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Crisis energética

La patana turca que abandonó Cuba dará electricidad a un país vecino y La Habana guarda silencio

La embarcación, con una capacidad instalada de 63 MW, formaría parte de un acuerdo firmado entre Costa Rica y la empresa Karadeniz Holding.

Madrid
La patana Erol Bay abandona Cuba.
La patana Erol Bay abandona Cuba. OnCuba

La central eléctrica flotante turca Erol Bey, que abandonó Cuba el lunes 2 de noviembre, dejando al país con solo una de las ocho instalaciones que llegaron a estar operativas, se dirige hacia Costa Rica, conoció DIARIO DE CUBA.

De acuerdo con Jorge Piñón, investigador no residente del Instituto de Energía de la Universidad de Texas, la embarcación, con una capacidad instalada de 63MW, formaría parte del acuerdo firmado entre el país vecino y su propietaria, la empresa turca Karadeniz Holding.

Costa Rica encuentra en Cuba parte de la electricidad que le falta

Piñón indicó que el Instituto Costarricense de Electricidad (ICE) adjudicó al consorcio turco un contrato por 261 millones de dólares para la instalación de dos bloques de generación eléctrica flotante (barcazas) en el puerto que opera la estatal Junta de Administración Portuaria y de Desarrollo Económico de la Vertiente Atlántica (JAPDEVA), ubicado en la provincia de Limón.

"El proyecto forma parte de una licitación de contingencia cuyo objetivo es reducir los efectos de las sequías y garantizar la continuidad del suministro eléctrico en Costa Rica", indicó Piñón.

El contrato tendrá una duración de 30 meses, entre 2027 y 2029, e incluye la operación de dos unidades de generación de 65 megavatios cada una, para aportar un total de 130MW de potencia firme al sistema eléctrico nacional.

A fines de octubre, el medio Costa Rica Hoy informó que el ICE había anunciado la contratación de seis bloques de energía térmica que estarán operativos a partir del 1 de enero de 2027. 

"Actualmente los bloques se encuentran en etapa de movilización, período logístico previo al inicio de la generación comercial de electricidad", señaló el reporte. Las empresas mencionadas en la contratación son Aggreko AGK, Soenergy International y Karpowership.

El contrato busca mitigar "el riesgo de desabastecimiento para los próximos años. A raíz de el fenómeno de El Niño, la institución proyecta una disminución de entre un 15% y un 25% en los caudales de varios ríos", apuntó el medio.

La demanda eléctrica costarricense aumentó un 9,5% entre 2022 y 2025, mientras la capacidad instalada creció un 6,3%, según cifras oficiales. El 29 de junio de 2026, el sistema alcanzó una demanda máxima histórica de 2.040,9MW, superior a los 2.013MW que el ICE había proyectado como tope para este año.

Costa Rica busca con el convenio prevenir la esperada disminución de la generación hidroeléctrica nacional, así como suplir la salida de operación de varias plantas, que serán sometidas a mantenimientos programados.

"El alquiler de plantas térmicas funciona como un respaldo al sistema en este tipo de situaciones. El ICE también valora aumentar otras fuentes, como la eólica y la solar", indicó Costa Rica Hoy.

En abril de 2024, Karadeniz Holding retiró otra de sus embarcaciones ubicadas en la bahía de La Habana para trasladarla a Guyana, que vivía una crisis de apagones.

El silencio de La Habana

Hasta el cierre de este reporte, las autoridades cubanas no habían confirmado la partida de la Erol Bay de La Habana, remolcada por un barco de la propia compañía turca, pese a que esta fue verificada por testigos en la zona de la bahía capitalina y reportada por medios cubanos y la agencia de noticias EFE.

En abril pasado, el Ministerio de Energía y Minas informó que en La Habana permanecían la Belgin Sultán y la Erol Bey, con una capacidad conjunta de 124MW, según reportó entonces DIARIO DE CUBA. La partida de esta última deja a la Belgin Sultán como única central flotante turca en la capital, de acuerdo con esa relación oficial.

La capacidad instalada, sin embargo, no equivale a electricidad disponible: la falta de combustible ha limitado también la operación de estas unidades. Tras la descarga en marzo del petrolero ruso Anatoli Kolodkin, las centrales flotantes volvieron a generar durante dos semanas en mayo. Pero la escasez de fuel oil las ha mantenido fuera de operaciones durante casi todo 2026.

Otra promesa rota

El argumento del Ministerio de Energía y Minas cuando llegó la primera patana en 2019, fue que con esa tecnología podría hacerse el mantenimiento de las centrales termoeléctricas sin reducir la generación eléctrica disponible, así como incrementar la reserva nacional de generación y sustituir el diésel por fuel oil.

La previsión oficial era que las patanas, que alguna vez estuvieron repartidas entre Santiago de Cuba, La Habana y Mariel, aportarían entre el 18% y el 20% de la electricidad consumida en Cuba.

No obstante, a fines de 2024 el ministro del sector, Vicente de la O Levy, informó que solo tres de las ocho patanas de generación de electricidad rentadas a partir de 2019 seguían operando en la Isla.

Ante la Asamblea Nacional del Poder Popular (ANPP), el funcionario explicó que la retirada de las patanas fue a "consecuencia de la imposibilidad de cumplir los compromisos de pago por la ausencia de divisas".

Si bien Cuba fue el primer proyecto de Karadeniz Holding en América, y las patanas llegaron antes que la crisis de generación eléctrica tocara fondo entre 2021 y 2022, su impacto no ha sido determinante. Tampoco han resuelto el problema, aparte de que aún se desconoce cuánto costó a la economía cubana el pago de su arriendo y el impacto ambiental que supuso su uso continuado.

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