No dar pie siempre fue la gran tragedia.
En el fondo hay un espejo.
Al pasar cada tragante,
forma terror, impide extremidades,
oye un grito, y poco a poco confundido
te ahogaste en la corriente.
No fue menos para mí nadar en tierra.
Ajena porque así lo dispusieron
los manes de la historia y la familia
sin saber que mudarse no es moverse,
o que en tierra puede alzarse
otra marea de palabras, de miradas,
de rechazos silenciosos,
puñaladas.
Se nada en tierra igual que en mar profundo
e igual se ahoga aquel que busca un mundo
dando pie.
Contra marea he nadado y aprendido
que el agua de la muerte de Narciso
es otro espejo también.
Mi nadar contra corriente
fue contra nada correr,
y hoy un amar de tiempo como marea va en mí.
La música de las olas sonido solo no son.
Son baile, son lo que son:
aguas que van y vienen.
Comedias del corazón.
Enrico Mario Santí nació en Santiago de Cuba en 1950. Junto a una extensa obra ensayística, ha publicado las más fiables ediciones anotadas o críticas de Octavio Paz, Guillermo Cabrera Infante, Pablo Neruda y Fernando Ortiz. Ha recogido sus poemas en Son peregrino (La Torre de Papel, Miami, 1995) y en Nada contra marea. Poemas 1995-2025 (Ediciones La Mirada, Las Cruces, New Mexico, 2026), al cual pertenece este poema.