La aguda escasez de combustible en Cuba golpea de forma enfática al ya depauperado sistema de transporte. En tal sentido, el ministro del sector, Eduardo Rodríguez Dávila, anunció reducciones en los principales servicios del país, evidenciando una vez más el resquebrajamiento integral de la nación.
Así, todo lo que no sea "transportaciones de cargas esenciales para la vida económica y social del país" tendrá reducciones. Entre dichas cargas esenciales, el ministro citó "el traslado de combustibles, alimentos, medicamentos, materias primas y productos destinados a la exportación".
Asimismo, "se atenderán de manera diferenciada las necesidades de transportación vinculadas con sectores como la salud pública y la educación", dijo, al tiempo que afirmó que "se priorizará la descarga de los buques que arriben a puertos cubanos y la extracción de mercancías desde terminales y almacenes".
En cuanto a los servicios de Ómnibus Nacionales, estos reducirán sus frecuencias a partir del 18 de junio, cuando las siete salidas semanales entre La Habana y cada cabecera provincial se reducirán a tres. En el caso de Manzanillo y Baracoa, la reducción será hasta tener apenas una frecuencia semanal.
Además, a partir del 20 de junio, el transporte marítimo con la Isla de la Juventud se reducirá a una frecuencia semanal. Hasta entonces mantendrá dos frecuencias por semana.
Por su parte, los trenes nacionales también verán reducida de forma notable su operatividad, toda vez que, a partir de la segunda quincena de junio, los vehículos que cubren rutas hacia Santiago de Cuba, Guantánamo, Holguín y Bayamo-Manzanillo (partiendo desde La Habana y siendo los viajes más largos comercializados) reducirán sus operaciones a una salida de ida y vuelta aproximadamente cada dos semanas.
Mientras, a excepción de los servicios intermodales ómnibus-ferrocarril hacia Baracoa, Niquero y Pilón, y los coches motores de Boquerón y Caimanera, en Guantánamo, serán suspendidos, con efecto inmediato, el resto de los servicios ferroviarios interprovinciales y locales.
En todos los casos, tanto de trenes como de ómnibus y ferry, Rodríguez Dávila precisó que quedarán suspendidas las reservaciones para viajes posteriores al 17 de junio, "mientras se implementa un sistema de asignación de capacidades mediante las autoridades territoriales, destinado a atender las necesidades más urgentes de la población", sostuvo. Además, continuará suspendido el servicio de Última Hora o listas de espera.
Rodríguez Dávila informó que se mantendrán los enlaces aéreos nacionales hacia Santiago de Cuba, Holguín y Nueva Gerona, "mientras las condiciones operacionales lo permitan", así como los servicios de VIAZUL, toda vez que estos se cobran en divisas y el régimen es incapaz de renunciar a ellas.
Al propio tiempo, se mantendrán los servicios de las gazelle en La Habana y Santiago de Cuba. No obstante, en referencia particular a La Habana, el ministro recordó que "el combustible asignado a la capital no solo debe cubrir la transportación de pasajeros, sino también otros servicios esenciales como la recogida de desechos sólidos".
En medio de tan deplorable panorama, Rodríguez Dávila anunció la aceleración de la entrada en funcionamiento de 200 autos eléctricos destinados a servicios médicos, actualmente en puerto. Además, indicó que se agilizará la entrega de licencias para servicios de transporte con medios eléctricos, así como otras medidas para promover el uso de este tipo de vehículos.
A pesar de reconocer que el estado actual y futuro del sector es malo, el ministro afirmó que "continuará el impulso a los proyectos financiados por los Fondos para el Sostenimiento y el Desarrollo del Transporte Público, dirigidos a la recuperación y modernización de los diferentes medios de transporte, así como a la transformación de la matriz energética del sector".
El ministro también destacó que se mantienen las gestiones para la búsqueda de proveedores alternativos de combustible. Sin embargo, el contexto invita a pensar que están lejos de concretarse.