El agravamiento de la crisis eléctrica y de abastecimiento de agua en La Habana, como parte del resquebrajamiento integral de la sociedad cubana, tuvo esta semana una nueva víctima en el Zoológico Nacional, ubicado en la periferia de la ciudad, que informó en su perfil de Facebook que "cierra sus puertas por tiempo indefinido".
La dirección del centro, que reúne a numerosos animales, algunos de especies exóticas y que requieren cuidados especiales, achacó el cierre a "problemas con la electricidad y el agua".
Sin embargo, más allá de que la entidad cierre sus puertas al público, la energía eléctrica y el abasto de agua son imprescindibles para mantener la atención a los animales. Las autoridades, no obstante, no se refirieron a este tema ni explicaron cómo garantizarán la vida, la alimentación y el agua para las decenas de animales que permanecen en sus extensas áreas.
En tal sentido, en la publicación de la institución en Facebook, un usuario comentó: "Eso es para evitar que las personas vean el abuso y el maltrato animal que tienen". Asimismo, otra apostilló: "Cuando vuelva a abrir, si es que abre algún día, no quedará un animal".
Además, un extrabajador comentó: "Qué tristeza dejar morir un lugar único, tan único que en muchos países del mundo no existe un zoológico con ese diseño". "El problema no está en el cierre, está en lo que se queda dentro. Cuánta vida quedará en el olvido, trabajos de conservación, especies importantes a nivel mundial, trabajadores que luchan día a día para mantenerlos en pie, todo olvidado", agregó otra.
En este contexto, otra usuaria remarcó: "Cerrar un zoológico por falta de agua y corriente no es solamente cerrar una instalación. Es perder especies, perder años de trabajo y borrar una parte de nuestra historia. Los animales merecen más. Los trabajadores que se sacrificaron por ellos merecen más. Y un pueblo que ha visto desaparecer tantas cosas, también merece una explicación".
No se trata, sin embargo, de la primera vez que algo así ocurre en esta entidad, toda vez que, en marzo de 2023, el Zoológico Nacional de Cuba también cerró sus puertas por tiempo indefinido debido a la escasez de combustible.
En más de una ocasión, DIARIO DE CUBA ha reportado las precarias condiciones de este tipo de instalaciones en la Isla, como, por ejemplo, en el Zoológico de 26, un recinto con animales famélicos, estanques sucios y casi nula oferta gastronómica. Igual panorama exhiben los depauperados parques zoológicos de Camagüey, Bayamo, entre otros.
En tal sentido, grupos animalistas han denunciado que los leones, cocodrilos y primates permanecen hacinados y sin acceso a medicamentos ni a la comida necesaria en el Zoológico de Caibarién, Villa Clara.
El nuevo cierre del Zoológico Nacional se inscribe en el panorama nacional de abandono de instituciones y servicios públicos. Los mismos problemas que han llevado a cerrar la entidad ya han llevado al régimen cubano a cancelar eventos deportivos y culturales, así como a reestructurar el curso escolar y suspender el exclusivo Festival Internacional de La Habana, demostrando la hondura de la crisis.