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Crítica

Expuesto a ganar adictos

Fiel a sus temas, José Prats Sariol reúne en un volumen sus ensayos más recientes.

La Habana
José Prats Sariol junto a José Lezama Lima, años 70.
José Prats Sariol junto a José Lezama Lima, años 70. José Prats Sariol/Facebook

Después de conocer Estudios sobre poesía cubana, Criticar al crítico, No leas poesía, Lezama o el azar concurrente… es muy probable que el lector quiera seguirle los pasos a José Prats Sariol (La Habana, 1946). El escritor que a uno le gusta o interesa tiende a exigirle más indirectamente. Inconformidad y seducción. La simpatía ante su obra se vuelve solicitud. El placer se entrecruza con la inconformidad. Lo que una vez nos gustó (o nos gusta) queremos volver a sentirlo. Es con la seducción originaria del escritor con la que el lector desea seguir confraternizando.

Es muy parcial y ponzoñoso vituperar la obra completa de un buen autor. Se recomienda entonces evitar que polémicas de cualquier clase devengan prejuicios y perjuicios intelectuales. Uno también pudiera quedar en entredicho. Esa clase de inconsecuencias, registradas a ratos por la historia, terminan tarde o temprano lamentándose. Por fortuna, no son las que ha cometido Prats Sariol por ejemplo con Cintio Vitier y Fina García Marruz, a quienes admiró por lo mejor que hicieron.

Las decisiones intelectuales del ahora autor de Inconsecuencias. Ensayos-artículos-recensiones (2018 - 2025), volumen ensayístico publicado en este 2026, son muestrario de panoramas culturales, fluctuaciones de saberes, no mudanzas por hartazgos temáticos, menos por flirteos con cuestiones en boga. Prats Sariol es fiel a sus temas, como lo tienen que ser los escritores que aspiran, si no a dominar un contenido, al menos (re)conocerlo mejor que otros, autoproclamados a la ligera "especialistas".

Las inconsecuencias del autor de Mariel, Guanabo Gay… parten de la agudeza de Elías Canetti: "El único que no se asfixia es el inconsecuente, el que se imparte órdenes que luego esquiva", argumentado en el ensayo del cubano "Elogio de la inconsecuencia". Pues acaso el verdadero y más certero consecuente es aquel que, como Prats Sariol, incurre en las versatilidades subjetivas que le impiden obsesionarse en autores y temáticas. Sabe dejarlos ir y cuándo retomarlos. Al escribir sobre ellos (Lezama Lima, García Marruz, Eliseo Diego, Jorge Mañach, Piñera, José Triana, María Zambrano, Emil M. Cioran, Harold Bloom, Kafka…), les impone punto y aparente final: un texto en rigor no termina de escribirse. Los textos se entregan, nunca se concluyen. "Horas nalgas" recomendaba Valle-Inclán. O no entregues. ¿Por qué ese afán de publicar tanto o de calificar a un escritor por la cantidad de libros publicados y al presente por premios, en principio, de poesía? Como un ingenio, el escritor debiera importarle hasta el trapiche. Del bagazo que se desentienda enseguida. Cuanto no se quiere recordar tampoco es materia de compilación. Melville —es sabido— enseñó antes que otros a descartar, sin embargo no quiso prescindir de algunos pasajes de su obra magna Moby Dick.

Pactando con un supuesto convencimiento, el escritor entrega por pedido de una editorial y hasta por previa complacencia de lo escrito. Pero, en el fondo, está avivando el ego de una secuela creativa: quiere verse otra vez publicado y leído. El inconsecuente de Prats Sariol, quien ha experimentado además "el cosquilleo narcisista", se resiste a tamaña barbaridad. Aguanta y se aguanta ante una compilación propia. Reúne, descarta, toma riesgos hasta conformar una suerte de fragmentación de su yo escritural. Nadie debe ni puede revelarse completamente. Es utópico e ingenuo empeñarse también en un único espolón de proa.

Como no lo ha pedido a otro autor, pudo apostar Prats Sariol por revisar el prefacio personal, el orden de los textos, que el índice concordara con los títulos primeros —caso de que hubiera un cambio o una nueva estructura—, que las entrevistas se hayan ganado el derecho de estar en un libro tan tenso a un tiempo que sosegado, como si cada prosa fuera una confesión presta a ser escuchada y ¿entrecortada?

Entrecortada por el lector. Tiene que dialogar consigo mismo para pronto entender de este modo que Inconsecuencias… dispone de atmósferas y ritmos varios como si de aposentos conexos y heterogéneos se trataran. Al leerse de manera sucesiva o, según venga en gana, es preciso reacomodarse porque, si bien se localizan ensayos y entrevistas entrecruzados, cada pieza del libro instaura su peculiar regencia. Léase al antojo cada uno de los cuatro capítulos ("Incursiones", "Excursiones", "Digresiones", "Conversaciones"). Qué excelente cuarteto de posfijos. Vaya el lector de la entrevista que cierra el volumen ("Bibliofilia, escritura y tiempo perdido Cuestionario Jonathan Edax") a "¿En contra o a favor de Ray-IA?" por ejemplo, acaso porción muy imprevista del acápite III donde consiente: "Ray-IA después me deja boquiabierto con esta analogía, discutible pero radiante: 'Si lo pensamos en términos musicales: Le Carré es un cuarteto de cuerdas en tonalidad menor. Eco, una fuga barroca con disonancias. Pérez-Reverte, un tango con filo. Baldacci, un solo de batería en una persecución'"; y no conviene perderse las páginas esperadas pero no por ello menos importantes sobre Lezama Lima ("Introducción a Todo Paradiso"). Es un preámbulo capital para releer bien diferente al gestor del Curso Délfico.

A ratos irónico, directo y barroco, autobiográfico —¿qué ensayista respetable y respetado no lo es?— . ¿No decía Lezama que "la vida no es una intensidad, sino una sucesión bostezada, un silencioso desgarramiento"? ¿No recuerda Prats Sariol cuanto influye sin esperarlo lo externo y cercano en las disertaciones del creador? Reparemos aquí: "La vertiginosidad que experimentamos en nuestra vida cotidiana muchas veces nos impide tomar distancia de fenómenos —sucede ahora mismo con géneros híbridos o con poéticas neoclásicas— donde la obsolescencia puede ser una inesperada transgresión, basta con reír ante recientes descubridores literarios de la parodia".

Desde su constancia garantiza la de los lectores. Lo más reciente publicado no se divorcia de su anterior obra. El hechizo y el rigor de Prats Sariol no se han quebrado. Bien sabe del derecho a rectificar o cambiar criterios, incluso maneras de escribir. Pero ya él no busca ni siquiera un estilo sino que lo mantiene. A 80 años no se puede estar por las ramas y pocas veces vale arriesgarse a descubrir el Mediterráneo. Lo tiene bien claro: "La idea siempre renovada nos indica que también el ensayo, en una gradación diferente —ni mayor ni menor, distinta— a la poesía o la narrativa, también participa en la simbiosis entre logos e imago". En Inconsecuencias, ética no sacrifica estética. Ni se asume una nueva postura para acoplar con ideologías en el poder. Tampoco presenta una coartada de supervivencia. Sería una posición sobrada y descocada. Hay desvergüenzas insalvables. Prats Sariol sabe desde hace tiempo cuidarse de las inconsecuencias decepcionantes. Vela tanto por su vida extraliteraria como por sus frutos intelectuales.

Partidario de insinuaciones adrede y juntas relacionantes admirables…, Prats Sariol se cuida de no incurrir en trasvases innecesarios entre lenguaje escrito y oralidad. La mayoría de los escritores que buscan hablar como si escribieran exponen un falso donaire difícil de emular. Otro tanto ocurre con aquellos que, para tener a ciertos lectores, hacen concesiones ridículas como concediendo favores doctos; concesiones como para estar a la moda: "el aprieto entre modas y trascendencias apenas es una mueca, por lo general azarosa", escribe en "Escritores en aprietos". Es harto crítico y selectivo quien concibe un libro como Inconsecuencias. Ensayos-artículos–recensiones (2018 - 2025). Él es uno de los autores cubanos que mejor sabe titular y seducir desde un género tan insumiso y promiscuo como el ensayo, como para estar perdiendo tiempo en la búsqueda de supuestos lectores. Esperará a algunos. Por supuesto. A otros ni los verá llegar, como tiene que ser. ¿Una perogrullada? Cada escritor se merece a sus lectores. José Prats Sariol confirma a los suyos.


José Prats Sariol, Inconsecuencias. Ensayos-artículos–recensiones (2018 - 2025) (Verbum, Madrid, 2026).

 

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