Miguel Díaz-Canel reclamó a los directivos de las empresas estatales cubanas que demuestren que estas pueden ser "ágiles, eficientes y competitivas", pero reafirmó los límites políticos del proceso: autonomía sin privatización y sin caer en las "tentaciones del mercado". El economista Pedro Monreal advirtió que esas facultades no bastan para hacer funcionar las empresas sin precios que reflejen la escasez y sin estabilidad macroeconómica.
Según publicó el diario oficial Granma, el lunes 2 de noviembre, Díaz-Canel se reunió con más de medio centenar de directivos participantes en un entrenamiento sobre las 176 Transformaciones Económicas y Sociales. Aseguró que, al cierre de octubre, 171 contaban con sus bases jurídicas completas y se habían aprobado 215 normas.
El gobernante situó en la actitud de los cuadros una condición decisiva para el resultado del programa. "Ustedes son cuadros de la Revolución, ustedes son cuadros del Partido", recordó a los asistentes, a quienes exigió responsabilidad y "firmeza ideológica".
Las facultades anunciadas incluyen aprobar precios mayoristas, flexibilizar el destino de las utilidades después de impuestos, establecer sistemas salariales y realizar importaciones y exportaciones sin intermediarios. También contemplan gestionar directamente combustible y crear filiales y mipymes.
Sin embargo, Díaz-Canel advirtió que la autonomía "no es un cheque en blanco" y debe traducirse en producción, divisas y bienestar. Afirmó que las empresas tendrán que buscar sus propias divisas para adquirir combustible, que ya "no va a venir por la canalita".
A la vez, rechazó lo que llamó "gestión por quejas": atribuir los problemas a la macroeconomía, al embargo estadounidense u otras causas sin examinar la gestión interna. También aseguró que "siempre vamos a proteger la empresa estatal de la privatización".
La objeción de Monreal apunta precisamente a las condiciones que el discurso oficial coloca fuera de la gestión empresarial. "Nada de eso funciona sin cálculo económico real", sostuvo. A su juicio, las autonomías anunciadas son ajustes microeconómicos y sectoriales dentro de un sistema sin precios relativos que reflejen escasez y costos de oportunidad.
"En el mejor de los casos, las empresas van a optimizar lo que el Estado les permite, no lo que la economía necesita", señaló.
El economista añadió que la inflación persistente y la depreciación cambiaria diluyen cualquier margen de gestión: el salario aprobado pierde poder adquisitivo y los precios mayoristas se desajustan respecto a los costos reales y al cambio informal.
Para Monreal, las dinámicas internas de la empresa estatal no pueden sustituir el mecanismo de precios ni la estabilidad macroeconómica. Su pregunta a los responsables de la política económica sigue ese argumento: cómo determinar de manera consistente y no arbitraria el valor relativo de bienes y servicios sin precios libremente formados y con una moneda que pierde valor sistemáticamente.