respeto, ni dentro ni fuera de Cuba. No ha tomado una sola decisión administrativa que le valga un laurel. El ordenamiento, el reordenamiento, la orden de combate, el ridículo, la súplica. Y quienes realmente detentan el poder, Raúl Castro y su familia, enfrentan un problema de sucesión para el que la obsesión de poder de Fidel nunca se preparó.

Hemos llegado a un punto en que ya no se trata de quien es el dictador, no se trata ya de "encontrar" quién va a sustituir a Díaz-Canel como sucesor de Raúl Castro. Los cubanos no quieren un mejor dictador, quieren el fin de la dictadura. Esto es un hecho manifiesto no solo para los ciudadanos, sino, especialmente, para el poder.

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13 comentarios

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Si la seguridad del estado pagara los pasajes de todos los disidentes "exiliados" la economia cubana estaria peor de lo que esta...son bastantes los viajeros de SAN ISIDRO TRAVEL ...tiene que haber alguien con mucho billete para pagar tanto pasaje y mantener a tanto nuevo luchador del exilio...asi que dejemonos de cuentos como los de esta "luchadora"...

Profile picture for user Pierre Fermat

"Si la seguridad del estado pagara los pasajes de todos los disidentes "exiliados" la economia cubana estaria peor de lo que esta"...la verdad que, si este es tu mejor argumento, pedazo de mierda comunista, la seguridad del estado cubana hizo bien en mandarte para acá a hostigar este sitio....eres tan mediocre que no agarrarías ni a un mosquito curda, Herrera Carles...
Te recuerdo que cuando la lucha contra Batista tus amos habaneros se beneficiaron del mecenazgo de las clases altas de la sociedad cubana...los viajecitos de Castro Travel a Miami eran muy frecuentes.

Vuelvo a la misma pregunta...cuando la seguridad del estado "obliga" a algun disidente a exiliarse y le dan un plazo de 48 horas, como en este caso, para hacerlo...quien paga los pasajes???..quien resuelve las visas???...quien los mantiene cuando llegan a su destino???...como pueden viajar tanto promocionando la "libertad" de Cuba???...o solo exilian a los que tienen pasaje , visa y residencia???...

Profile picture for user Pierre Fermat

Yo te voy a explicar, plasta de mierda comunista: La primera vez que la metieron presa, le hicieron un registro en su casa y le confiscaron el pasaporte. Con eso le consiguieron la visa a traves de la Embajada española, que es una sede de sumisos huele culos de los Melia. El pasaje lo pagó la Seguridad del Estado. Cuando llegaron a su destino, había un montón de gente que no son tan miserables como tu que la ayudaron a salir adelante. Si ha viajado al extranjero en mas de una ocasión, es porque hay mucha gente en el exterior de Cuba que ha decidido ayudar a la disidencia igual que hace 60 años algunos ilusos ayudaron AL HIJO DE PUTA DE FIDEL CASTRO.
¿Te quedó claro Herrera Carles?

Profile picture for user padre Ignacio

Carola me recuerda un incidente acaecido en Honduras, donde un amigo trataba de comprar un pasaporte falso para traer a su esposa cubana a EU, el pasota acordó un precio y le pidió una fotografía de pasaporte de la dama en cuestión, el día del encuentro el hombre tomó la foto y la devolvió junto con el dinero,diciendo no way es muy bonita nadie va a creer que es hondureña.

Estimado padrecito, acaso sugiere usted que no tenemos otras luchadoras por la libertades civiles tan bellas como la entrevistada. ¯\_(ツ)_/¯ . Un abrazo.

Profile picture for user padre Ignacio

Amigo Johnfortes Quiera Dios no me deje caer en el viejo verdismo, pero esta muchacha es una belleza. Que Dios todopoderoso me perdone y esta noche me flagelare con más ahínco que nunca

Siento un profundo respeto por esta mujer, pues es infrecuente encontrar una intelectual que ha identificado con profundidad nuestros problemas nacionales y sea a la vez una eficaz activista política conciente del certero remedio para nuestro gran mal, derrocar la dictadura.

Mientras leía estas líneas, me vino a la mente aquel párrafo de Martí en su carta a Gómez cuando ofreció al viejo militar la jefatura del ejercito mambí, advirtiéndole que implicaba todo género de sacrificios y la probable ingratitud de los hombres. Un escenario político cubano que no ha cambiado.

Gracias estimada Carolina Barrero por su esforzado trabajo político, al señor Pablo Díaz Espí por esta excelente entrevista y permita Dios que nos veamos todos en una Cuba libre antes del ocaso de nuestras vidas, conjurando el triste destino de tantos compatriotas.

Profile picture for user Nico

Ahí, Carolina! Gracias por todo lo que has hecho.

Profile picture for user JCAleman

Solo falto un detalle: el tirano designado no manda ni tiene tropas ni su mision es otra que servir de pushing bag y de protector de los bienes del cartel de Punto Cero, para lo que debera controlar (reprimir) a los descontentos y a los adeptos al precio que sea necesario, incluyendo la hambruna.

El verdadero poder, el de Alejandro Castro, ese que un dia lo defrenestara y lo entregara a los desposeidos en una pijama o con diplomas, se desternilla de la risa cada vez que le gritan Diaz Canel singao o cuando los exiliados nos concentramos en su monigote.

El target escogido por los bandidos es una excelente distraccion para que de los amos ni se hable.

Estimado JCAleman, al leer el titular me asaltó una inquietud: ¿Es realmente el incompetente, mediocre e ineficaz presidente Díaz-Canel un tirano? No lo creo, aunque a juzgar por su cargo formal pudiera serlo, pero como bien usted dice, hoy el poder está en las manos del coronel Castro Espín. En otras palabras, el verdadero tirano lo tenemos en las sombras junto a un grupo selecto de militares de alta graduación y de la mayor confianza del coronel.

La atribución que probablemente mejor encajaría al señor Díaz-Canel es la de un administrador del Estado bajo el mando de una especie de junta militar. Realmente es complicado definir la trama de poder en Cuba, porque el gobierno civil está secuestrado por unos hombres socialmente invisibles. Aunque demócrata, aprovecho la oportunidad para felicitarlo por el lanzamiento anoche de la candidatura del señor Trump.

Saludos.

Estoy con usted JCAleman,esa mafia verdeolivo tiene al idiota este de pararrayos,cuando aburra o la obra de guiñol no funcione lo tiraran junto a sus es "compañeritos" Lage,Luis Felipe,Robana,Lady, Aldana y otros como tramoya defectuosa y sin utilidad.El "gato tuerto" es el verdadero poder ,mientras le dure papá. Pero es muy odiado en círculos militares a los cuales tiene bien vigilados, es un tipo frio, calculador,quien no vacilará en mancharse o mejor dicho,embarrar al ya sucio Canel aún más si se el pueblo se sublevara de verdad.En realidad es un cobarde aupado por la " china" Pamela y con bastantes enemigos, muchos de ellos jorocones a los que tiene bien vigilados y asesina si se le da el chance,pues en eso es experto, bueno el no, sus subordinados.No creo que los tenga bien colocado para enfrentarse de hombre a hombre con nadie....

Profile picture for user Ana J. Faya

Esta mujer fue una de las que más guerra le dio al régimen mientras estuvo en Cuba. Fuera no ha parado, sigue denunciando a esa dictadura donde puede. Es más que admirable.