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Arquitectura

Palacio de los Capitanes Generales: el inmueble

Es el broche de oro del siglo XVIII en Cuba, con su floreciente industria e intenso comercio.

Madrid
Palacio de los Capitanes Generales, La Habana.
Palacio de los Capitanes Generales, La Habana. Tripadvisor

El antiguo Palacio de los Capitanes Generales es la joya de la arquitectura civil del siglo XVIII en La Habana. Fue, además, durante casi 150 años el principal edificio de gobierno, por lo que en sus muros se modeló la nación. Fue por ende cobijo de muchos personajes históricos y eventos memorables, y depósito de registros trascendentes para la historia nacional. El museo que alberga hace 50 años, constata la relación del inmueble con la historia habanera y cubana, reforzando el estrecho vínculo entre continente y contenido, y haciendo de él un espacio de visita imprescindible.

El edificio reproduce a gran escala la planta tradicional de una vivienda barroca cubana, con su patio central y tres niveles incluyendo el entresuelo. Hacia la Plaza de Armas aparecen el portal público y el zaguán, precedido por una elaborada portada de mármol con el escudo real. Como palacio de gobierno su ornato es exuberante y la escala monumental, llevando el capricho de las formas barrocas a cada vano y la fuerza de la piedra a sus muros y columnas.

Este palacio, construido entre 1776 y 1791, al unísono del Palacio del Segundo Cabo, resume el valor de Cuba como parte del imperio ultramarino español y la necesidad de dotarle de espacios más acordes a su compleja y dinámica vida social y económica. Es el broche de oro del siglo XVIII, con su floreciente industria e intenso comercio. A pocos años de la conquista de La Habana por los ingleses, fue parte de la inversión acometida por Carlos III en la capital cubana, que terminó de fortificarla y engrandecerla con la construcción de los paseos de Prado y Paula, el empedrado de las calles y, en este caso, un inmueble que contuviera la Capitanía General de la Isla, el Ayuntamiento de La Habana y la Cárcel. A su lado, el Palacio del Segundo Cabo tenía las oficinas de Hacienda y Correos.

Con su obra fue remozada y ampliada la plaza fundacional o Plaza de Armas, y se demolió la Parroquial Mayor, afectada desde 1741 por la explosión en el puerto de un barco, el "Invencible". La Parroquial se había mudado a San Felipe Neri y terminó ocupando el templo de los jesuitas, luego Catedral. Sus escombros fueron empleados en los cimientos del nuevo palacio diseñado por el ingeniero militar Antonio Fernández de Trebejos.

Las funciones que hasta entonces habían estado en distintos edificios, incluso en el Castillo de la Real Fuerza, fueron concentradas en la amplia manzana del Palacio de Gobierno, quedando en la planta alta de Oficios y O’Reilly la residencia y oficinas de los capitanes generales de la Isla; en la de Obispo, las del Ayuntamiento; en Mercaderes, la cárcel pública, en altos y bajos; y los entresuelos y demás plantas bajas se alquilaron para escribanías y oficinas.

La cárcel duró en esta localización 40 años, pues el capitán general Miguel Tacón construyó para ella un inmenso edificio al inicio del Paseo del Prado, entre 1835 y 1838, actualmente demolido. En las dependencias que la cárcel ocupaba, radicó durante cinco años el primer tribunal de justicia. Luego fueron reutilizadas por el Ayuntamiento y la Capitanía.

Estos sí tuvieron largo desarrollo en el inmueble, que siguió siendo sede del gobierno de la Isla hasta 1920 cuando, construido el Palacio Presidencial, Mario García Menocal trasladó allí sus oficinas y residencia. El Ayuntamiento de La Habana, por su parte, residió en él hasta 1967.

Ambas instituciones dotaron de profundo significado y valor histórico al palacio. Sede de la Capitanía General de la Isla, imponía las órdenes e intereses que desde la península rigieron el destino de Cuba hasta 1898. Tenía incluso un Salón del Trono, a la usanza de los palacios reales. Solo visitado por la infanta Eulalia de Borbón en 1893, era un símbolo de la monarquía que gobernaba desde Europa. Este espacio y las habitaciones privadas del gobierno, se conservan en el museo actual y exhiben lienzos de los pintores de la cámara real, entre otros muebles y objetos artísticos.

De estos primeros 125 años habría que considerar los 50 gobernadores que tuvieron un vínculo directo con el inmueble. Desde Felipe de Fonsdeviela, II Marqués de la Torre, promotor de su construcción en 1773 y asociado a otras obras públicas habaneras de carácter social, cultural e ingenieril (Casa de Recogidas, Teatro Principal, Puente de Cojímar), así como al fomento del cultivo del tabaco en Pinar del Río; y nombres como Tacón Rosique, Ezpeleta Enrile (uno de los pocos gobernadores nacidos en la Isla) Gutiérrez de la Concha (marqués de La Habana en 1857 y tres veces gobernador), Martínez Campos y Weyler, muy recordados por su labor urbanística, gestión económica o participación frente a la guerra de independencia.

Fue el palacio el protagonista simbólico del fin de la guerra de independencia, con el arriaje de la bandera española y sustitución por la norteamericana, y como sede del Gobierno interventor. Desde allí se dictaron las medidas que cambiaron el curso del país en sus primeros años. El 20 de mayo de 1902 en el Salón de los Espejos se proclamó el nacimiento de la República y tomó posesión el primer presidente de Cuba, Tomás Estrada Palma. Desde entonces y hasta 1920, acogió a José Miguel Gómez, a Charles Magoon (durante la segunda intervención norteamericana) y a Mario García Menocal.

Por su parte, las oficinas del Ayuntamiento tuvieron por naturaleza un impacto cardinal en el desarrollo de la ciudad, con los distintos alcaldes que allí ejercieron en los tres periodos fundamentales de la historia de Cuba. Asimismo, en él se preservaron celosamente las actas de cabildo, redactadas entre 1550 y 1898. Hoy constituyen 273 volúmenes que evidencian documentalmente todos los asuntos de la vida habanera, sus proyectos, conflictos, regulaciones, propiedades, etc. Son un fondo invaluable de la historia colonial, recientemente inscrito en el Registro Internacional de Memoria del Mundo de la UNESCO (2023).

En 1958, los arquitectos Evelio Govantes y Félix Cabarrocas comenzaron la construcción de una nueva sede para el Ayuntamiento en la Plaza Cívica (actual Plaza de la Revolución). Concluida en 1960, fue ocupada por el Ministerio de las Fuerza Armadas. El Palacio Municipal, permaneció en su sede histórica hasta 1967, cuando comenzó a trasladarse al moderno edificio de Avenida de las Misiones esquina a Peña Pobre. No obstante, antes de su partida había fraguado la creación de un museo que puso en valor el antiguo palacio colonial y una extensa colección asociada a la historia de la ciudad y del país. Sobre ello conoceremos en detalle en el artículo siguiente.

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3 comentarios

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Profile picture for user Siento un bombo mamita me esta llamando

Los Castros como siempre, robando. La sede construida para el Ayuntamiento se la robo la China para establecer allí el MINFAR, un edificio bello y enorme para alojar a la jefatura del ejercito de una dictadura que exporto su ejercito, y l sigue haciendo en Ukrania.

Profile picture for user Ana J. Faya

Este edificio es precioso. Espero el próximo artículo, porque las exposiciones que en él se hacen de muebles, vajillas, utensilios, etc. son encomiables. Como dice EM, gracias por traerlo hoy.
Otro edificio precioso, al cual Yaneli ya le dedicó un artículo, es el del Convento de Santa Clara, por sus balaustradas y también el patio interior, como elemento de la arquitectura colonial que se instauró en las casas de los cubanos hasta ya avanzada la república. Los patios, tan útiles por el clima, se perdieron.

Profile picture for user EM

Hermoso edificio, uno de los grandes ejemplos del barroco cubano, con una elegancia que ya apunta al neoclásico. Gracias por traerlo a la memoria.