El resquebrajamiento integral de la sociedad cubana, marcado por un creciente abandono estatal, saca a relucir la pobreza acumulada y la precariedad a la que se enfrentan a diario miles de cubanos, así como el rol de la sociedad civil para intentar paliar esta situación, yendo a aquellos de los que el régimen se ha desentendido. Así, la organización Food Monitor Program documentó cómo decenas de ciudadanos recurren a comidas comunitarias para sobrevivir.
"El deterioro estructural del sistema electroenergético y la incapacidad del Estado para garantizar gas y electricidad son el reflejo de un modelo que opera al límite y afecta gravemente al sector periurbano y las zonas rurales", indicó.
"Las comidas comunitarias, donde se reparte un poco de arroz, viandas y hueso, no siempre son 'resistencia'; muchas veces son la única alternativa ante la necesidad y precariedad", detalló la ONG, al tiempo que resaltó que "estas redes amortiguan la precariedad, pero no la resuelven". Asimismo, advirtió que "el riesgo es romantizar la solidaridad y normalizar el deterioro de los servicios básicos".
Así, "en los barrios vulnerables, lo doméstico se desplaza al espacio público. Familias utilizan leña, carbón, madera y plásticos para cocinar, aumentando la contaminación y los riesgos respiratorios", agregó.
En este contexto, Food Monitor Program enfatizó: "La falta de electricidad hace que lo perecedero se pierda y refuerza la inseguridad alimentaria y las redes informales. ¿Hasta qué punto una sociedad puede sostenerse y desarrollarse mediante mecanismos informales de supervivencia?".
Al propio tiempo, la activista Yamilka Lafita Cancio, conocida por su seudónimo de Lara Croft, desarrolla una campaña con apoyo de personas de la sociedad civil para repartir comida y abrigos en La Habana, así como dar algo de atención a los deambulantes, a quienes el régimen niega y trata una y otra vez de ocultar.
"Las personas en situación de calle en Cuba están sufriendo un desamparo total: no tienen dónde comer, dormir ni tomar un baño. En su gran mayoría solo sufren indiferencia y desprecio. Por primera vez, vi varias madres con niños muy pequeños, ambos sufriendo muchísima vulnerabilidad", escribió en su perfil de Facebook, al tiempo que detalló que, en la medida de sus posibilidades y de quienes la apoyan, está entregando decenas de raciones de comida, así como medicamentos, culeros y ropa.
"Cuando sales a caminar por las calles de mi Habana, te encuentras con la realidad de que cientos de almas luchan cada día por un techo que no existe, un plato que se desvanece en el olvido y el abrigo y amparo que hace muchos años dejaron de existir para ellos", resaltó.
Escenas de la pobreza más absoluta se repiten cada día con más vehemencia en las calles cubanas, mientras el régimen atiborra con propaganda a la población y apela a una resistencia y un heroísmo que ya no interpelan a los cubanos.
En un texto reciente publicado por DIARIO DE CUBA, la periodista Annarella Grimal enfatizó: "El declive del país no debe medirse en plazos, sino en vidas quebradas. Cada día sin reformas radicales profundiza el deterioro y eleva el costo humano, que golpea sobre todo a los más vulnerables".
En tal sentido, alertó: "La pregunta no es cuándo llegará el final, sino cuánta presión más puede soportar la sociedad antes de que el sistema deje de sostenerse".