Cuba registró dos nuevas muertes por chikungunya en enero, según datos publicados el martes por la Organización Panamericana de la Salud (OPS), y que el Ministerio de Salud Pública (MINSAP) nunca hizo públicos.
El MINSAP cubano dejó de difundir cifras sobre la epidemia de dengue y chikungunya a finales de 2025, cuando las autoridades dieron por controlada la epidemia doble que azotó al país desde el verano y que no fue reconocida oficialmente hasta noviembre.
La agencia de noticias EFE indicó que la OPS no había publicado hasta el momento datos sobre la situación sanitaria en Cuba durante 2026, pero ahora divulgó, a partir de datos oficiales que le facilitan las autoridades de la Isla, 1.457 casos de chikungunya entre el 1 y el 31 de enero.
Cuba es uno de los pocos países (junto con Venezuela, Nicaragua, Guatemala y otros de menor tamaño, principalmente islas caribeñas) de los que aún no hay datos sobre casos de dengue en 2026 en las bases de datos públicas de la OPS.
La viceministra de Salud Pública, Carilda Peña, dijo a fines de 2025 que las cifras de casos de las dos arbovirosis se encontraban "en la zona de seguridad". Esto, coincidiendo con el periodo invernal, cuando los insectos transmisores de la enfermedad encuentran menos condiciones para proliferar.
No obstante, las condiciones que favorecieron la epidemia que dio lugar a miles de casos y decenas de muertes no solo se mantienen sino que han empeorado durante el último mes, pues la recogida de desechos sólidos está prácticamente paralizada debido al agravamiento de las crisis energética.
El Gobierno cubano reconoció por primera vez el 12 de noviembre del año pasado que el país sufría una epidemia de chikungunya y dengue, aunque no declaró una emergencia sanitaria ni pidió oficialmente ayuda internacional.
Los primeros casos de chikungunya se diagnosticaron en julio y las infecciones de ambas arbovirosis se dispararon en septiembre y octubre, colapsando el sistema sanitario y provocando evidentes repercusiones sociales y económicas, que tanto la prensa oficial como las autoridades trataron de minimizar.
La Habana hizo una solicitud de ayuda internacional a finales de octubre debido al azote del huracán Melissa en el extremo oriental de la Isla en la que incluyó grandes cantidades de productos químicos para combatir los mosquitos que transmiten esas dos enfermedades.
Durante todo 2025, la OPS contabilizó 65 muertes en Cuba por dengue y chikungunya (más de la mitad menores de edad) y un total de 81.909 infectados. Lo anterior dista mucho de las cifras que manejan organismos independientes, que cifran en miles los fallecidos.
El propio MINSAP tuvo que reconocer que ignora cuántas personas se contagiaron en la Isla, debido a que un número indeterminado de casos no asisten al médico y prefieren automedicarse y permanecer en sus casas hasta que disminuyen los síntomas.