La mipyme privada Don Pereda ha rescatado a la granja estatal porcina Cría Lindero de Artemisa, que estaba al borde del cierre, informó el medio local oficial El Artemiseño, tras atribuir a las sanciones estadounidenses el colapso de la empresa estatal.
Según El Artemiseño, las puercas de Cría Lindero comenzaron a morir, muchas de ellas preñadas, y los verracos daban lástima, debido a que Washington endureció el embargo contra La Habana mediante nuevas sanciones y dejaron de llegar barcos con pienso animal al país.
No obstante, el medio estatal local tuvo que reconocer que las empresas estatales cubanas continúan siendo incapaces de producir pienso, por lo que el país continúa dependiendo de las importaciones.
A la falta de alimento para los animales se sumó que, hace dos años, el motor que bombeaba el agua se quemó, por lo que los cerdos pasaban días sin beber. Además, la granja sufrió daños estructurales debido al paso del huracán Rafael en noviembre de 2024, que no han sido reparados.
Tanto el huracán como la rotura del motor son anteriores a las nuevas sanciones estadounidenses, aplicadas en 2026.
La doctora veterinaria Isleydis Álvarez García explicó a El Artemiseño que, la falta de salubridad y alimentos apuntaban a brotes infecciosos de sarna, diarreas y, por tanto, al cierre total de la granja.
Ese desenlace, que habría dejado sin empleo a casi 30 trabajadores, se evitó gracias a la intervención de la mediana empresa privada Don Pereda, que se unió a Cría Lindero en febrero y desde entonces ha solucionado los problemas que la gestión estatal había sido incapaz de resolver en dos años.
"Rescatamos la bomba quemada, instalamos algunos metros de manguera de calidad para conducir el líquido hasta las naves, incluso arreglamos muchas de las naves que desde el paso de Rafael carecían del techo y otros tantos detalles; además, potenciamos la iluminación, priorizando el uso de la energía solar, restituimos cercas perimetrales y hemos ido fomentando la limpieza, la pintura y el embellecimiento de manera general", contó a El Artemiseño Yoicel Pereda Milián, productor porcino que está al frente de Don Pereda.
Pereda Milián era conocido por su experiencia como criador de cerdos. También se dedica a la producción de pienso seco y tiene alianzas con otras formas de gestión, en pos del alimento animal, destacó el medio estatal artemiseño.
La mipyme asume el salario de los 27 trabajadores, que solo cobran un promedio de 4.000 pesos, lo que equivale a unos 5,85 dólares, según el cambio oficial implementado por el Gobierno. En el mercado informal, según la tasa representativa que publica el medio independiente El Toque, el salario sería de unos 5,16 dólares.
No obstante, la empresa privada ha mejorado las condiciones de los empleados, como reconoció el director de Cría Lindero, Yudel Oliva Vigoa.
"Antes los obreros venían en lo que podían, y ya tienen seguro el traslado en un triciclo eléctrico. Los gastos diarios en merienda y almuerzo van a la cuenta del socio, y también se les entregan gratuitamente unas diez libras de carne de cerdo cada cierto tiempo, entre otras bondades", enumeró Oliva Vigoa.
Gracias a la unión con Don Pereda, en Cría Lindero se detuvo la mortalidad porcina y mejoraron los indicadores de la natalidad. Hay pienso para alimentar a los animales dos veces al día y, si los responsables de las naves ven los comederos vacíos, los rellenan, explicaron los obreros.
Respecto a la posibilidad de que los artemiseños lleguen a ver la carne de cerdo en sus platos, el medio estatal señaló que no depende solo de la empresa privada y la granja estatal. "Hacen falta decenas de emprendimientos así, de colectivos sin miedo a los desafíos; de actores económicos estatales y no estatales que se den las manos con sus fortalezas y debilidades, pero con la mira puesta en producir", afirmó El Artemiseño sin mencionar que el régimen cubano impuso la gestión estatal en la producción porcina y la cárnica en general durante décadas. El resultado ha sido el hundimiento de esa producción.
La producción de carne de cerdo en Cuba se desplomó un 95,2% entre 2017 y 2023, según datos publicados en enero por la estatal Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEI).