En amoroso azul…
Hölderlin
—del cielo, del mar, del color de unos ojos—
—de la tela, del cintillo, del papel cromado—
—del pasador de azul jade—
—de la tranquilidad—
—azul (gris) del gato que llegó buscando refugio
y se va porque no se lo dan—
—del pullover que uso siempre en la casa—
—de la satisfacción—
—de la piscina que no nadé—
—de la esponjita para fregar—
—de aquel borde del vaso—
—también hay fiebre azul—
—y moscas azules de Duras—
—desincrustantes, perfumes—
—Paris blues es una película—
—si el azul te rodea, te pierdes— me dijo
—en el cielo absolutamente azul,
ni una nube de amor —Clarice
—así son las islas con su infinitud—
—un gran desgarrón transversal dejo solo una mano
…y un poco de azul— Larkin
—el cuarto cuaderno de Max Ernst— (una novela gráfica)
— "azul pálido eternamente con el cielo pálido"— de Beckett
—y al final: verde y azul infinito de Virginia—
—un caparazón en el que el azul tiraba al verde—
—como si el azul fuera el color de lo último—
—una hora tan azul que ya era negra— Marina.
Reina María Rodríguez nació en La Habana, en 1952. Autora de numerosos libros de poesía, algunos de los más recientes son: Achicar (Fondo Editorial de la Universidad Autónoma de Querétaro, México, 2021), Dársenas (Ediciones Furtivas, Miami, 2022) y Cortar las muñecas (ICE Press, 2022). Este poema pertenece al libro inédito La que abre las cosas.