En medio de una de las peores crisis de las últimas décadas, el Gobierno cubano volvió a apelar al discurso de las "conquistas sociales de la revolución" para defender el presupuesto estatal, sin presentar soluciones nuevas ni acciones verificables que respondan al deterioro de los servicios y del nivel de vida de la población.
Durante una intervención en el programa oficial Mesa Redonda, el ministro de Finanzas y Precios, Vladimir Regueiro Ale, aseguró que el presupuesto mantiene su carácter "profundamente social y humanista" al garantizar el acceso gratuito a la educación, la salud, la seguridad social y la asistencia social, pese a lo que definió como "un escenario marcado por fuertes restricciones económicas", recogió el portal Cubadebate.
"El presupuesto es una expresión concreta de las conquistas sociales de nuestra revolución", afirmó el funcionario, quien habló de reordenamientos y rediseños del gasto, pero sin detallar cifras, metas concretas ni mecanismos que permitan evaluar cómo se sostendrán esos servicios en un contexto de apagones prolongados, inflación elevada y caída productiva que amenazan con llegar a niveles extremos en medio la presión desde EEUU y el cerco al petróleo que llega al régimen de La Habana.
Regueiro Ale reconoció que sectores como Educación, Educación Superior y Transporte han sido sometidos a ajustes en los niveles de actividad, aunque insistió en que los servicios se mantienen garantizados. No abordó, sin embargo, el impacto real de esos recortes en un país donde el transporte público opera de forma precaria y los centros de salud enfrentan carencias crónicas de insumos.
El ministro defendió, además, políticas de ahorro, postergación de gastos considerados no imprescindibles y un mayor control presupuestario como vía para proteger el sector social. En paralelo, presentó el presupuesto como herramienta para reorientar recursos hacia áreas productivas estratégicas, especialmente la agricultura, sin ofrecer datos sobre resultados concretos en la producción de alimentos.
Uno de los pocos anuncios específicos fue el de un incremento parcial de las pensiones contemplado para este 2026, con un respaldo superior a los 20.000 millones de pesos y una cuantía no especificada, una medida que el propio funcionario reconoció como insuficiente para resolver el deterioro del poder adquisitivo de los jubilados.
Ante la caída de los niveles productivos, Regueiro Ale situó la disciplina tributaria como eje central para sostener el gasto social, llamó a una mayor rigurosidad en el cobro de impuestos y adelantó un fortalecimiento de los mecanismos de control fiscal, incluso sobre actores económicos ya afectados por la escasez de insumos y la contracción del mercado interno.
En el mismo espacio televisivo, la ministra presidenta del Banco Central de Cuba, Juana Lilia Delgado Portal, aseguró que se mantendrán operativos los servicios bancarios y el mercado cambiario, incluidos CADECA y los pagos internacionales priorizados, aun en medio de la crisis energética, aunque admitió posibles ajustes de horarios.
La funcionaria afirmó que el sistema financiero está preparado para operar incluso sin electricidad y reiteró la prioridad de las transacciones vinculadas a importaciones de combustibles, alimentos, medicamentos y materias primas, sin detallar el impacto real de los apagones en la disponibilidad diaria de estos servicios.
Por su parte, la ministra de Comunicaciones, Mayra Arevich Marín, habló de avances en energías renovables, digitalización y plataformas nacionales como Transfermóvil, Enzona y servicios en línea del monopolio estatal ETECSA, presentados como vías para sostener servicios esenciales en un contexto de déficit energético.
Lejos de transmitir confianza, la comparecencia oficial provocó una oleada de críticas y escepticismo en el perfil de Facebook de Canal Caribe.
Ivonne González expresó desesperación por la falta de alimentos esenciales para los menores: "¿A quiénes nos toca la ayuda? Estamos desesperados con el tema de la leche de los niños", escribió.
Otros cuestionaron lo que consideran una retórica vacía sin resultados concretos. Roberto López ironizó sobre la abundancia de discurso frente a la escasez material al preguntarse dónde están "el arroz, los frijoles y la carne" de los que nunca se habla en la práctica.
Las críticas también apuntaron a la desigualdad interna. Demi Lobaina sostuvo que las supuestas reorganizaciones solo benefician a los altos dirigentes y a sus familias, mientras la población sigue asumiendo el peso de la crisis.
En materia de servicios básicos, varios usuarios denunciaron incumplimientos directos de las garantías anunciadas por el Gobierno. Yayi Dallarys Benítez aseguró que el transporte para pacientes de hemodiálisis ya no cuenta con combustible asignado, pese a las promesas oficiales, y calificó la situación como una "falta de vergüenza" por parte de las autoridades.
Las fallas del sistema bancario, que el régimen asegura mantener operativo, también fueron desmentidas por ciudadanos. Zoila García Perera afirmó que en provincias del interior los cajeros automáticos no funcionan ni para retirar efectivo ni para realizar transferencias debido a los apagones.
El clima general es de pérdida de confianza. Fran Verdura sostuvo que no habrá una solución real para Cuba mientras se mantenga el actual Gobierno y Brayan Borrego acusó a las autoridades de burlarse del pueblo con promesas que no se traducen en mejoras visibles.
Si hubo „conquistas sociales“, algo muy muy discutible, en este momento no existen ninguna. „Acceso gratuito a la educación, la salud, la seguridad social y la asistencia social“, existe con más o menos variantes, en todos los países desarrollados sin socialismo y sin someter al pueblo en la miseria.. En este país la educación es gratis desde la primaria hasta la universidad. La matricula anual cuesta € 25.
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