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Sociedad

Con el hambre al alza en la Isla, el régimen ordena la demolición de un comedor comunitario

El espacio funcionaba en Santiago de Cuba bajo la iniciativa del padre Leandro Naun Hung, 'sin financiamiento estatal y sostenido por donaciones'.

Santiago de Cuba
Utensilios del comedor comunitario del padre Leandro Naun Hung.
Utensilios del comedor comunitario del padre Leandro Naun Hung. Leandro Naun Hung/Facebook

Con el resquebrajamiento integral de la sociedad cubana marcando el día a día de la Isla, donde el abandono estatal saca a relucir la pobreza acumulada y la precariedad, el régimen cubano ordenó la demolición del comedor comunitario que funcionaba bajo la iniciativa del padre Leandro Naun Hung en Santiago de Cuba, informó en su perfil de Facebook el periodista de Univisión Mario Vallejo.

En el espacio, que surgió como respuesta al hambre y la escasez en la Isla, se alimentaban a diario decenas de personas vulnerables, especialmente ancianos. Ese cierre sigue la estela del orquestado hace varios meses por efectivos de la Seguridad del Estado contra el que regentaba, también en Santiago de Cuba, el líder opositor y ex preso político José Daniel Ferrer.

Vallejo destacó que el comedor operaba "sin financiamiento estatal y sostenido por donaciones". Dijo, asimismo, que el cierre fue ejecutado "bajo argumentos administrativos".

"Más allá del hecho puntual, la demolición proyecta un mensaje político y social: cuando la ayuda nace fuera de las estructuras oficiales, se vuelve incómoda para el control institucional. En una Cuba marcada por carencias crecientes, el cierre de un comedor comunitario no es solo una acción urbanística; es un síntoma del choque entre necesidad social y control estatal", enfatizó Vallejo.

Hace apenas dos semanas, la organización Food Monitor Program documentó cómo decenas de ciudadanos recurren a comidas comunitarias para sobrevivir. "El deterioro estructural del sistema electroenergético y la incapacidad del Estado para garantizar gas y electricidad son el reflejo de un modelo que opera al límite y afecta gravemente al sector periurbano y a las zonas rurales", indicó.

"Las comidas comunitarias, donde se reparte un poco de arroz, viandas y hueso, no siempre son 'resistencia'; muchas veces son la única alternativa ante la necesidad y la precariedad", detalló la ONG, al tiempo que resaltó que "estas redes amortiguan la precariedad, pero no la resuelven". Asimismo, advirtió que "el riesgo es romantizar la solidaridad y normalizar el deterioro de los servicios básicos".

Así, "en los barrios vulnerables, lo doméstico se desplaza al espacio público. Familias utilizan leña, carbón, madera y plásticos para cocinar, aumentando la contaminación y los riesgos respiratorios", agregó.

Mientras el hambre crece, el régimen criminaliza acciones de la sociedad civil para paliarla, como las de la activista Yamilka Lafita, conocida por su seudónimo Lara Croft, quien desarrolla una campaña con apoyo de personas de la sociedad civil para repartir comida y abrigos en La Habana, así como brindar algo de atención a los deambulantes, a quienes el régimen niega y trata una y otra vez de ocultar. Por ello fue detenida y amenazada por agentes de la Seguridad del Estado.

Escenas de la pobreza más absoluta se repiten cada día con más vehemencia en las calles cubanas, mientras el régimen atiborra con propaganda a la población y apela a una resistencia y un heroísmo que ya no interpelan a los cubanos.

En un texto reciente publicado por DIARIO DE CUBA, la periodista Annarella Grimal enfatizó: "El declive del país no debe medirse en plazos, sino en vidas quebradas. Cada día sin reformas radicales profundiza el deterioro y eleva el costo humano, que golpea sobre todo a los más vulnerables".

En tal sentido, alertó: "La pregunta no es cuándo llegará el final, sino cuánta presión más puede soportar la sociedad antes de que el sistema deje de sostenerse".

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2 comentarios

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Vi el vídeo donde el "inspector" que anunciaba el cierre de este comedor decía con mucha sorna: "se les acaba la fiesta" hay que ser tremendo degenerado e hdp para decir algo así cuando sabe perfectamente que ese comedor era el aliviadero de muchas personas que de otra forma a lo mejor se pasarían el día con un poco de agua y azúcar, si es que había esta última. Es muy cierta la frase "el hombre es un lobo para el hombre". Por eso mismo no debe haber olvido ni perdón.

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Arriba, FAO, alaba esta nueva hazaña a favor de los pobres y los hambrientos de mano de la dictadura maldita que tu apoyas incondicionalmente.