Los músicos cubanos Issac Delgado, Aymée Nuviola, Alain Pérez, Brenda Navarrete y Melvis Santa celebrarán el legado de Celia Cruz en el SummerStage del Parque Central de Nueva York este sábado 9 de agosto, en lo que promete ser uno de los momentos más vibrantes de los homenajes que tienen lugar alrededor del mundo, menos en Cuba, al centenario del nacimiento de la Reina de la Salsa, que se cumple el próximo 21 de octubre.
El histórico escenario de Capital One City Parks Foundation SummerStage, en el Rumsey Playfield de la ciudad estadounidense, fue el último escenario donde La Guarachera de Cuba actuó en Nueva York, por lo que el concierto tendrá un valor simbólico extra, señala El Diario.
"Este año, al celebrar el centenario de Celia Cruz, honramos no solo a la Reina de la Salsa, sino a una mujer cuya música y espíritu siguen inspirando a generaciones", afirmó Omer Pardillo Cid, exmánager de Celia Cruz y principal defensor de su legado.
"Es especialmente significativo regresar a SummerStage —el último escenario donde Celia actuó en Nueva York— para esta celebración. La energía, la ciudad, la gente: todo se siente como cerrar un círculo", dijo.
El evento, totalmente gratis, comenzará a las 7:00PM del sábado, pero las puertas se abrirán desde las 6:00PM, con una clase de salsa gratuita impartida por los bailarines Adriel Flete y Jordyn Lurie, de Talía Productions.
Los organizadores recuerdan que Issac Delgado es un destacado cantante de salsa cubano que trabajó con la Orquesta de Pacho Alonso y NG La Banda. Este último grupo, que él ayudó a fundar, estuvo entre los que popularizó el entonces naciente género cubano de la timba, un sonido que mezcla la salsa, el funk estadounidense, el R&B y la música folclórica afrocubana.
Por su parte, la cantante, pianista, compositora y actriz Aymée Nuviola, también conocida como La Sonera del Mundo, es una artista ganadora de varios premios Grammy y Grammy Latino. También está conectada con Celia Cruz en un sentido más literal, ya que la interpretó en la telenovela colombiana Celia.
La cantante y multiinstrumentista cubana Brenda Navarrete es una percusionista consumada que se distingue como una experta en tambores Batá. Miembro desde hace mucho tiempo de Interactivo, colectivo musical con sede en La Habana dirigido por el pianista Roberto Carcassés, también ha trabajado con el grupo de percusión afrocubana Obini Bata, un grupo fundado por mujeres y formado a principios de los años 1990.
El bajista y cantante Alain Pérez, figura influyente en la música latina contemporánea, fusiona jazz, flamenco, son cubano y salsa, mientras que Melvis Santa, cantautora, actriz, pianista y percusionista, ha sido embajadora de las raíces afrocubanas dentro del jazz y la música popular cubana. Su voz profunda y su sensibilidad lírica la han consolidado como una figura relevante en la escena musical tanto en Cuba como en el extranjero.
Celia Cruz no solo rompió barreras como mujer afrolatina en la industria musical internacional, sino que se convirtió en un símbolo de alegría, resistencia y autenticidad. Esta celebración en Central Park, en el año de su centenario, es una oportunidad para que nuevas generaciones se conecten con su música y con el impacto duradero que dejó en el mundo entero.
En 2021, la esquina de Reservoir Avenue y West 195th Street, adyacente a la secundaria Celia Cruz Bronx High School of Music, pasó a llamarse con el nombre de la reina de la música cubana.
Esa es la segunda vía de El Bronx en llevar el nombre de la intérprete, ya que un tramo de Fordham Road recibe el nombre de Celia Cruz Boulevard.
Tras emigrar de Cuba después de la llegada al poder del Fidel Castro, Cruz hizo una carrera internacional que la llevó por todo el mundo, principalmente a escenarios en Miami, Nueva York, Venezuela y México.
La intérprete murió en su casa de Fort Lee, Nueva Jersey, a la edad de 77 años. Por expreso pedido suyo, sus restos fueron primero trasladados a Miami durante dos días para recibir el homenaje del exilio cubano, y luego fue sepultada en el cementerio Woodlawn, en El Bronx.
Un epílogo de su autobiografía indica que, de acuerdo con sus deseos, se utilizó en su sepultura tierra cubana que ella había recogido en una visita a la Base Naval de EEUU en la bahía de Guantánamo, única vez que pisó suelo cubano tras su partida a inicios de la década de 1960.
En Cuba, donde el régimen mantuvo su música vetada durante décadas, no existen calles, parques, plazas, ni quiera teatros o sitios públicos con su nombre.