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Inseguridad alimentaria

Basura y aguas albañales agravan la crisis alimentaria en La Habana, alerta Food Monitor Program

La organización advierte que el deterioro sanitario compromete la inocuidad de los alimentos y denuncia que el régimen prioriza las sanciones antes que resolver el colapso de los servicios públicos.

La Habana
Un vertedero de basura parcialmente quemado en La Habana.
Un vertedero de basura parcialmente quemado en La Habana. Diario de Cuba

La acumulación de basura, los salideros de aguas albañales y el deterioro del sistema de saneamiento en La Habana están agravando los riesgos para la seguridad alimentaria de la población, advirtió Food Monitor Program, que calificó la situación como una "emergencia sanitaria".

En un hilo publicado en la red social X, la organización alertó que, a la crisis energética que atraviesa Cuba, se suma un entorno urbano cada vez más insalubre, con "montañas de basura acumuladas durante días o semanas, salideros permanentes de aguas albañales, alcantarillas colapsadas y vertimientos que recorren las calles de La Habana".

Según la organización, estas condiciones impactan directamente la cadena alimentaria y aumentan el riesgo de enfermedades.

"La basura acumulada favorece la proliferación de moscas, cucarachas, ratas y otros vectores capaces de transportar microorganismos patógenos. Muchos microvertederos permanecen junto a viviendas, cafeterías y mercados de alimentos", señaló.

Food Monitor Program añadió que la situación se agrava por los vertimientos prolongados de aguas residuales registrados en distintos municipios de la capital, como consecuencia del deterioro de los sistemas de saneamiento.

"El agua es esencial para lavar alimentos, limpiar utensilios y cocinar. Si está contaminada, aumenta el riesgo de enfermedades gastrointestinales", advirtió.

La organización cuestionó además la respuesta de las autoridades cubanas, a las que acusó de privilegiar las sanciones antes que solucionar las causas del problema.

"Mientras tanto, las autoridades siguen apostando por la penalización. Los inspectores suelen responsabilizar a pequeños negocios, trabajadores por cuenta propia y vendedores ambulantes, aunque todos operan dentro del mismo entorno contaminado que afecta a la población", denunció.

Como ejemplo de esa realidad, Food Monitor Program reprodujo el testimonio de un trabajador del sector gastronómico.

"Estoy cansado de denunciar el microvertedero que la gente ha hecho aquí al lado. Si saben que hay una cafetería aquí y les pedimos que no tiren basura, lo siguen haciendo, porque Comunales ya no la recoge y porque la Policía lo permite", afirmó.

Ante la falta de respuesta estatal, la organización señaló que numerosos vecinos han comenzado a asumir por cuenta propia tareas que corresponden a los servicios públicos.

"Algunos vecinos pagan a trabajadores privados para retirar los microvertederos. Quienes no pueden hacerlo recurren a incendiarlos, pese a los riesgos sanitarios y ambientales que esto implica", indicó.

Para Food Monitor Program, tanto el pago de servicios privados para retirar basura como el creciente traslado de la venta de alimentos a plataformas digitales reflejan una misma realidad: la incapacidad del Estado para garantizar servicios esenciales.

"La privatización de la higiene urbana se suma ahora a la digitalización de la venta de alimentos. Ambos fenómenos son respuestas forzadas ante la ausencia de políticas públicas capaces de garantizar servicios básicos para la población", concluyó la organización.

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