Félix Drexler, profesor del Instituto de Virología de la Clínica Universitaria Charité, en Berlín, Alemania, y coordinador del proyecto GLACIER, que colabora con instituciones científicas de Cuba y otros países de la región latinoamericana, advirtió que las epidemias que enfrenta la Isla "no es solo una fiebrecita, sino que va a quedar mucha gente debilitada por varios meses".
En declaraciones a la Deustche Welle, Drexler apuntó que él, junto a colegas cubanos, anticiparon la crisis sanitaria que ha dejado miles de contagios y 47 muertes, la mayoría niños, según las cifras oficiales, "hace ocho o nueve meses".
Cuba, "llena del vector del dengue, que es el mismo que el del chikungunya", y con una población sin inmunidad contra el virus, que circula en América Latina desde 2013, estaba expuesta, dijo.
Por esa razón, Drexler y sus colegas presentaron al Ministerio de Cooperación Económica y Desarrollo de Alemania un proyecto de vacuna contra el chikungunya, sin respuesta para su financiamiento hasta hoy.
Lo que vive Cuba "sería mucho para cualquier sistema de salud", señaló el experto. Y en la Isla "faltan recursos, cooperación internacional, acceso a vacunas y articulación entre actores".
El chikungunya provoca fiebre y un dolor articular intenso e incapacitante, que puede persistir por "meses o incluso años", afectando la vida diaria y la economía familiar y nacional, confirman los expertos.
A diferencia del dengue, que puede repetirse, la evidencia disponible indica que la infección por chikungunya genera inmunidad de por vida. Pero un nuevo brote puede llegar en diez o 20 años, cuando vuelva a acumularse población sin inmunidad, alertó Drexler.
Existen dos vacunas contra el chikungunya recientemente aprobadas y disponibles en la Unión Europea y EEUU, pero no están certificadas por la Organización Mundial de la Salud (OMS), ni disponibles en América Latina. Y tampoco hay inmunización contra el dengue disponible en Cuba, corroboró la Organización Panamericana de la Salud (OPS).
A largo plazo, "Cuba tiene que producir vacunas" contra la dolencia, afirmó el virólogo alemán. "Sé que es un país pobre, pero creo que hay que invertir, hay que priorizar la salud", añadió.
Los datos publicados por la estatal Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEI) le dan la razón: al cierre de 2024, Cuba invirtió 18 veces más en sectores asociados al turismo (37,4%), a pesar de su prolongado estancamiento, que en salud y asistencia social (2%).
El MINSAP reporta menos casos de chikungunya pero mayor incidencia de dengue
El Ministerio de Salud Pública (MINSAP) cubano aseguró el lunes 15 de diciembre que las epidemias de chikungunya y dengue que azotan al país avanzan "hacia una mejoría en el control", aunque todavía siguen "en la zona de epidemia".
Carilda Peña, viceministra del MINSAP, dijo en la televisión estatal que los casos de síndrome febril inespecífico, el síntoma que las autoridades ofrecen como evidencia del probable contagio, pues solo se confirma con pruebas de laboratorio una cantidad ínfima de los sospechosos, se redujeron la pasada semana en un 21% con respecto a la semana previa.
La tasa de incidencia de dengue la semana pasada se elevó hasta los 15,25 infectados por cada 100.000 habitantes, lo cual supondría alrededor de 1.480 nuevos casos. Peña no mencionó cifras exactas.
Por su parte, la Organización Panamericana de la Salud (OPS), que recoge cifras oficiales cubanas, informó la semana pasada que entre enero y finales de noviembre el número de contagios totales ascendía a 25.995.
En cuanto al chikungunya, Peña tampoco aportó cifras sobre casos nuevos o totales, pero afirmó que se ha reducido en un 20% la cantidad de nuevos contagios. El viernes último, las cifras oficiales hablaban de 44.604 contagios.
El número de pacientes en salas de cuidados intensivos se redujo a 42, de los cuales 12 se encuentran en estado crítico (en su mayoría, menores de edad). "La tendencia sigue siendo a la disminución", afirmó la viceministra.
Lo anterior, pese a que el MINSAP reconoce que las cifras que ofrece son un subregistro, dado que la mayoría de los cubanos con síntomas no acude al médico y prefiere automedicarse.
El Gobierno cubano reconoció por primera vez el 12 de noviembre que el país sufría epidemias de chikungunya y dengue, pese a que los primeros casos se diagnosticaron en julio y que las infecciones se habían disparado en septiembre y octubre.
A raíz del anuncio, las autoridades retomaron la fumigación y la campaña antivectorial, pese a que durante los últimos años habían abandonado la prevención debido a la presunta carencia de recursos para ello. No obstante, la abundancia de basura sin recoger y derrames de aguas albañales en las ciudades se mantiene, lo cual contribuye a la proliferación del mosquito, principal vector de las enfermedades.
El plan es simple que mueran todos los esclavos y traer rusos , ucranianos y todos los blancos europeos de dinero para vivir en un paraiso caribeño y salir de toda esa plebe mestiza que no sports nada solo blancos para hacer un nuevo pais salir de la miseria extrema ( el Diablo premia pero te lo cobra)
Entonces... ¿no más protestas por corriente?
Si el Castrismo sigue existiendo dentro de diez o veinte años los pocos cubanos que queden en la isla para entonces ya habrán mutado hasta convertirse en mosquitos.