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Cine

El Festival Internacional de Cine de La Habana y el vacío

'La prueba de que esta ciudad ha quedado desierta de jóvenes es la edición 43 del Festival de Cine.'

La Habana
Cine habanero en una edición pasada del Festival de Cine de La Habana.
Cine habanero en una edición pasada del Festival de Cine de La Habana. Delefoco

En la página de Facebook del Festival Internacional de Cine de La Habana figura una carta llamada "Gracias Festival" donde "un grupo de cineastas cubanos" agradece al evento en estos términos: "Gracias Festival por mostrarnos un cine diverso, que llama exilio al exilio, migración a la migración, olvido al olvido y censura a la censura ¡Qué alegría ver al público en las cuatro salas disfrutando de cada filme sin que nadie le dicte lo que debe pensar sobre ellos! etc, etc."

El texto, sin embargo, aparece sin firmas. El cónclave de entusiastas que se dice "un grupo de cineastas cubanos en el Festival" resulta apócrifo. No habita otro espacio que esa alegría. Cualquier funcionario organizador del evento pudo haberlo inventado.

El incidente sería mucho más divertido si no fuera por la triste realidad que describe: esta edición 43 del Festival de Cine de La Habana tiene el signo de la ausencia, de la pequeñez y del espectro. "Cine a lo grande", reza el eslógan, cuando debió decir "Cine al desierto".

Las salas y teatros de antaño no se usan. Apenas cuatro cines del municipio Plaza han sido destinados al Festival. Esto se explica porque muchos están en mal estado (como el Karl Marx) pero también porque, de haber repartido las películas entre todos, la desolación hubiera sido escandalosa. Ya lo es.

En mi vida he visto tan poco público en un Festival de Cine de La Habana. Ni durante el "Periodo Especial", cuando nos sosteníamos apenas con maní pero la euforia del cine ocupaba la ciudad la primera semana de diciembre de manera contundente; cuando, a pesar de todo, era el mejor mes del año gracias a ello.

Hoy la palabra de orden es vacío. El noticiero filmado del Festival, que cada día intenta entrevistar jóvenes en la entrada del cine Yara no los encuentra. La histórica cola al costado de ese cine, donde la gente solía amontonarse sin importar la película, ya no existe.  La prueba de que esta ciudad ha quedado desierta de jóvenes es la edición 43 del Festival de Cine.

La oferta de películas también es muy pobre: el suplemento Diario del Festival, que antes anunciaba la cartelera cada dos días se convierte hoy en una edición única de apenas ocho páginas dobles donde caben todos los materiales que nos visitan, las sinopsis y la cartelera de todos los días.

Luego están las censuras de siempre (la más conocida, a Vicenta B. de Carlos Lechuga) y otras muchas ausencias semivoluntarias. Este año vienen complementadas por la recuperación del gran censurado Nicolás Guillén Landrián, cortesía  de la misma institución que lo anuló: el ICAIC. Una especie de sainete paradójico y esquizofrénico. No obstante, era la presentación del documental sobre su vida y obra, realizado por Ernesto Daranas, y la proyección de cinco de sus documentales restaurados, el gran acontecimiento de esta edición 43 del Festival y no encontró apenas público este sábado en el cine Yara. La mitad de los asistentes ni sabían de qué iba la cosa.

El oscuro funcionario que habría inventado al grupo de cineastas cubanos de la carta, ha encontrado mayor dificultad en inventar también al público.

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5 comentarios

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Profile picture for user El Santo

A la juventud cubana de hoy no le interesa en lo absoluto el séptimo arte.
Pónganle un festival de Reguetón o Perreo asqueroso en el estadio Latinoamericano y van a ver como las entradas se agotan más rápido que lo que dura un dulce en la puerta de un colegio.

Todo va en declive. Todo. Pero como todo es culpa del "bloqueo," es cuestión de esperar por su fin.

Nicolasito Guillén Landrián apenas alcanzó popularidad por el nombre y el apellido de su pariente, el poeta camagüeyano acusado de ser Poeta Nacional; y por negro, pícaro, simpático --así lo recuerdo en casa de Jorge Ramos, en los altos de Nelson y Humberto Solás-- y adicto a cierta hierba... No fue ni un gran cineasta ni mucho menos un pintor relevante. La censura lo aupó, hasta hoy. Irreverente, pero ¿distinto? ¿Distinto de quiénes, de qué?

Profile picture for user Amadeus

El Festival de Cine siempre ha sido frecuentado por los jóvenes, no porque les interesará tanto el arte cinematográfico, sino para ver y dejarse ver y porque no hay algo más interesante una vez al año en un país aburrido.

Recuerdo a los hijos de la del CDR de la cuadra, unos capirros sin cultura y casi analfabetos que se iban a la „cinemateca a espantarse un clavo georgiano“ y ver si ligaban un extranjero que „ los mejorará“. El público realmente interesado era mínimo.

Algún extranjero interesado, más por curiosidad que por afición, recuerdo que tras deleitarse en la cola del Yara tardó 10 minutos en salir "corriendo" del local, mitad "emocionado" por una infumable obra, mitad asqueado de unos baños sin agua y llenos de "producto" y "ambiente".
Así que poco éxito va a tener cualquiera con interés en la caza del gringo o del gallego.