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Economía

El ministro Alejandro Gil quiere todos los dólares

'Cuando se anunció la creación de las tiendas en divisas no se habló de prohibir la compra de equipos en el exterior.'

La Habana
Alejandro Gil, ministro de Economía y Planificación.
Alejandro Gil, ministro de Economía y Planificación. AFP

En medio del agudo déficit de oferta que se observa en los centros comerciales del país, causó sorpresa e incomprensión el anuncio de Marta Elena Feitó, ministra de Trabajo y Seguridad Social, de que no se permitiría la comercialización de productos traídos del exterior por parte de los trabajadores por cuenta propia.

Precisamente, y en el contexto de lo controversial de esa decisión, Alejandro Gil, ministro de Economía y Planificación, declaró en una reciente Mesa Redonda de la televisión cubana que las autoridades habían recibido muchos mensajes de personas que cuestionaban semejante directiva gubernamental. Una ocasión aprovechada también por el señor Gil para explicar el motivo que indujo al Gobierno a implementar dicha prohibición.

Resulta que la cúpula del poder no desea que los dólares u otras monedas convertibles que entran al país, en lo fundamental como remesas familiares, vuelvan a salir al exterior para comprar mercancías que después se oferten en el mercado nacional. El ministro adujo que esas divisas hacían falta en el país para reactivar la industria nacional, y que impidiendo su salida se beneficiaban los 11 millones de cubanos.   

Sin embargo, no son pocos los que han creído atisbar las verdaderas intenciones del castrismo. En primer lugar trasciende ese afán de los gobernantes por apoderarse de toda la moneda convertible que entra en la Isla. Ellos quieren que toda persona natural que reciba dólares los deposite en un banco y obtenga una tarjeta magnética con que comprar en las tiendas especiales habilitadas con el objetivo gubernamental de captar esa divisa. O si no, que los cuentapropistas destinen los dólares a adquirir insumos en las tiendas estatales en aras de fortalecer sus negocios y después llegar a exportar sus producciones o servicios. Y al final, quedarse el Gobierno con el 20% de los ingresos que generen esas exportaciones.

Por otra parte, resalta el menosprecio de las autoridades hacia los niveles de  consumo de la población. Algo, por supuesto, muy ocultado por el señor Gil. Porque está claro que la importación de mercancías por los cuentapropistas, y su venta posterior en la Isla, aliviaría las colas y el desabastecimiento que hoy soportan los consumidores cubanos. Además, esas hipotéticas ventas, de realizarse en moneda nacional, beneficiarían a un amplio sector de los cubanos de a pie que no tienen acceso a la moneda convertible. Pero los personeros del régimen parecen no inmutarse por esos contratiempos de la gente común. ¡Y todavía recordamos esos manuales de Economía Política empleados en las universidades cubanas que expresan que la ley económica fundamental del socialismo es la satisfacción de las necesidades siempre crecientes de la población!   

Existe otro elemento muy vinculado con esta última prohibición que muestra las contradicciones —o el afirmar una cosa y después hacer otra— de los gobernantes cubanos. Porque cuando se anunció la creación de las tiendas en divisas para que los dólares se quedaran en el país no se habló de prohibir la compra de equipos en el exterior. Simplemente se dio la opción de que esas compras pudieran hacerse aquí en Cuba. Entonces estábamos en presencia de un mecanismo económico o indirecto de dirección. El mismo que aparece favorecido en la Conceptualización del Modelo Económico y Social, y que posteriormente fue ratificado por el propio Alejandro Gil como el método a emplear en la estrategia para el desarrollo del país.

En cambio, ahora no se sugiere que los dólares se gasten aquí en el país, sino que se prohíbe que se gasten fuera del país. El mecanismo económico o indirecto es sustituido por el método directo o administrativo. O sea, que la práctica cotidiana del castrismo desmiente sus propios postulados contenidos en los principales documentos partidistas y gubernamentales.

La prohibición de vender mercancías traídas del exterior afectará, entre otras actividades, a las ferias donde los cuentapropistas ofertaban ropa y calzado de primera calidad. Imaginamos que en lo adelante, ante la casi nula producción nacional de esos renglones, y la escasa potencialidad importadora del Gobierno, la economía sumergida o bolsa negra —siempre esquivando la represión oficialista— esté a la orden del día entre quienes insistan en el buen vestir. 

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9 comentarios

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El blanco dice que le gustan de ese tamaño

Pregúntenle al ministro donde compró su televisor... En una tienda de Cuba? Lo dudo.... Sin vergüenzas que son todos...

No existe una sola medida que se haya encaminado con éxito a la solución de tan solo un problema de la economía nacional; ninguna, excepto aquellas que se enfrascan en sostener al propio sistema. Se dedican más recursos al mantenimiento de las organizaciones políticas y de masas que a la alimentación del pueblo. Dice todo cuando un gobierno invierte más en imponer ideas que en mejorar la vida de sus ciudadanos. En Cuba todo es regresión, no al pasado, sino a la falta total de progreso.

Economía? en Cuba? Que carajo es eso ?

Profile picture for user cubano libre

¡Tremendo Gil!

Capitalismo (Monopolista) de Estado... puro y duro. Así funciona.

Pues de aqui de EEUU cada dia tienen menos dolares y espero que siga disminuyendo,,,,siembren un que sea boniatos para quie el pueblo no pase hambre mientras ustedes se dan la buena vida ,DESCARADOS TODOS LOS DE ESE MALDITO GOBIERNO,

Profile picture for user Plutarco Cuero

Gil dice con las manos ... El pene más pequeño es de este tamaño ... los tenemos de distintos calibres y tamaños, no se preocupen .... sigan trayendo dólares ... la variedad es infinita ...

¿Por qué no se van a lo alto de un galeón español, o sea , pal' carajo?